Regálame tus ideas ¿sí?

Creo que ya todos sabemos, hoy por hoy lo realmente valioso son las ideas, o sea, la creatividad. Casi todo lo demás puede reproducirse y muy pronto las máquinas podrán realizar casi cualquier proceso, excepto crear.

Desarrollar una idea con la velocidad con la cual lo hace la mente humana podrá reproducirse muy pronto “artificialmente” pero el proceso de crear tomando en cuenta infinidad de elementos y variables que tienen que ver mucho más con lo subjetivo, está más complicado.

El concurso de Google llamado Proyecto 10 al 100 invita a la gente a que envíe sus ideas para cambiar el mundo… y ya saben, la corta página de explicación está repleta de frases lindas. Las 10 mejores ideas (elegidas por el público) se podrán financiar y ser una realidad. Suena bien ¿no? El problema es si no se hacen realidad… ¿Qué pasa cuando mi idea ya es conocida por cualquiera?

Envié un correo el 26 de septiembre al equipo del concurso preguntando cómo se protegen los derechos de autor de las ideas. Si mi idea se elige, está bien, digamos que acepto eso la satisfacción personal por ayudar a cambiar el mundo. El problema es si no se elige mi idea y una gran empresa (¿como Google?) termina haciéndola realidad y yo no obtengo los méritos ni uno de los milloncillos que haría la gran empresa con mi idea.

Hoy pude leer la respuesta en los términos del concurso:

“Con respecto a Google y al participante, este último conservará los derechos de propiedad intelectual e industrial, incluidos los derechos morales, que tenga para con su idea.

Como condición de su participación, el participante concede a Google, sus filiales, agentes y empresas asociadas una licencia permanente, irrevocable, internacional, libre de derechos de autor y no exclusiva para utilizar, reproducir, adaptar, modificar, publicar, distribuir, presentar públicamente, crear un trabajo derivado, mostrar públicamente su envío y la propuesta aquí provista (1) con el propósito de permitir que Google, el grupo de expertos y los usuarios evalúen su idea para la convocatoria, (2) en conexión con la publicidad y la promoción a través de la comunicación con el público u otros grupos, incluidos, pero no limitados al derecho de realizar capturas de pantalla, animaciones y clips de vídeo con fines promocionales y (3) con el propósito de poner su propuesta en efecto.

El participante acepta que Google tiene autoridad final con respecto a la convocatoria y la selección de las ideas que se considerarán para su ejecución. Por el presente, reconoce que su idea puede ser similar a las ideas enviadas por otros participantes o propuestas desarrolladas de forma independiente por Google, y que no es necesario que Google reconozca su envío si su idea no fuera el origen de la propuesta o propuestas ejecutadas en última instancia. Además, el participante reconoce que aun si Google selecciona su propuesta, no está obligado a ejecutarla, ni parcial ni totalmente. Google se reserva el derecho de incorporar la propuesta del participante o cualquier otra idea al proyecto o a los proyectos que finalmente se seleccionen para su ejecución

No sé ustedes, pero yo veo más de una contradicción: primero, se conserva mi derecho de propiedad intelectual y moral… luego le otorgo a Google “una licencia permanente, irrevocable, internacional, libre de derechos de autor y no exclusiva para utilizar, reproducir, adaptar, modificar, publicar, distribuir, presentar públicamente, crear un trabajo derivado, mostrar públicamente su envío y la propuesta aquí provista”. Para empeorar las cosas, mi idea puede ser elegida y aún así, no ejecutada... lo siento pero no entiendo bien.