Contame una de vaqueros

Despertaste alrededor del mediodía
con algo de hambre y la decisión
de abandonar aquellas sábanas,
mi almohada y la pantalla del televisor

En las lagañas escondiste los planes
te acurrucaste en la misma almohada,
bajo las mismas sábanas,
a cambiar de canal noche tras noche
tras noche tras noche

Te lavaste la cara,
me diste besos de despedida
teñidos de buenos días, de buenas noches,
de qué rica estás o de te quieros

Tantos me diste y en tantas coordenadas
que hasta pensé que la vejez
nos cantaría por las tardes
en el vaivén de un par de mecedoras

Esperaste
hasta que fuera yo
quien descifrara la adivinanza
Otra pasa por tu casa
fuera de mi corazón