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Cardenche

Hace unos días, compré un disco que recopila canciones de varios cantautores jóvenes mexicanos. Se trata de una mezcla de música de la que se presenta en El Foro del Tejedor de la Librería El Péndulo. El foro es un lugar incómodo, donde no venden café por las noches y el ambiente nunca se pone a tono con la música… sin embargo, ahí he podido escuchar alguna de la mejor música que he encontrado en México, específicamente, del grupo de cantautores que hacen trova, pop y mezclas de muchos géneros regionales del país.

Otro día contaré sobre los que más me gustan. Ya hablé sobre David Aguilar, pero hay otros. Llevo discos autografiados, con permiso de compartir (si me alcanza el tiempo, ya les daré una habladilla de cultura libre a ver si lo logramos). Lo que quiero mostrar hoy es algo de la música regional mexicana que acabo de encontrar.

La canción cardenche

El disco de recopilación trae una canción de Juan Pablo Villa (de quien no he escuchado nada más) muy hermosa. Rebuscando encontré que es una canción de Coahuila y Durango, de la zona lagunera. El género es poco conocido en México y está en peligro de extinción. La gente que aún lo canta es mayor de sesenta años.

La versión de Juan Pablo no está en verdadero cardenche. Más bien se me parece en su estilo, a las canciones de los pueblos nómadas de los desiertos africanos. Tradicionalmente se canta a tres voces y sin instrumentación extra. La crearon a mediados del siglo XIX los campesinos, quienes cantaban cardenche al final de las arduars jornadas de trabajo en las plantaciones. Quienes la cantan, no se acompañan de más instrumentos que la voz, sino de un licor llamado Sotol. Es parte fundamental del canto.

Y se llama cardenche por los cardos. Es decir, la canción cardenche duele, es desgarradora y se te clava como las espinas del cactus de donde proviene el nombre. Las espinas duelen al entrar pero duelen más al sacarlas. Y así suenan las voces.

Aquí está la canción de Juan Pablo Villa, ilustrada con hermosas imágenes del desierto http://www.youtube.com/watch?v=P0SaTWqmErU (en flash)

Aquí hay un fragmento de un documental sobre la canción cardenche. Al final, se escucha la misma canción, a tres voces y sin instrumentos extra (en ogv).

Aquí, mi amigo p00k4 encontró la canción completa. Está en formato abierto gracias a tinyogg :D

Dicen que Lila Downs hizo una versión también. Pero no me gusta Lila Downs :-)

La letra la pongo aquí. Aprovecho para enlazar a la definición de “ejido“, un tipo de propiedad que existe en México y yo no termino de entender.

Ya me voy a morir a los desiertos

Yo ya me voy
a morir a los desiertos me voy del ejido
y esa estrella marinera
sólo en pensar
que ando lejos de mi tierra
y no más que me acuerdo
me dan ganas de llorar

pero a mí no me divierten los cigarros de la dalia
pero a mí no me consuelan esos tragos de aguardiente
sólo en pensar
que dejé un amor pendiente
y no más que me acuerdo
me dan ganas de llorar

Blame it on the satellite that beams me home

Wolf_at_the_Door_by_The_Flying_Badger.png A veces, hay un espacio en blanco en la página. Como una ventana abierta o un bache en la transimisión de una radio. Sí, como un bache por donde se cuela una emisora clandestina que dice la verdad.

A veces, es en los sueños. Entonces, doy un beso que se quedó en las ganas y la otra boca no me corresponde.

_a_wolf_at_the_door__by_bloodykirka A veces, es con una canción. Oigo A wolf at the door y no hay escape posible. La radio clandestina en mi cabeza (transmitiendo directamente desde el alma) dice que te mentí, mentí miserablemente, aunque no mentía cuando mentí. Pero de nada sirve confesarlo, porque seguro ya sabés y aún así, no escucho el timbre de mi casa sonar. El único que está parado en la puerta es el lobo.
También se cuela la radio cuando leo un correo y me estremezco. Y sé que no se debe, pero sé que se puede. Y no hago nada con negarlo.

Y se entromete la radio pero la apago. Abro el último libro de Baricco que me falta por leer y finjo que todo está en orden. Mientras en mi cuarto, una maleta sin deshacer indica, que inevitablemente, dentro de poco ya nada será igual y que se habrá cerrado un nuevo ciclo de siembra. Y la cosecha llega, pero le faltas.

Imágenes: deviantART insipiradas en A wolf at the door de Radiohead. Encontradas con http://search.creativecommons.org/
The Flying Badger
Bloody Kirka

El mundo habla pero no escuchamos

Ya he hablado antes de David Aguilar. Hoy voy a hablar de mí, aprovechando que acabo de escuchar su canción:


A la ventana Carolina (David Aguilar)

A lo mejor te ha hecho falta echarle un ojo a la ventana Carolina
para darte cuenta de que tus ojos hoy
se han suspendido en un espejo
igual que a veces de mañana se suspende entre las flores la neblina

y a lo mejor te ha hecho falta echarle un ojo a la ventana Carolina
para que comprendas que a tu intuición
le ha hecho falta tu confianza
ya ves que el viento al desplazarse sin temores por las calles hace danza

(silbidos)

a lo mejor te ha hecho falta echarle un ojo a la ventana Carolina
para darte cuenta de que tu corazón no tiene límites de espacio
igual que el cielo que se extiende sin paredes más allá de las colinas

y a lo mejor te ha hecho falta echarle un ojo a la ventana Carolina
para que comprendas que tu dirección será por tu naturaleza
ya ves que le rio se dirige a donde pone coordenadas el planeta

(silbidos)
Fuente: musica.com

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La canción la pueden escuchar en Youtube (no sé si está buena esa versión pero si quieren música de David, él autoriza que la comparta. Por ahora se las envío por correo si la quieren, hasta que consiga hablar con él seriamente de la libertad y ya del todo deje su música para que la comparta el mundo).

Ya todo está dicho ¿cierto?

Nota: La imagen es de Neil Wykes
(quien amablemente la protege con
Creative Commons y nos permite
usarla. Gracias Neil)

Ella abre la puerta con la rodilla derecha

Anoche, me fui a escuchar a David Aguilar. Se presentaba con “El Huezo” y Yair Durán en una librería-café del D.F. (que ni vale la pena mencionar porque como cafetería es excelente librería).

“El huezo” y Yair son buenos… brillaron cada uno con una lucecita (la de la suma impunidad y la de la niñez) pero es que David tiene algo excepcional que no puedo explicar.

Lo que tiene David, además, no se escucha en sus grabaciones, entonces quien vaya a su myspace y oiga, probablemente no entenderá de qué hablo. Tal vez les haya pasado con Guillermo Anderson de Honduras, hay pocas cosas tan maravillosas como escuchar a ese hombre cantar en vivo y en sus discos su luz no aparece (aunque se asoma en Encarguitos del Caribe, un disco 100% recomendado).

Entonces, ¿cómo puedo explicar que escuchando una canción de David yo sintiera que había valido la pena el viaje? Pero no me malentiendan, no me refiero al viaje en metrobús de la casa a la Zona Rosa, no…. en el momento en el que sentí eso que describo, me refería al viaje a México por completo. Pensé, y así lo digo, que había viajado tanto y había estado aquí ocho meses, sólo porque la vida quería que yo escuchara esa canción.

Pero también sé, que anoche pude escuchar esa canción de esa manera, porque he estado ocho meses aquí, viendo las cosas que veo, leyendo mucho, trabajando lo que escribo, abriendo los oídos y los ojos… lo que quiere decir que si esa canción, David la hubiera cantado en el Jazz Café de San Pedro, en una noche de sábado… me habría entrado por un oído y salido por el otro.

En una canción de David, está la esencia de una historia. Hay que ser un maestro para escribirle a una mesera de Culiacán y que en esas letras, se abarque a todas las meseras de todos los restaurantes del mundo.

Si alguien quiere canciones, pídamelas. A David no le va a molestar.

La Guerra contra el Compartir: ¿Por qué le importan a la FSF las demandas de la RIAA*?

Esta es una traducción propia del artículo llamado “The War on Sharing: Why the FSF Cares About RIAA Lawsuits” publicado en Torrent Freak el 13 de mayo de 2009. Las siglas RIAA se refieren a la Asociación Americana de la Industria Disquera, de Estados Unidos (Recording Industry Association of America). La nota de Lawrence Lessig la agregué yo.

El artículo fue escrito por John Sullivan de la Free Software Foundation.

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La Guerra contra el Compartir: ¿Por qué le importan a la FSF las demandas de la RIAA*?

Por John Sullivan Operations Manager, FSF.  Traducción (libre): Carolina Flores

Aquí en la FSF nosotros no hacemos mucha música, así que es natural que la gente se pregunte por qué la FSF ha estado apoyando a individuos que han sido blanco de demandas iniciadas por la Asociación Americana de la Industria Disquera (RIAA). Más recientemente, nosotros abrimos un expediente *amicus curiae* en el caso de *Sony BMG Music Entertainment, et al. v. Joel Tenenbaum* mostrando que la teoría de la RIAA sobre el daño estatutario (ver nota 1) es inconstitucional.

Algunos preferirían que nos abstuviéramos de pelear estos asuntos, sugiriendo que son una distracción del capítulo central de la FSF. Pero el oponernos a eso es de hecho una parte importante de nuestra misión de apoyar el software libre. Primero, porque esas demandas representan un intento claro de reescribir la ley de derechos reservados amenazando con dañar las metas más importantes del movimiento de software libre. Segundo, una minoría en la industria del entretenimiento usa estas demandas como garantías para justificar la tecnología DRM y otras medidas para controlar el flujo de información por medio de la Internet. Tercero, si no hay oposición, estas demandas crean una cultura en la que las personas tienen temor de compartir, tomando el compartir como hurto.

En su respuesta a nuestro escrito, la RIAA dice, “La FSF no es un amigo neutral de la Corte. Más bien, la FSF es una organización dedicada a eliminar restricciones al copiado, distribución y modificación de programas de computadoras, propiedad intelectual clásica, así como las grabaciones de sonido que son asunto de este caso”. No queda claro cuál es el objetivo legal que los abogados de la RIAA, de las firmas Holme Roberts & Owen and Dwyer & Collora creen que están logrando con este ataque. La razón por la cual las organizaciones envían esos escritos es porque tienen interés en las resoluciones de un caso. William Rehnquist definió el *amicus curiae* como, “una frase que literalmente significa “amigo de la corte” -alguien que no es parte del litigio, pero cree que la decisión de la corte puede afectar sus intereses”.

Pero aquí, es el interés público lo que estamos defendiendo, no el propio. Así como no estamos de acuerdo -como la RIAA argumenta- con que seamos más “virulentos” que una organización que intimida a todos, desde los más viejos, pasando por los estudiantes universitarios, hasta los severamente lisiados; para que entren a pagar su dinero o hacer frente a los gastos devastadores de defenderse contra procesamientos injustificables en jurisdicciones lejanas, la RIAA dice lo correcto cuando plantea que la FSF tiene una posición acerca del copyright. Aunque estamos preocupados principalmente, no por la música, sino por cómo el software puede ser elaborado y compartido para beneficiar y empoderar a todos, eso no significa que el impacto de las acciones de la RIAA se limiten a la distribución de música. Sus demandas son una campaña deliberada para reescribir las leyes de derechos reservados usando las cortes. Están intentando sentar precendentes que afectarán todos los trabajos que estén bajo el régimen de las leyes de derechos reservados, incluyendo el software.

La RIAA, la cual en su campaña de litigio representa exclusivamente a EMI, Sony Music Entertainment, Universal Music Group, Warner Music Group, y sus afliadas, quisiera cambiar los derechos reservados por un derecho ordinario de propiedad física. Por medio de estas demandas, busca establecer un control casi permanente sobre todos y cada uno de los usos de las grabaciones que sus miembros distribuyen, expandiendo el poder de los dueños de derechos reservados para incluir cosas que no son parte del corpus existente de leyes y extraer penalidades financieras de la mayoría de individuos indefensos acusados de desobedecer.

Pero los derechos reservados no son ni tuvieron la intención de ser así. De hecho, los derechos reservados requieren que el público renuncie a algunos de sus derechos, tales como la libre expresión y la libre asociación, en aras de promover otro de sus intereses fundamentales -el progreso de las ciencias y las artes útiles. En el trabajo “Malinterpretando los Derechos Reservados” (Misinterpreting Copyright), Richard Stallman, presidente de la FSF, describe una analogía entre esta compensación y las adquisiciones del gobierno. Cuando se realiza cualquier tipo de compra para hacer obra pública, el gobierno busca (aún cuando no lo haga perfectamente) minimizar la cantidad de dinero de los contribuyentes que gastará para obtener los bienes que necesita. Esto significa que se pagará un precio que los proveedores encontrarán aceptable, al tiempo que se evitará ser amedrentado por aquellos proveedores que argumenten que los bienes valen más de lo que realmente cuestan. Cuando la marina de guerra estadounidense fue acusada de pagarle a Lockheed $640 por cada inodoro para algunos de sus aviones, es comprensible que la gente estuviera furiosa, porque el gobierno había despilfarrado los fondos públicos.

En el caso de los derechos reservados, lo que el gobierno está gastando es la libertad de la gente, para obtener réditos para los bienes públicos culturales y científicos. Ahora mismo, los gobiernos están despilfarrando esa libertad. Están gastando muchísimo y recibiendo muy poco como retribución. Muchos autores y artistas le están diciendo al gobierno que los trabajos pueden hacerse sin semejante gasto. El movimiento internacional de software libre ha estado proveyendo esto por varios años ya, habiendo producido exitosamente un sistema operativo completamente funcional en GNU/Linux, el cual puede ser usado, compartido y mejorado libremente, por cualquiera que quiera hacerlo; y más recientemente ha habido gente haciendo cosas similares en enciclopedias, libros de texto y el mundo de las artes (incluyendo la música).

Previamente, debido a que se requería equipo grande y caro, los lectores y escuchas normales no tenían los medios para hacer copias fácilmente. Los derechos reservados restrictivos no les afectaban negativamente. Pero ahora, porque mucha gente tiene la posibilidad de ejercitar fácilmente su libertad, la carga impuesta por las restricciones de derechos reservados en nuestra sociedad se ha vuelto inaceptablemente pesada. Así como estas restricciones han llegado a ser muy pesadas, se han vuelto menos necesarias (el costo de hacer publicaciones es mucho menor ahora, se requiere menos incentivos). En lugar de aceptar esto, el gobierno se ha colocado en el lugar de los que con avaricia, a la manera de los que vendieron los inodoros de $640, ven una oportunidad de congelar lo que se trata de una contingencia y una consecuencia del negocio, en un derecho permanente y natural para ellos mismos, expandiendo los poderes de propiedad bajo la ley de derechos reservados, más allá de sus fronteras actuales e históricas.

En los Estados Unidos, la nueva administración sigue parcializado en contra de la gente. El vice presidente Joe Biden recientemente habló en una actividad del MPAA (Motion Picture Association of America), adoptando el lenguaje de “piratería” de la industria cinematográfica, diciendo “Es hurto puro”. Biden también le aseguró a la MPAA que el Presidente Obama encontraría el zar apropiado para los derechos reservados. Su actitud no es sorprendente, dada su actitud impaciente como senador, para patrocinar y apoyar la legislación impulsada por la RIAA. Fue él, después de todo, uno de los senadores estadounidenses invitados a tomar la champaña de celebración de la Digital Millennium Copyright Act (DMCA) auspiciada por la MPAA, RIAA y la Business Software Alliance. Obama mismo ha llamado a Tom Perrelli y Donald Verrilli, ambos antinguos abogados de la RIAA, para que ocupen cargos en la Produraduría General de la República.

Si vamos a lograr leyes de derechos reservados que sean sensatas, tenemos que evitar la confusión entre la institucionalización de la avaricia corporativa y las artes. De hecho, al parecer la mayoría de los artistas está en desacuerdo con la RIAA. Artistas de Sony han reportado gana apenas $0.045 por cada canción vendida en iTunes y la mayoría de ellos nunca recibirán ni siquiera eso de parte de Sony. Como un ejemplo dentro de muchos, la cantante Courtney Love responde a los cargos de piratería diciendo: “¿Qué es piratería? Piratería es el acto de robar el arte de un artista sin intención alguna de pagar por ello. No estoy hablando del software tipo Napster. Estoy hablando de los contratos de las compañías disqueras más importantes”.

La RIAA no cesa en manipular la ley de derechos reservados para dañar a los artistas y al público. También usan sus demandas como palanca para argumentar por el control sobre cualquier tecnología que pueda ser usada para distribuir música. Por ejemplo, han presionado para que se requiera que todos los puntos de acceso de conexión inalámbrica a Internet sean cifrados y cerrados, para restringir tecnologías como BitTorrent y otras formas de distribución entre iguales (peer-to-peer), para imponer topes al ancho de banda a los usuarios domésticos de Internet y para monitorear el tráfico por medio de los proveedores de servicios. Esos esfuerzos dañan directamente al software libre. Porque los desarrolladores de software libre alrededor del mundo trabajan de forma colaborativa y dependen de las redes de libre distribución para mover el software, datos y sus conversaciones. En particular, la tecnología peer-to-peer hace que esto sea más sencillo y más barato para personas que tienen menos ancho de banda disponible, y por lo tanto, es un medio poderoso de impulsar la distribución del software libre y los esfuerzos por su amplio desarrollo.

La RIAA hace nuevos ataques al software libre cuando usan estos casos de compartir archivos como arma para defender la Digital Millennium Copyright Act (DMCA). Fue la RIAA la que atacó al científico de Princeton Ed Felten por querer publicar información matemática útil, porque su información de utilidad general podía ser usada para descifrar su esquema específico DRM. Sony no vio problema alguno en instalar secretamente herramientas en las computadoras de los usuarios, para permitir el espionaje entre ellos y bloquear ciertas actividades. Estos esfuerzos por volver a las computadoras en contra de sus usuarios y por restringir la información técnica son claramente incompatibles con el software libre. Si permitimos que la RIAA gane indignantes daños en estas demandas, estamos permitiéndoles que fabriquen evidencia de pérdidas debidas a copias illegales, las cuales después serán usadas para exigirle al Congreso, mayores controles sobre nuestra tecnología.

Entre el gobierno y el público, las demandas de la RIAA crean una cultura que enmarca estos asuntos en términos que hacen más difícil que el software libre tenga éxito, al crear una cultura que tenga temor de compartir. Esto lleva a la confusión como en el reciente caso de una maestra de escuela que asumió que un estudiante que estaba entregando discos de GNU/Linux en clase, estaba quebrantando la ley. Apenas se le puede culpar a ella por tener esta impresión, si las demandas de la RIAA y la propaganda constantemente permea los medios de comunicación, empujando a que todos asuman que compartir está mal a menos que se diga lo contrario.

El enfoque que la RIAA hace de este asunto como “propiedad intelectual” es otra forma clave de difundir este miedo. Citan nuestra oposición a este concepto en su respuesta a nuestro escrito, y están en lo correcto. El uso del lenguaje de “propiedad intelectual” amenaza con minar el movimiento de software libre. El término agrupa conceptos disparatados como derechos reservados, patentes y marcas registradas, las cuales, legalmente son distintas. La RIAA quisiera agruparlos porque haciendo eso aumenta el tamaño de extorsión que pueden obtener. Al dibujar una analogía con la propiedad física, borran las historias existentes detrás de esas áreas específicas de la ley y racionalizan los daños obsenos que están solicitando. Complica la discusión de estos temas de manera que no se encuentren buenas soluciones y si se usa en lugar de una discusión clara acerca de derechos reservados en el terreno de la música, entonces la gente lo aceptará de igual manera cuando se discute de software.

La nota al pie es que por el arte, así como por el software, la ley sensate de derechos reservados debe facilitar y promover el compartir, para que todos se puedan beneficiar de lo que se produce y participar de forma significativa en la producción. Para el software, la manera más sencilla de compartir, es poner el código en el dominio público y no requerir de ninguna licencia de usuario final (End User Licensing Agreement (EULA)) o patente. Cualquiera puede estudiar y usar el software, hacerle cambios al mismo y redistribuir las versiones que se cambiaron a quien se quiera. Sin embargo, esto deja la puerta abierta para que otra gente use los derechos reservados para hacer algunos cambios a ese software y eliminar la libertad, redistribuyendo sus versiones sin las libertades que estaban originalmente ahí. La ley de Derechos Reservados permite que la gente haga un rol de intermediario así, interceptando los trabajos que tenían la intención de ser libres y convirtiéndolos en programas propietarios para controlar a los usuarios.

Para asegurar que el software escrito para ser libre permanezca libre, la FSF usa una licencia de derechos de autor llamada la Licencia Pública General GNU (GNU General Public License (GPL)). La GPL dice que cualquier persona es libre de usar, copia, cambiar y distribuir las versiones modificadas del software al que está ligada la licencia, siempre y cuando traspase las mismas libertades a cualquiera que reciba el software. La GPL puede hacer esto porque la ley de derechos de autor le da a los poseedores del derecho reservado la autoridad de delinear esos términos. En lugar de usar esa autoridad para hacer ilegal el copiado, la FSF usa esa autoridad para hacer ilegal que sea ilegal hacer copias.

A pesar de esto, la FSF continúa trabajando para reducir el poder de las restricciones que imponen los derechos reservados, al pelear contra estas demandas, entregando escritos en casos específicos y recolectando contribuciones para el RIAA Expert Witness Fund (Fondo de Expertos Testigos de la RIAA). No tenemos la intención de dispararnos en nuestro propio pie apoyando propuestas para reducir el alcance de los derechos reservados, los cuales podrían debilitar la forma en la que la GPL protege la libertad, sin debilitar al mismo tiempo, la forma en la que compañías como Microsoft y Apple lo usan como un arma para arrebatar la libertad *. Pero tampoco vamos a apoyar el abordaje expansivo de la RIAA para dar más poder a los dueños de derechos reservados a costa del público, con el argumento de que eso “fortalecería” la GPL. No aceptaremos perder la GPL como un escudo efectivo a menos que sea parte de un plan confiable que haría el software libre en general. Pero tampoco lo confundiremos con la meta final, que es lograr un mundo donde la gente no sea llamada criminal cuando quieren saber qué es lo que está haciendo el software ahora en su computadora, o por compartir una copia con sus vecinos, o para mejorarlo y compartir sus mejoras.

Ejecutivos como Rolf Schmidt-Holtz de Sony Music Entertainment deben recibir el mensaje y echarse para atrás. A pesar de que dijeron en diciembre, que detendrían las demandas contra indoviduos, la RIAA ha interpuesto 62 demandas más sólo en el mes de abril. Los ciudadanos están cansado de ver cómo sus gobiernos malgastan su libertad para enriquecer a estas millonarias corporaciones y están cansados de ser intimidados. Continuaremos nuestro trabajo para apoyar esta oposición a la Guerra contra el Compartir y para restablecer o reemplazar la ley de derechos reservados para lo que se proponía, el progreso en la ciencia y las artes para todos.

CC-BY-ND

Nota:

1. Lawrence Lessig dice acerca del daño estatutario: “Para casos de “violaciones voluntarias” la Ley de Copyright especifica algo que los abogados llaman “daños estatutarios”. Estos daños permiten que el dueño de un copyright reclame 150.000 dólares por cada violación”.

* Esta sección fue especialmente difícil de traducir. El texto original dice: “We do not intend to shoot ourselves in the foot by supporting proposals to reduce the scope of copyright that would weaken the way the GPL protects freedom without simultaneously weakening the way companies like Microsoft and Apple use it as a weapon to take away freedom”. Si usted piensa que ka traducción tiene fallos, por favor deje un comentario para que podamos mejorarla colectivamente.

Raro encantamiento

Me enteré de la existencia de David Aguilar por mi amiga de lastfm llamada fujisol. Es una mexicana que vive en Chile y nuestra afinidad musical es tan alta, que ella ya adivina cuando algo me va a gustar (va más allá de lo que hace el software). Esta vez, me mandó sólo una canción y en el instante, quedé flechada con el “Raro Encantamiento”.

Entonces busqué a David y me encontré con su MySpace. Ahí anunciaban que tocaría el viernes 17 en el Foro del Tejedor de la Librería El Péndulo en Zona Rosa.

Mi mapa de la ciudad tiende a invertirse en mi cabeza. Salgo del metro y camino en la dirección contraria a donde voy, bajo del metrobús y calculo que una calle estará a la izquierda y termina siendo dos calles más siguiendo directo. Pregunté en un par de esquinas dónde está la calle Hamburgo y al fin llegué.

De entrada me senté en una mesa que tenía una sola silla (como si me estuviera esperando). La sensación de triunfo iba transmutándose en extrañeza (como cantaba José Capmany) porque el concierto no empezaba. Después, cerré los ojos y decidí disfrutar de haber ido sola. Viéndolo bien, eso me permitió compartir la mesa y un plato de comida con una pareja de desconocidos. También, me permitió jugar con Diego (un bebé de poco menos de dos años) al fort-da, él botaba su carrito de bomberos y yo lo recogía una y otra vez.

David canta con una voz particular. Hay un encanto especial en esa mezcla de la música de banda de Sinaloa (su lugar de origen) con la guitarra sencilla, las armonías extrañas y las letras de polaroid. Su música es de hoy, su mirada también y capta de la vida cotidiana algo de esencia mezclada con lo ácido del desencanto.

David cantinflea cuando presenta sus canciones. Eso sólo acentúa la sensación de ternura que despierta, como si quisiera atrapar el mundo con palabras.

“Soy palabras nudo, ya sé,
no hay nada cuerdo en todo esto,
porque las palabras si se trata de tí,
no responden, se empiezan como a pelear,
por tu culpa hay desorden literal,
mil disculpas ya no tardo en cantinflear”

Anoche, invitó a todos sus amigos a cantar. Cantó Leticia, cantó Huezo una excelente canción, cantó Roberto el boliviano con su hermosísima voz y el foro se convirtió en una fiesta de amigos.

Para mi sorpresa, de pronto apareció Bernardo Quesada y aunque nunca hemos sido amigos, nos dimos el abrazo de compatriotas… nos encontramos. Hablamos de Francisco Murillo y la conexión con la música de David. Le hablé de Carlos Méndez de Panamá. Nos sorprendimos de las propuestas de estos jóvenes mexicanos. Después se acabó el tiempo y nos encendieron las luces para decir adiós.

Ahora David ya no está en el D.F. Está viviendo otra vez en Sinaloa para grabar con una banda de la región. Sus discos son todos grabados en casa, cosa que parece increíble. Porque a David le falta producción pero talento, originalidad e imagen, le sobran. La producción se hace, lo demás no se encuentra muy a menudo. Pero en México, al parecer, la música chatarra es lo que apoyan las disqueras. Tendrá que venir Joaquín Sabina o alguien a descubrirlo, como pasó con Jorge Drexler, quien tocaba abandonado en los bares de Montevideo.

David y Bernardo no sabían que existe lastfm. Les pareció maravilloso cuando les conté, pero hay que ver cuándo suben su música. Ya hay cientos de oyentes esperando.

Raro encantamiento

Este post se escribió originalmente para el blog de last.fm (antes de que se evidenciara que last.fm fue un vil engaño).

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Me enteré de la existencia de David Aguilar por mi amiga de lastfm llamada fujisol. Es una mexicana que vive en Chile y nuestra afinidad musical es tan alta, que ella ya adivina cuando algo me va a gustar (va más allá de lo que hace el software). Esta vez, me mandó sólo una canción y en el instante, quedé flechada con el “Raro Encantamiento”.

Entonces busqué a David y me encontré con su MySpace*. Ahí anunciaban que tocaría el viernes 17 en el Foro del Tejedor de la Librería El Péndulo en Zona Rosa.

Mi mapa de la ciudad tiende a invertirse en mi cabeza. Salgo del metro y camino en la dirección contraria a donde voy, bajo del metrobús y calculo que una calle estará a la izquierda y termina siendo dos calles más siguiendo directo. Pregunté en un par de esquinas dónde está la calle Hamburgo y al fin llegué.

De entrada me senté en una mesa que tenía una sola silla (como si me estuviera esperando). La sensación de triunfo iba transmutándose en extrañeza (como cantaba José Capmany) porque el concierto no empezaba. Después, cerré los ojos y decidí disfrutar de haber ido sola. Viéndolo bien, eso me permitió compartir la mesa y un plato de comida con una pareja de desconocidos. También, me permitió jugar con Diego (un bebé de poco menos de dos años) al fort-da, él botaba su carrito de bomberos y yo lo recogía una y otra vez.

David canta con una voz particular. Hay un encanto especial en esa mezcla de la música de banda de Sinaloa (su lugar de origen) con la guitarra sencilla, las armonías extrañas y las letras de polaroid. Su música es de hoy, su mirada también y capta de la vida cotidiana algo de esencia mezclada con lo ácido del desencanto.

David cantinflea cuando presenta sus canciones. Eso sólo acentúa la sensación de ternura que despierta, como si quisiera atrapar el mundo con palabras.

“Soy palabras nudo, ya sé,
no hay nada cuerdo en todo esto,
porque las palabras si se trata de tí,
no responden, se empiezan como a pelear,
por tu culpa hay desorden literal,
mil disculpas ya no tardo en cantinflear”

Anoche, invitó a todos sus amigos a cantar. Cantó Leticia, cantó Mauricio “el huezo” una excelente canción, cantó Rodrigo Rojas el boliviano con su hermosísima voz y el foro se convirtió en una fiesta de amigos.

Para mi sorpresa, de pronto apareció Bernardo Quesada y aunque nunca hemos sido amigos, nos dimos el abrazo de compatriotas… nos encontramos. Hablamos de Francisco Murillo y la conexión con la música de David. Le hablé de Carlos Méndez de Panamá. Nos sorprendimos de las propuestas de estos jóvenes mexicanos. Después se acabó el tiempo y nos encendieron las luces para decir adiós.

Ahora David ya no está en el D.F. Está viviendo otra vez en Sinaloa para grabar con una banda de la región. Sus discos son todos grabados en casa, cosa que parece increíble. Porque a David le falta producción pero talento, originalidad e imagen, le sobran. La producción se hace, lo demás no se encuentra muy a menudo. Pero en México, al parecer, la música chatarra es lo que apoyan las disqueras. Tendrá que venir Joaquín Sabina o alguien a descubrirlo, como pasó con Jorge Drexler, quien tocaba abandonado en los bares de Montevideo.

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* ¡Qué cosa tan atrofiada es el My Space! No sólo es obligatorio saber que existe un músico, además, si alguien se llama igual que él y se buscar por ejemplo “Carlos Méndez” sólo sabe buscar por el nombre de subdominio… ¿qué clase de software es ése? (tenía que ser…)

Un loco

Había pensado que el cielo de esta ciudad no tenía luna, pero esa noche la gran señora se presentó radiante a la cita.

El auditorio se imponía y mientras caminaba hacia la entrada, una camiseta decidió que no se iba a despegar de mí. Era de entre todas, la más linda, aunque en los puestos vendían camisetas con letras brillantes, jackets hermosas, camisetas de fútbol argentino con el número 10 y el nombre de Calamaro.

Me senté en las gradas a esperar a mi amiga. Digo yo que todos los argentinos de México D.F. estaban ahí y todos llamaban a casa. Me “enamoré” tres veces mientras esperaba. No es el acento, debe ser el ego, esa actitud de “no hay nadie más guapo ni interesante en este mundo”.

Lo cierto es que no hay nadie tan guapo, tan maravilloso ni tan divino como Calamaro. Es que es un músico de verdad. Hay que ser de verdad para presentar a sus músicos y decir como la gran cosa, que aquel tocó con Miguel Ríos, que aquel fundó a Los Enanitos Verdes… “¡por favooooor! si sos Calamaro, el lujo más lujoso de esos músicos es tocar con vos mae” -pensaba mientras la A. y yo bailábamos sin parar nada más que cuando cantaba tangos. Eso no les resta nada, Calamaro se trajo excelentes músicos y el sonido en el Auditorio Nacional es increíblemente bueno (sólo fallaba cuando las guitarras se ponían a mover la melena de tanto rock). Ir a un concierto y poder comprender las letras es una experiencia inédita para esta tica, acostumbrada a ir a conciertos en el “Palacio de los Rebotes”.

Y Calamaro cantaba, cantaba, de pronto metía de improviso una canción de Bob Marley o una de Cheo Feliciano, y seguía cantando una y todas mis favoritas… TODAS lo que se llama TODAS (porque faltó Media Verónica, pero esa no es mía). Y nosotras bailábamos casi todas… aunque en algunas nos tocáramos el pecho porque dolían. Por dentro nos mentíamos el dicho ese de “no lloro, es que me sudan los ojos” pero después venía otra de las que no traen recuerdos, así que seguíamos sorprendiéndonos del concierto taaan bueno en el que estábamos.

Dos horas y media de puro regalo. Calamaro besó el piso del Auditorio y mostró su camiseta de Zapata, se quitaba los audífonos de los monitores para escuchar al público. Estaba emocionado y agradecido, como agradece uno de los de verdad cuando la gente aprecia su trabajo.

Nota de La Jornada (la foto es de ahí). No está muy buena la nota pero ¿diay?

“ellos dicen mierda nosotros amen” (pues no… fíjense)

De todas las cualidades que podría resaltarte, voy a enfatizar la de roquero mechudo revoltoso. Algunos dirán que es una falta de respeto, que el premio te lo dieron porque sos un gran periodista y porque fuiste muy valiente al publicar un documento que muchos habrían negociado a cambio de un puestecillo de confianza en algún ministerio (como aquel que se dice poeta y vende por la radio sus opiniones al por mayor). Es cierto, el premio te lo dieron por eso, pero a mí me da la gana enorgullecerme además por tu cabello largo, mechudo y despeinado.

Premio Jorge Vargas Gené en la categoría defensa del derecho a la información y libertad de expresiónNos han metido la corbata y los tacones como estructuras. Cuando se es una persona seria, trabajadora y profesional, eso debe acompañarse de traje entero (en tu caso), medias de nylon y zapatos de tacón (en el mío), aunque sea contraproducente. No puedo demostrarlo pero es evidente: si hiciéramos un estudio serio, veríamos cómo, el calentamiento corporal tiene repercusiones en las ideas atrapadas y reprimidas. Ponete una corbata para que sintás la inmediata transformación en una persona elegante, de buen ver -como dicen-, que no se exalta, no se despeina (como nuestra latinamerican-aidol) pero sobre todo, no se atreve a nada. Me refiero a la corbata y los tacones mentales que no se ven en la ropa (aunque a veces coinciden en el afuera y el adentro).

Entonces, lo demás, todos te lo dirán. No voy a repetir los piropos que recibirás en estos días. Lo que quería decirte, es que este premio es sólo un premio y a la vez el mayor triunfo frente a los que creen que somos sus marionetas (que se esperen sentados). Es sólo un premio pero a la vez es un manifiesto: no se trata de decir “no importa cómo se vea, un buen profesional puede vestirse como quiera” sino al contrario “a un buen profesional nadie le dice cómo vestirse, cuál música escuchar ni cómo debe escribir”. De eso se trataba ¿no es así? Por eso hay que seguir, porque los cerdos seguirán repartiéndose el dinero y el poder. Seguirán escribiendo sus vergonzosas estrategias y burlándose de la gente que ingenuamente cree en ellos. Pero hay que seguir porque a veces sólo necesitamos de una Lorna y un Vini para revolcarles el chiquero. No importa que al final la memoria no alcance, porque para eso estamos los que nunca olvidamos quiénes son los que venden “la nación”.

No apta para elitistas: El Cielo Rojo es una joya que sí podemos usar en pleno Chepe

Como la más fiebre, ayer convencí a una amiga y nos fuimos a ver El Cielo Rojo, una película nacional que se estrenó apenas el viernes.

En Terramall compramos el soundtrack en 500 pesos. Un lujo y un derroche de coherencia: la película es tica, los personajes hablan como ticos, usan expresiones ticas y escuchan música nacional.

Como era tica, comenzamos a hora tica… la fila era abundante, la sala estaba casi llena y le ganamos la competencia a Batman. El público reía constantemente… y creo que -como yo- se aguantó las ganas de aplaudir al final… no sea que saliera “el gordo” a decirnos que aplaudir en el cine es una polada.

¿Qué puedo decir de esta película? Primero: que no se la pierdan. Segundo: que dejen los ojos de experto y la disfruten. La película tiene errores técnicos, planos incómodos y mucho sol entrando por las ventanas, pero es deliciosa, fresca y demuestra muchas cosas que en Costa Rica, los que hacen producción audiovisual deberían aprender, por ejemplo, que cuando se tiene algo que decir, importa menos cómo se dice. El público no necesita una historia compleja, llena de recovecos y elucubraciones filosóficas poco creíbles. Tampoco necesita que se gasten muchos millones de colones pagando actores muy famosos, cámaras sofisticadas y otros equipos. El público pide que le permitan mirarse hacia adentro, hacia atrás o hacia adelante, que algo de la película le toque una fibra, que lo dejen pensando o que lo hagan reír mirándose en un espejo. Eso se logra por completo en El Cielo Rojo.

Lo único que me indomodó un poco, fue lo que percibí como una intención moralizante. No sé cuánto se identificarán los jóvenes de la edad de los personajes, con tanta bondad y tantos valores que mi impulso de treintañera me hacen calificar como “deseables” en “la juventú de hoy en día”. Las líneas de apoyo al cine y al rock nacional son las únicas que me parecieron afectadas, pensadas, artificiales y ojo, que sean las únicas sólo muestran lo natural y maravilloso de la película.

De esta película, se sale del cine como si se hubiera asistido a una conversación ajena, como si fisgoneáramos en la vida real de personas reales. He ahí la sorpresa, lo que deja al final esas ganas de verla de nuevo y de escribir para que nadie se la pierda. Tiene mucha razón el periodista Cristian Cambronero, El Cielo Rojo “no es una buena película; pero es una gran película”. Por cierto, el Fusil de Chispas es un gran blog y tiene videos sobre la película.

¡Lléguenle!