Y en el vértigo

Buscar un punto fijo
la mancha roja en la pared
como tributo al mosquito aplastado

Fijar la vista en el clavo vacío
imaginar cuando colguemos
la nueva foto de familia

Evitar el reloj y el calendario
porque cuentan las hojas de vida secas
o la elección de mi destino en mostradores de aerolíneas

Bajar la pierna de la cama
anclarme al piso
respirar hondo sin temor a envenenarme

Recordar en silencio
el arrullo que canta el vendedor de tamales
para nunca olvidar su omnipresencia en una cinta gastada

Volver a escribir como en el siglo dieciocho
mujer en medio de una sala llena de ojos
sin cuarto propio y sin dinero

Se vale todo menos pensar
en la distorsión generada por el vidrio
a través del cual te alucino

y en el vértigo

Demolición

A nuestro techo,
le quitamos los clavos
se inundaron la cama
y las almohadas

Quebramos los espejos
las lámparas, la escoba
grafitteamos el odio en las paredes
y arrancamos el piso con las uñas

Los gatos escaparon
nos cortaron la luz y la Internet
las plantas suplicaron por agua
y se cansaron

En la cocina,
las cucarachas pueblan los basureros
y comen sobras de la última cena
con todo y la traición

La mugre se adueñó
de la tina del baño
las arañas tejieron las cortinas
y ya no nos visita ni el olor
apestoso de las cloacas

Y no nos hizo falta dinamita

Caso cerrado

Llegará el día
en que al pasar
por la ventana
de una tienda
vas a mirar
un par de tenis

los comprarás
después de mucho pensar
como hacés siempre
y echarás a correr
para alcanzarme

y no te daré agua
o impulso
ni palabras
ni sombra
ni esperanzas

Miss-understanding

Callar
cerrar la boca
y cortarse los dedos
si de por sí las palabras
no sirven para nada.
Si nuestra especie
ya fracasó miserablemente
en la paz, en el amor,
en entendernos


Si de todas maneras
yo no comprendo
cómo es posible
que haya un idioma
en el que la tierra no sea mujer
y el sol no sea un macho
que lo domina todo
hasta que cae rendido
a los pies de la noche
(que es mujer)

Nos merecemos un epígrafe de reggaetón

El mago llegó
y a  las mujeres les traigo
el t(r)uco que tengo yo

El Chombo

Y así
automágicamente
apareciste

era domingo
era de noche
cuando la noche comenzaba
a tiempo
(no como hoy
porque le arrebataron unas horas
y el sol parece un muégano
en las muelas del día)

era domingo
y apareciste
como un valiente caballero
armado con un par de quesadillas
y miel de abejas para mi tos

nos hechizamos

pero ninguno de los dos
era mago, ni bruja
ni hechicero

el encanto duró poco
se cayó el truco
se aburrió el mundo

y automágicamente
borraste mis correos
y el mapa de mi casa

nos tiramos los platos
(ya nos habíamos comido las quesadillas)
y gritamos en la calle
como viejos amantes

estábamos hartos
como viejos amantes
pero no estábamos hartos de amarnos
porque no nos amábamos

pasamos del encantamiento al odio
sin casetas
por la libre
automágicamente

y ya

Repelente para que llevés a la selva

El guerrillero dice
que tiene amor para el mundo
(el mundo en grande, como el de Mafalda)
y cosas más grandes por hacer
que quedarse media hora más
entre las sábanas

pero ella sabe
que tiene miedo el guerrillero
que sus medallas al valor
son de esos chicles de monedas
con papeles dorados

Mantel individual

Hay días en que valdría más,
no salir de casa.
Si sólo era un juego pregunté,
¿dónde está la gracia?

(Nacho Vegas, Días Extraños)




Esta mañana
desayuné cereal con leche de soya
y trocitos de amor deshidratado


me supo mal el jugo de silencio
el pan tostado con mermelada amarga
hecha con culpa de mamey


tampoco sonaban bien los pájaros
fuiste tú-fuiste tú, cantaban
y hasta las hojas de los árboles
me pegaban furiosas en la cara


los taxis no paraban
no aullaban los carros con tamales
en el metro, las mochilas callaban
y en el centro, sólo don Odilón,
su organillo y yo,
llorábamos

Amuleto







Por cada una de las alas
que tenés en la espalda
yo tengo puñaladas


Dos soles en tu pecho
son mis cuatro rasguños
de nada despreciable
profundidad


Te cambio
ese tribal en el brazo
por la muleta que cada cierto tiempo
debo sacarme de la manga
un par de tus tatuajes
por una verdadera herida de guerra


y de antemano
pido perdón

Vecindad







De tu puerta a la mía
hay sólo tres zapatos
de número 36,
una imprudencia
y un desastroso
pronóstico del tiempo


a veces en tus ojos
observo un remolino
que me atrae a tu centro


pero sé que se forma
cuando el viento que salió de mi boca
rebota en tu perfecta sonrisa
sin posibilidad alguna de viceversa

anoche









(sin permiso de Shakespeare y Amado Nervo)


Me desvelé pensando en vos
o mejor dicho,
pensaba en ese otro
que miraban mis ojos grandes
(ya sabés
los únicos que tengo
esos de ilusa con ínfulas de vidente)


lo que me desveló fue este silencio
la sequía de letras


la almohada
me ayudó a recordar
una sonrisa que vi
en el espejo
hace unos días
(era más o menos así)


no puedo escribirte una poesía
para decirte algo
lo mejor es decirlo sin rodeos


prefiero ser cortejada por un caracol
que ser la amada inmóvil
de un imbécil
que no se merece
mis metáforas