Archive for Necesita reparación

Elipse

Desde el ayer, la línea recta parecía aburrida
Lo mío es más el espiral
Darme de golpes con los muros
Subirme a un árbol para mirar con claridad el camino
y olvidarme en el trayecto por qué subía
Quedarme entre las ramas
Afianzarme a una fruta verde
Esperar que madure y cambiar de idea antes de verle el color rojo del tiempo
Vivir con hambre
Seguir subiendo el árbol
hasta antojarme de conocer la sensación del viento traspasando los dedos de mis pies
Columpiarme
Sentir deseos de estar abajo de nuevo
Lanzarme al vacío y doblarme el tobillo derecho
Renquear y después sanar
Tomar el rumbo de regreso creyendo que voy hacia adelante

Desde este hoy que se me arrastra mientras camino
que se ha agarrado del tobillo derecho
y me hace zancadillas atravesándome la impaciencia
la línea recta tiene el olor de una buena idea
del arroz recién hecho, de las melcochas servidas en hojas de limón
del deseo de ser más que un punto aislado en el universo

Viernes a hora pico

El del Mercedes Benz cree que anda de suerte
lleva 15 minutos dándole cuerda a la rubia del Hyundai
pero en La Uruca el chofer del camión es el que gana
le mira desde arriba las piernas
y saborea los excesos que se le escapan del escote

Fantas(m)ías

El dedo meñique hace sonar un goteo sobre el teclado
como el movimiento de la cuchara en el café
o la impaciencia revoloteando sobre una mesa

Nada nos urge y sin embargo, todo
porque se acaba el mundo, según dicen
(yo no les creo, sólo aprovecho el viaje)

Y ya que vas hacia la cocina
traeme el agua para mojarme el cuerpo
y refrescame después con tus soplidos

No olvidés el papel y un lapicero
para anotar la lista de tus deseos
porque mañana, me toca obedecerte

Y acabará la maldición

Ahora mismo
de tu boca están saliendo las piedras
como petardos que quiebran los espejos
traspasan las paredes
las teclas, la pantalla
y llegan hasta mí

a mi cuerpo de luna
de camiseta vieja
o calcetín roído
de demasiado
de ya no más
de por qué a mí

y no me escondo
ni me cobijo
ni las evado

mañana mismo
las llevaré en los pasos
clavándose en mis pies
para nunca olvidarte

porque sólo así
lograré reconocer
que disfrazado
de alguien nuevo
estarás vos
aguardando
repitiéndome

entonces
me sacaré las piedras
de los zapatos
te golpearé con ellas
y correré muy lejos,
finalmente

La Luz de Alba

Para Keka y nuestro El Salvador


Bajo ese cielo
la lluvia
hacía caer los helicópteros


y muchos pablos
nos cuentan en las tardes
las fotos que jamás se tomaron


y no le cortan
las ramas a los árboles
para que no se entristezcan


en cambio
los cubren de abrigos y caricias
que ponen celoso al cafetal


Bajo ese cielo, ella sueña
o llora, a veces
pero nunca se rinde


como la tierra
como la libertad
nunca se rinde

Repelente para que llevés a la selva

El guerrillero dice
que tiene amor para el mundo
(el mundo en grande, como el de Mafalda)
y cosas más grandes por hacer
que quedarse media hora más
entre las sábanas

pero ella sabe
que tiene miedo el guerrillero
que sus medallas al valor
son de esos chicles de monedas
con papeles dorados

Pues nada

Que a veces las estrellas se alinean
y los ojos se encienden
pero las bocas se cierran


Entonces
las manos recorren los teclados
en lugar de los cuerpos


y nos quedamos con las ganas

Pero no ojos

Cuando se tiene el corazón partido,
a los pedazos les nacen pies y manos
orejas, labios, útero
pero no ojos

por eso chocan contra puertas cerradas
se dan de topes con las frases bonitas
o se tropiezan con anillos ajenos
sobre una mesa de noche

Afecto aplanado

la vida sigue
correos van
correos vienen
subo en el metro
voy al supermercado
empaco
cambio de casa
me aburro en reuniones
lavo la ropa
riego las plantas
me peino
escucho música
me baño
lavo mis dientes
cocino
como


pero igualito
a cuando alguien
se nos muere
constantemente
arrastro una falta
un vacío


un hasta pronto
que se hizo estatua de sal
y permanece clavado
en mi garganta
deshaciéndose


en el sabor
a lágrima
en las mañanas
en las tardes
en las noches
cuando duermo
cuando despierto
cuando escribo


y entonces
no te dejo ir
porque sé que no has muerto


y sé que no me equivoco
cuando siento
que vos también
arrastrás mi ausencia
en la caricia del gato
en la pantalla muda
en el teléfono


cuando tragás
el aire contaminado
y tiene menos sentido que antes
cuando ya de por sí no lo tenía

a yes/no question



Quizás
si las ráfagas de odio
se detuvieran
contarían días y noches
para saber si son tres


Si el silencio
no fuera el único
visitante de su almohada
los minutos de espera
serían más livianos


pero esta noche
cuando se acaben
los dedos de las manos
tendrá que salir sola
a comprar el oráculo


el de los ojos azules
que le cambian la vida
a las parejas
a las abandonadas
y a las locas
que desconfían del calendario