Habría que lanzar una campaña en todos nuestros países. Comprar productos nacionales puede ayudar en mucho a evitar el desempleo (y el consecuente desastre que le sigue) en cada país.
No faltará el que diga, que en una economía globalizada, esa medida no tiene importancia. Dirá, seguramente, que si todos los países compran sólo productos nacionales, el desempleo de todas maneras aumentará porque nuestros países ya no exportarán. Puede ser, pero ese efecto tardará mucho más que el efecto inmediato que se nos viene encima.
De todas maneras, yo apunto al mercado interno y a la posibilidad que tenemos como consumidores, de generar algunas propuestas para aminorar la crisis de la que somos víctimas. Porque eso somos, víctimas.
Acabo de regresar de la tienda de la esquina. Es una de las miles de tiendas OXXO que hay en México. Al llegar a la caja pregunté: “¿por qué no tienen Boing! pequeños que estén fríos?”. “Es disposición del sistema”, me dijo. “¿Disposición de quién?”, pregunté con un tono asustado. “De la empresa”, agregó el vendedor. “O sea, no lo colocan porque no se vende, pero no se vende porque siempre está caliente” dije antes de salir, con la cara arrugada de enojo y un refresco caliente en las manos. De ahí salió este escrito.
Ojo con las tiendas de marca
En México ha ocurrido un fenómeno atroz. La mayor parte de las pulperías o tienditas ha desaparecido para abrir paso a las tiendas OXXO, 7 Eleven y similares. Algunas tienditas han sobrevivido, tal vez porque tienen más variedad de productos que la comida chatarra que venden en las tiendas de marca, las cuales, se caracterizan por ofrecer productos poco alimenticios, bolsas llenas de preservantes, imitación de helados hechos a base de crema vegetal, refrescos gaseosos y golosinas. De artículos para el hogar o alimenticios hay muy poco (y sólo de vez en cuando la sección de frutas y verduras sorprende al cliente con algo adentro).
En el caso de las tiendas OXXO, cada vez que paso por alguna me llama la atención ver los letreros que buscan familias para que administren las tiendas. En un principio, pensé que era una buena idea: un grupo de amigos o familiares se junta para administrar un negocio y tener alguna fuente de ingreso. Después me lo pensé mejor y estuve casi segura de que había gato encerrado. Y lo hay.
Las tiendas OXXO convierten a la familia administradora en lo que ellos llaman “comisionistas”. Los “comisionistas” no son dueños, ni accionistas ni tienen una franquicia. Trabajan por una comisión de ventas y deben cumplir con cada una de las disposiciones de lo que dicte la compañía. Eso quiere decir, que FEMSA (dueña de OXXO y de Coca Cola en México, Costa Rica y quién sabe dónde más) abre tiendas y tiene personas que trabajan en ellas, sin que sean legalmente sus empleados. FEMSA comercial entonces, se quita de encima todos los problemas de seguro social, relaciones laborales y lo que tiene es una especie de república bananera.
Encontré el testimonio de una persona que fue “comisionista”, y aunque ella no parece quejarse, su exposición fundamenta lo que acabo de exponer:
“Yo fui Comisionista de una Tienda Oxxo durante 4 años y lo unico que te piden es que tengas un equipo de trabajo de preferencia familiar..tu, tu esposa, y tus hijos, o puede ser tu cuñada tus sobrinos etc. etc…posteriormente te dan un curso basico de atencion a clientes , de ventas de manejo de la computadora de que hacer en determinados casos de clientes… de robos etc. etc. (…) es una Comisión por venta lo que te dan…en éste caso ellos te llaman a ti Comisionista de Tienda Oxxo… (…) en fin las Comisiones aqui son buenas pero te la tienes que partir Maestro…y diario…abrir a las 7 en punto de la mañana y cerrar a las 12 de la noche en ciertas tiendas y en otras abrir las 24 hrs el dia los 365 dias del años….siempre te están checando que lo hagas ..y cuando no cumples con lo que te dicen ya están otros gallos que ya recibieron su curso listos para tomar tu tienda…”

¿Por qué no enfrían los Boing!?
Es probable que no enfríen los Boing!, porque no pertenecen a los refrescos que produce FEMSA (la nave nodriza de esta invasión) pero además, porque si las empresas nefastas quieren favorecer a alguna otra empresa, seguramente no querrían ayudarle a la que produce los refrescos Boing!. ¿Querrán bajar las ventas para justificar después una explusión del producto? No sería tampoco algo extraño.
La historia, la investigué por el comentario de un amigo. Me llevó Boing! de guayaba para ayudarme a vencer una gripe y me contó que esa marca es una alternativa a las demás bebidas embotelladas que provienen de esas empresas nefastas.
Los Boing! son fabricados por la Cooperativa de Trabajadores de Pascual, una empresa que en 1985 pasó a manos de sus trabajadores, después de una huelga de tres años en la que se luchaba por obtener aumentos salariales y el reparto de utilidades. “(…) Jesús García Venegas, con 36 años de antigüedad, recuerda: “Trabajábamos mucho y descansábamos poco. No pagaban bien y sólo nos daban tres tortas para comer en todo el día”. Corría el año de 1982, la crisis económica y la devaluación habían devastado los magros ingresos de los trabajadores. El entonces presidente José López Portillo recomendó a las empresas otorgar aumentos salariales de emergencia para paliar esta situación. Pascual, que era la segunda del ramo, se negó a darlo. El 18 de mayo de ese año, los pascuales iniciaron una huelga de brazos caídos para demandar aumento salarial y reparto de utilidades. Pero el 31 de mayo, el dueño tomó violentamente la planta ubicada en el centro de la ciudad y ordenó a sus golpeadores: “¡Disparen!, ¡Mátenlos a todos!”. En aquel ataque murieron dos trabajadores y 18 más resultaron heridos” (ver artículo completo).
La empresa actualmente es sólida y tiene un 26% de su mercado, a pesar de tener apenas un 3% del mercado en el sector de competencia (las bebidas embotelladas carbonatadas). Es fuente de empleo para 4400 personas (la mitad de ellas, parte de la cooperativa) y “consume 20 mil toneladas de fruta al año (mango, guayaba, tamarindo, fresa, uva, piña, naranja, toronja y limón), lo que beneficia a 15 mil productores del campo”. Además compra 24 mil toneladas de azúcar al año * y genera 7 mil empleos indirectos por insumos que necesita para su producción.
Como publicó Jesús Ramírez en Indymedia México: “en un principio eran sólo 176 trabajadores, de los mil 200 que participaron en el movimiento, pero poco a poco se incorporaron los demás. Al comienzo ninguno recibía ingresos. Todos revendían boings en la calle que compraban a una sucursal en Aguascalientes. Meses después, todos cobraban el salario mínimo más el 10%, desde el afanador hasta el presidente del consejo (…) Salvador Torres rememora: “Todo eso nos permitió capitalizar la empresa. El primer año no repartimos rendimientos y establecimos en los estatutos la obligación de invertir la mitad de las ganancias. Ese es el secreto que nos ha permitido crecer como lo hemos hecho” (…) Todos esos momentos que vivimos –continúa– nos hacen apreciar la cooperativa como una entidad social que se debe a la sociedad. Por eso los empleados estamos comprometidos en no dejar caer la empresa, no dependemos de nadie, todo es nuestro”.
Entonces, regreso al punto de partida: hay alternativas (ésta es sólo un ejemplo) y los consumidores tenemos un poder para ejercer. Si compramos en tiendas que hagan un comercio más justo y si elegimos bien cuáles productos comprar, estaremos ayudando en algo, a fortalcer el tipo de economía que necesitamos. De más está decir, que por hacer lo contrario, estamos como estamos.
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* Para ser más justa, debo decir que son una alternativa políticamente correcta pero no necesariamente muy saludable. Los refrescos están hechos con pulpa de fruta natural pero el exceso de azúcar es su punto bajo.