pero te sigo contando









por eso te digo,
prefiero a Jung borracho
invadiendo mi lado de la cama
que a los lingüistas franceses
que nunca hicieron
sexo oral sin teorizar


he cruzado el mundo
llevando en la mochila
las promesas de un café
un reflejo en la ventana
y el show efímero
de un perrito callejero


en la cafetería planeada
le dije “cerrá los ojos”
después “abrí la mano”
y le entregué mis llaves
esas letras caminando en bandada


entonces me miró
con esos ojos de cunas púrpura
me dio un beso
y las guardó en los bolsillos
del pantalón


hace 54 días que en su azotea
el pantalón hace las veces de bandera
abandonado al sol y al canto del smog
tendré que preguntarle – a su regreso
si las palabras sobrevivieron
el torbellino de la lavadora

interruptus







Dibujaron los planos
dónde iría la cocina
cómo repartirían
los estantes de libros


contaron los recursos
rebuscaron memoria e inconsciente
escarbaron sus miedos y fracasos
se aseguraron de tener los materiales


proyectaron el tiempo
los mientras tanto
los vale la pena


hicieron movimientos de tierra
muchos movimientos de tierra


y sin embargo
la construcción nunca empezó


hoy, se despertó ella
con una simple pero triste certeza


si ellos no fueran
un par de soñadores ilusos
habrían alquilado simplemente
un cuarto de hotel barato
para saciar en tres días
todas las ganas de amarse para siempre