Si tuviera la dicha de ser tu cenicero

Te haría una canasta
como de hojas secas
ramas perdidas
y de azucenas
hacen su nido
los yigüirros

No preguntés
para que sirve
yo igual la tejería
con mis manos
(aunque no sé tejer)
y te la daría
para que hicieras con ella
lo que te diera la gana

y conmigo lo mismo

Si yo tuviera la dicha de ser tu cenicero









Te haría una canasta
como de hojas secas
ramas perdidas
y de azucenas
hacen su nido
los yigüirros




No preguntés
para que sirve
yo igual la tejería
con mis manos
(aunque no sé tejer)
y te la daría
para que hicieras con ella
lo que te diera la gana




y conmigo lo mismo

anoche









(sin permiso de Shakespeare y Amado Nervo)


Me desvelé pensando en vos
o mejor dicho,
pensaba en ese otro
que miraban mis ojos grandes
(ya sabés
los únicos que tengo
esos de ilusa con ínfulas de vidente)


lo que me desveló fue este silencio
la sequía de letras


la almohada
me ayudó a recordar
una sonrisa que vi
en el espejo
hace unos días
(era más o menos así)


no puedo escribirte una poesía
para decirte algo
lo mejor es decirlo sin rodeos


prefiero ser cortejada por un caracol
que ser la amada inmóvil
de un imbécil
que no se merece
mis metáforas