Putrefactible

A Felipe Granados

Ya te dejo

y el cajero del banco
no me invitó a salir
ni aprendí a sembrar
tomate en azoteas
tampoco escuché mariachis
cantando en mi ventana

sabés que no será igual

cuando regrese a caminarte
ya no podrás amedrentarme
con tus paredes rotas
o tus venas abiertas
ni mostrarás tus dientes
de fiera cuidando cría

estarás seca

y cuando pienso, no hay más lugar
que donde cabe el caos
con piedras y machetes
pasamontañas light
la estafa embotellada
el desconsuelo

pero te quiero

entonces sueño
que manos y ojos fuertes
romperán las vitrinas que no t.ven
que huirán las cucarachas
gordillas y peleles
y habrá justicia

¿te veré renacer?
¿podré echarte una mano,
defectuosa madre de todos los males
y todos los milagros?

Demolición

A nuestro techo,
le quitamos los clavos
se inundaron la cama
y las almohadas

Quebramos los espejos
las lámparas, la escoba
grafitteamos el odio en las paredes
y arrancamos el piso con las uñas

Los gatos escaparon
nos cortaron la luz y la Internet
las plantas suplicaron por agua
y se cansaron

En la cocina,
las cucarachas pueblan los basureros
y comen sobras de la última cena
con todo y la traición

La mugre se adueñó
de la tina del baño
las arañas tejieron las cortinas
y ya no nos visita ni el olor
apestoso de las cloacas

Y no nos hizo falta dinamita

Caso cerrado

Llegará el día
en que al pasar
por la ventana
de una tienda
vas a mirar
un par de tenis

los comprarás
después de mucho pensar
como hacés siempre
y echarás a correr
para alcanzarme

y no te daré agua
o impulso
ni palabras
ni sombra
ni esperanzas

Ayer conocí a mi Pedro Infante

Bésame condenada
que me beses te digo
qué quieres que haga
si me traes loco
qué quieres que te diga
si me gustas un chingo
por mi santa madre
te lo pido
no soy de los que ruegan
ni de los que persiguen
yo tengo lo que quiero
no me dejes así

Ayer conocí a mi Pedro Infante
tenía los ojos negros de una fiera
la sonrisa seductora del diablo
y el cuerpo robado de algún dios
pero no sabía cantar pa’ convencerme

Cenicienta

un zapato en la acera
mañana gris y poco tiempo
apenas para el nudo de la corbata

zapato en el hocico de un perro
tarde de lluvia y de neblina
en el camino, un hueso

zapato que alguien bota a la basura
noche de espanto maloliente
kilos de podredumbre

el vestido está roto
y no hay remiendo ni doncellas
sólo un zapato impar

y el pie derecho que espera
y espera
y espera
y espera
y espera
y espera

!

Da error
todo el tiempo da error
Dice que sobra algo
en este caso, yo

0

Tengo serios problemas
de incoherencia
porque no quiero usarte
para lo que yo quiera
ni mejorarte
(y mucho menos, compartirte)

De todas esas
yo sólo quiero
la libertad de mirarte
todas las noches a los ojos
para estudiarte
y aprenderte de memoria

l10n

Le dije “ya vámonos a dormir”
y me puso la sonrisa de siempre
los dos puntos y un paréntesis

Ambos nos fuimos
cada uno a su cama
cada cama en su casa
cada casa en su colonia
cada colonia en su ciudad
cada ciudad en su país

Las páginas en blanco al final de tu libro

¿Sabés? Mi tío era pianista. Su talento no se medía en partituras, ni en titulares, ni en monedas. Su talento se medía en dolor, en sufrimiento, en todas esas tantas tormentas que lo inundaban por meses, por años, por minutos mientras tocaba el piano y le atacaba un jazz en medio de un bolero.
¿Sabés? Estoy sola en mi cuarto en México. Estoy llorando sola, mientras todos, todos los que te quieren (menos yo) están en La Chicha tomando guaro ligado con agua de sal (aunque no lloren). Y tengo rabia. Tengo rabia porque otra vez pensé, que la gente está aquí para toda la vida. Porque aquella tarde que entraste al café no me atreví a hablarte. Porque jamás me atreví a hablarte hasta que vos llegaste aquella noche a decirme que te gustaban mis poemas. Y lo digo orgullosa, como quien se dice un trofeo frente al espejo, como queriendo que todos lean, que mi poeta favorito leía mis poemas y le gustaban. Como si sirviera de algo contar eso. Como si pudiera ver tu sonrisa ahora mismo, queriendo decirme que entonces qué, y qué con eso.
Y lloro más. El peor dolor es el que nos toma por sorpresa. Porque incluso ayer, cuando Ricardo me dijo que estabas mal, no pensé que pasara a más. Y tampoco te recordé en todo el día. Y ahora que lo sé, me ataca este puto dolor. Me ataca por la espalda, porque estaba desprevenida, porque no sabía, jueputa sal… yo no sabía que te quería tanto.
Y lo peor, es que hay un Julio, amigo tuyo, que vive en esta putrefactuosamente hermosa ciudad y ese Julio que nunca conocí -porque jamás te escribí el correo que te debía- tiene un abrazo que es para mí.
Y te juro, que lo de putrefactuoso no lo robé de tu putrefactible. Estoy leyendo tu libro. Me lo traje. Recuerdo que te dije y te sonrojaste.

Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie
a David Maradiaga
por Felipe Granados (“Soundtrack”)

Me piden poemas suaves con caricia a la amante y besos por doquier. Me piden canciones que resulten ser apologías del Bien y otras miserias. Me piden que sea pulcro y no diga a la mierda. Me piden muchas cosas. Me piden el olvido como forma de reconciliarme con el mundo. Me piden que no aburra con mi queja perenne la gran fiesta de todos. Que no piense en los días malos del Hombre. Que olvide a aquel muchacho que fué muerto en un parque. Que deje para después mi grito de poeta malcriado y nauseabundo. Me piden que dimita de mi reino del odio y que no escriba desde el borracho insigne que me puebla. Me piden muchas cosas. Ninguna con sentido.

Ahora que he escuchado todo lo que me piden, me voy a dar vuelta sin pronunciar palabra para dejarlos pensando en aquel poeta sordo que nunca se callaba.

Miss-understanding

Callar
cerrar la boca
y cortarse los dedos
si de por sí las palabras
no sirven para nada.
Si nuestra especie
ya fracasó miserablemente
en la paz, en el amor,
en entendernos


Si de todas maneras
yo no comprendo
cómo es posible
que haya un idioma
en el que la tierra no sea mujer
y el sol no sea un macho
que lo domina todo
hasta que cae rendido
a los pies de la noche
(que es mujer)