Dar a luz y a sombra









Llegar tarde a la vida


ser la hija menor
a quien arropan
una cobija
comprada en el super
de camino al hospital
y las sobras
de una pasión que desvanece


Buscar en tu mirada ese lugar


buscar donde no está
ni debe estar
y sin embargo encontrarlo
en ese efímero segundo
que atrapa tu quejido
y la humedad de mi vientre

Sin escalera sos demasiado alta la cocina









Había algo en las palabras escritas en aquel menú, la forma en que se juntaban, lo que decían o más bien, todo eso que dejaban de decir. Es mucho mejor lo que imaginamos que un plato traerá que lo que puede describirse con adjetivos. ¿Acaso en el menú se puede atrapar el aroma que vendrá de la cocina a la mesa?


Cuando por fin llegó el plato, olvidé los modales. El primer bocado era picante y misterioso. Era hasta incómodo. Siempre hay una sensación incómoda cuando queremos probar de algo demasiado exótico, demasiado nuevo, minuciosamente elaborado.


Poco a poco, el paladar intentaba descifrar cómo en un solo plato podían unirse la mayor dulzura con las hierbas más amargas. Nunca pude saber porqué la mezcla era imposible, por qué se cambiaban los sabores imprevisiblemente, de sorpresa. El sabor amargo venía de pronto, como una ráfaga destructora, como unas nubes de tormenta que transformaban a su paso todo el sabor a miel. El picante ya no mediaba, había desaparecido… Una vez que pasaba esa nube, de nuevo los sabores a limón, miel, azafrán y aceitunas negras regresaban. Regresaba el aroma maravilloso y hechizante.


No fue por educación. Aún no sé qué fue lo que pasó. Me levanté de la mesa. Era claramente el mejor bocado, el más elaborado, el más completo, el más sofisticado. A falta de tenedores, tuve que dejarlo servido. Yo solo tengo mis manos y no me sirven.

Escarbando









Cuando vienen las nubes de tormenta
es como si mirara a través de una vitrina


entonces se me ocurre imaginar
que sos una hermosa blusa de seda


luego recuerdo que esa belleza
en el fondo
proviene de un desagradable gusano

Premonición









alguna mirada
que vos fijabas en el tiempo
se cruzaba entre mis pasos
y la cama


entonces aprendía
cómo ubicar al miedo
y sobre todas las muertes
yo temía por la nuestra


recuerdo que lloraba
como extrañándote


y aún no había huido

Incompletar









rodeada por una taza de café que dejé enfriar, por la canasta desbordante de ropa limpia que con desidia mucho más tarde voy a meter en el armario pensando en el desorden que tapo con pantalones doblados que mañana serán parte del caos inferior, sentada en mala posición tratando de adormecer ese pequeño dolor menstrual que esta vez recibo como a una visita-parásito, con la mermelada a punto de lanzarse al pan con su 50% de fruta y sus restos de azúcar y preservantes alemanes, miro el televisor apagado y recuerdo que debo ver un documental que me dejaste, entonces vuelve tu imagen a aparecerse frente a mi y ahora sos un rompecabezas al que le falta mi mano sobre cualquier caprichosa parte de tu cuerpo

amar-garte









lo más terrible
es que a pesar de todo
este mundo seguirá
(hecho mierda)


y con el tiempo
mi almohada
dejará desvanecerse
ese sabor amargo


del chocolate oscuro
que se derrama
de tus sueños y de los míos