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Si me cierran los puertos
me dan una ganas terribles
de escapar

y hasta imagino barcos
que pasan por la ventana
de la oficina

Remo

Hoy me salgo temprano

La casa es un lugar común









Cuando me toca explicarme el amor, intentar lo imposible, tratar de evitar el dolor del silencio, se me ocurre pensar en el amor como si fuera una casa. No sólo porque una casa debería ser un refugio contra el frío, contra el hambre, contra ese viento que amenaza con arrasarlo todo, contra ese calor que seca los ojos y el alma. No sólo porque colgamos móviles encima de la puerta para saber si hay intrusos cruzando el umbral del espacio íntimo de la casa.


No sólo es una casa porque puede tener jardín y cuidar de un jardín requiere de paciencia, observación de los detalles y comprensión de los ciclos de la vida… Yo digo que el amor es una casa porque con el tiempo, dejamos de pintarle las paredes (que tanto oyen y callan, las pobres); dejamos de limpiar las cañerías (donde se acumulan resentimientos, desperdicios, reclamos); dejamos que las canoas se llenen de hojas caídas (como recuerdos, cuentas pendientes, fotos viejas y sobre todo preguntas que no pudimos hacer); no tapamos las goteras (y la presión del agua termina por explotar en los días de tormenta).


Y como para mí, el amor es como una casa, propongo que sea una casa de alquiler. Así, renovamos cada 30 días las ganas de habitarlo.


Hoy, por ejemplo, tuve ganas de comprar el periódico y revisar uno por uno los clasificados.

Yo sólo conocía los pecaditos de maní, pasas y arroz tostado









“Tus regalos deberían de llegar”
(Fito Páez)
Me pidieron que dijera mis pecados y me sentí en la obligación de inventar que tenía uno. Mentí para cumplir con el requisito (eso debe llamarse meta-pecado o algo así). Si ahora tuviera yo ese extraño ritual de confesarme, buscaría al padre más guapo de la cuadra, esperaría a que me pregunte “¿has tenido pensamientos impuros?” y cerraría los ojos para imaginarme debajo de la sotana.


Me vestí de blanco hasta la cabellera (de ese recuerdo tengo media foto tomada por un desconocido). La costurera del pueblo se dio gusto metiendo vuelos y encajes por todas partes. Por suerte nunca más me vestiré de pastel de bodas.


Como corresponde, comí la galleta suiza sin el dulce. Tal vez eso marcó para siempre que nunca más hiciera fila por semejante representación de un cuerpo. No estoy segura si fue eso o una relación directa con la estafa: con el dinero que me dieron los invitados, mi mamá pagó los recibos vencidos de la luz. Debí suponer que dios no iba a intervenir y ya hace tiempo que dejé de esperar, aunque no olvido nunca que ambos me deben mis regalos.

liberarte









Así como nos hemos liberado de los sostenes, el arte debe liberarse de los museos. Está comprobado que reprimir en lugar de liberar, puede ser estéticamente válido pero termina generando daños irreparables

D-101









Este año, cada factura tiene una historia que contar. La declaración de renta bien puede ser un diario de viaje.

Sin escalera sos demasiado alta la cocina









Había algo en las palabras escritas en aquel menú, la forma en que se juntaban, lo que decían o más bien, todo eso que dejaban de decir. Es mucho mejor lo que imaginamos que un plato traerá que lo que puede describirse con adjetivos. ¿Acaso en el menú se puede atrapar el aroma que vendrá de la cocina a la mesa?


Cuando por fin llegó el plato, olvidé los modales. El primer bocado era picante y misterioso. Era hasta incómodo. Siempre hay una sensación incómoda cuando queremos probar de algo demasiado exótico, demasiado nuevo, minuciosamente elaborado.


Poco a poco, el paladar intentaba descifrar cómo en un solo plato podían unirse la mayor dulzura con las hierbas más amargas. Nunca pude saber porqué la mezcla era imposible, por qué se cambiaban los sabores imprevisiblemente, de sorpresa. El sabor amargo venía de pronto, como una ráfaga destructora, como unas nubes de tormenta que transformaban a su paso todo el sabor a miel. El picante ya no mediaba, había desaparecido… Una vez que pasaba esa nube, de nuevo los sabores a limón, miel, azafrán y aceitunas negras regresaban. Regresaba el aroma maravilloso y hechizante.


No fue por educación. Aún no sé qué fue lo que pasó. Me levanté de la mesa. Era claramente el mejor bocado, el más elaborado, el más completo, el más sofisticado. A falta de tenedores, tuve que dejarlo servido. Yo solo tengo mis manos y no me sirven.

Regalo de graduación









La corbata
debe ser por mucho
el implemento más odioso
del vestir


la usa al menos
el 99% de los políticos


y es soga al cuello
de burócratas
abogados
y vendedores de libros


tal vez
los hombres mienten
por escasez de aire

Gula









Apenas me di cuenta lo completa que estaba comencé a pensar en lo que falta y en lo que estorba