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Hay días en los que se tropieza
la enorme tortuga que mueve el mundo.
Pero ya no me asusto;
tan solo me despeino.

Hit

Sobre la cama me esperan el gato y puñitos de ropa que bajé de tendedero.
En la mesa de noche, el libro de Hawkins me hace sentir como una niña que acuclillada sobre una silla, se asoma por primera vez al mundo.
En el piso, las grietas con los años dejan pasar el viento o las excusas con las que me explico el frío tan cabrón de mi cuarto.
Digamos que no es porque la cama es demasiado grande para dormir sola. Creamos que no es porque estoy pensando en vos preguntándome qué putas hago pensando en vos a las doce y cuarenta y dos de un tres de enero.

Momento cumbre X

Jugar a que las teclas con letras
son las de un piano
que acompaña a la voz de Billie Holiday

Nada que perder

A esta edad,
hay cosas que simplemente se saben
como sabe la rabia, a lengua amarga
y a vino tinto que se regresa por el esófago
a quemarte el paladar

Como se sabe que el tiempo
aglutinado en una agenda en desuso
puede mirarse con lucidez
pestañas largas y náuseas

En la certeza de ser dos universos paralelos
dos elefantes juegan a ser semilla
sin mirar la pared donde se van a estrellar
sin remedio, pero también sin miedo

La negación

Tranquilo
No te preocupés
que yo no tengo prisa
y tampoco paciencia

Agua

Para Feli

Vocho está aburrido. Como desde el domingo no ha parado de llover, casi no ha salido a recibir el sol ni a husmear en los jardines de los vecinos. Sólo se queda parado al lado de mi escritorio. Y no maúlla ni dice nada.

Nadie ha inventado paraguas para gatos. Ni botas de hule. Ni gabardinas o capas. Pero ¿sabés que es lo peor? Que Vocho no sabe de dónde sale tanta agua. Vos tampoco, pero eso va a cambiar. Un día vas a saber de dónde sale. Vas a entender por qué te moja y a qué se debe que el buen sol te seque la ropa. Vas a mirar el vapor de agua saliendo de las calles, subiendo hacia el cielo, formando nubes que pintarás de celeste en los dibujos, porque cuando estamos chiquititos como plantitas pequeñas, quién sabe por qué, pero así vemos las nubes o así nos gusta dibujarlas. No te olvidés de contarme un día, si ves las nubes azules o las ves blancas.

Vocho también era blanco. Ahora es gris porque ha envejecido. Como el abuelo, pero al revés. El abuelo tenía el pelo oscuro y ahora lo tiene claro. Vocho tenía el pelo claro y ahora lo tiene oscuro. Los dos tienen la misma edad. Menudo enredo.

Eso es imposible

Del otro lado del espejo
yo también sé subyugarme ante un bolero

Elipse

Desde el ayer, la línea recta parecía aburrida
Lo mío es más el espiral
Darme de golpes con los muros
Subirme a un árbol para mirar con claridad el camino
y olvidarme en el trayecto por qué subía
Quedarme entre las ramas
Afianzarme a una fruta verde
Esperar que madure y cambiar de idea antes de verle el color rojo del tiempo
Vivir con hambre
Seguir subiendo el árbol
hasta antojarme de conocer la sensación del viento traspasando los dedos de mis pies
Columpiarme
Sentir deseos de estar abajo de nuevo
Lanzarme al vacío y doblarme el tobillo derecho
Renquear y después sanar
Tomar el rumbo de regreso creyendo que voy hacia adelante

Desde este hoy que se me arrastra mientras camino
que se ha agarrado del tobillo derecho
y me hace zancadillas atravesándome la impaciencia
la línea recta tiene el olor de una buena idea
del arroz recién hecho, de las melcochas servidas en hojas de limón
del deseo de ser más que un punto aislado en el universo

Marea baja

De pronto cuelgan,
los manuscritos muertos del mar
los del viento, los del amor

los del viento del mar que trajo el amor
o los del dios que trajo el odio,
las fronteras, los puñales

De pronto todo cuelga
y ya ni el viento mueve mis velas
mucho menos, el amor

Únicamente una promesa
se enciende como un faro
a veces

Yo no sé hacer grullas de papel
sólo bolas arrugadas y tristes