Los dedos dentro del delantal cuentan quetzales y los 60 años junto al señor que sirve gallos de pelea
Me robo el vuelto para seguir atragantando la rocola y hacer sonar a La Tigresa cuando aún no rugía y cantaba boleros
Desde la barra ella dice “es mi canción favorita” el rechinar de la aguja en el vinil le desvanece las arrugas
se para en el centro del salón con su vestido largo en sus mejores años diciendo un sí en 1940
sigo sentada, iniciando milenio diciendo siempre no esperando a que crezcas
Al cumpleaños número doce
Se le aparecen como hongos en las raíces de los árboles, entre las sombras y el agua que se resiste a ser vapor.
También como las flores en los campos abiertos, sembradas por los rayos del sol y por los largos cabellos de la lluvia.
Pero Esperanza no aprende. Siempre comete el mismo error.
Cuando encuentra un tesoro, quiere que sea lo primero que mira al despertar y lo último que ve en su mesa de noche.
Y les corta su tallo.
Y se los lleva a casa.
Y luego llora, cuando a los pocos días, se le marchitan entre los dedos de la mano.
Entre la vida y la muerte él zigzaguea sigo su patineta con mis ojos de envidia
Para que el príncipe azul toque a tu puerta es requisito indispensable usar zapatos de tacón 7 o superior
Caminar hasta que el cuero se estire, deje escapar un pie y te permita lucir el pedicure
(Ajá estás jodida, princesa con esas botas de amarrar)
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Veo mal completo los espacios vacíos con mis propias palabras que se repiten en un espejo que refleja un espejo que refleja un espejo ¿hacia el infinito?
Aprendo mal Como aprendí a manejar la bicicleta necesito rueditas que me ayuden a mantener el equilibrio (los videojuegos son demasiado inofensivos)
Entiendo mal y sigo dando vueltas como un ratón de laboratorio que pedalea incesantemente sobre la enorme rueda de este malentendido estructural que es el motor y el combustible de la vida
Y lo que veo no es lo que obtengo ni lo que quiero decir En la pantalla negra sólo se instala la angustia
128 líneas de código revolotean las mariposas
If today was not an endless highway If tonight was not a crooked trail If tomorrow wasn’t such a long time Then lonesome would mean nothing to you at all (Tomorrow is a long time, Bob Dylan)
Si no le hiciera caso a la intuición podría una vez más acordonar los miedos atiborrar la lonchera con palabras de amor y lanzarme de espaldas sobre una nube
Podría contarte que hay un tenedor descansando en el piso está ahí desde ayer, no puedo recogerlo Quizás en un intento de terapia silvestre quiero aceptar cómo las cosas caen alguien les pasa al lado, las mira y no hace nada También está la pereza, claro y que no duermo hace tres noches porque el vecino no deja de roncar
Me faltó decirte que hace una semana debí cambiar las sábanas pero el juego que sigue es en rojo pasión y hace aún más absurdo el vacío de la mitad de la cama Que lo haré hoy, ahora mismo sin darle vuelta al colchón al que es dudoso si haremos pruebas de esfuerzo
También está atragantado entre los dedos que el álbum familiar ha disminuido y aún no sabemos si hay algo por lamentar Que el trabajo ahora apesta un poco más pero ya tengo suficientemente claro que considero posible acostumbrarme a todo lánguidamente a todo menos al desamor
revolver la locura los celos las palabras los hechos algunos sueños pesadillas fantasmas recovecos recuerdos fotografías inexistentes tus ojos tu barba pinchándome los labios las fresas con crema los abrazos las manchas de vino tinto los silencios las tonterías que se me ocurre pensar y la tontería que implica que me digás que eso es una tontería los cumpleaños mirados desde lejos las manos blancas las manos morenas un reloj un calendario de un año que ya pasó el libro de un sólo párrafo aquel concierto de jazz de una sola canción un aeropuerto una estación de bus una distancia o dos un pollo frito con marca registrada la camiseta nueva las miradas el ventarrón las lágrimas delatoras los megabytes de una ilusión que desvanece las cinco y media rompiendo la monotonía el despertar con el sonido de unas teclas la ducha tibia aunque te guste el agua fría las despedidas las ganas el desperdicio la poesía la soledad el aguijón de algún regalo que no alcanzó a nacerte adentro la maravilla del descubrir que en un tazón cabemos los dos y la tragedia de tanto espacio vacío
En esta punta del cerro desde donde te miro hay tanta soledad (pero es que es tanta) que ya no importa nada
He roto los remos que nos trajeron aquí Se ha secado el río y ya no llueve (a pesar del diluvio afuera)
Te has llevado los barcos y las palomas mensajeras regresaron vacías con hambre y sin dormir (como en las guerras)
Comprenderás entonces que ya no tengo cara para mirar en el espejo y lloriquearle a ella que es inminente el fracaso
Así que espero tu llegada para que seas vos quien traiga las noticias