Vecindad







De tu puerta a la mía
hay sólo tres zapatos
de número 36,
una imprudencia
y un desastroso
pronóstico del tiempo


a veces en tus ojos
observo un remolino
que me atrae a tu centro


pero sé que se forma
cuando el viento que salió de mi boca
rebota en tu perfecta sonrisa
sin posibilidad alguna de viceversa