Mis aportes para la promoción de las licencias CC

Cuando Renata me invitó a subirme a un bus que iría por Centroamérica compartiendo sobre licencias Creative Commons de inmediato pensé que sería una buena oportunidad para colaborar con ese proyecto y compartir mis opiniones sobre el tema. Iba entonces, invitada como una activista de Software Libre que podía aportar para la difusión de otras maneras de compartir las obras artísticas o académicas. Mi agenda oculta, era tratar de incidir hacia la conformación de una comunidad de abogados y abogadas, artistas, gestores culturales que estuvieran en centroamérica tratando de apoyar procesos de desalambrar el conocimiento. Sabía que esa comunidad no sería fácil de gestar, porque se tiende a pensar que las recomendaciones que damos a las personas nos ponen en el riesgo de asumir las consecuencias posibles. Hay una especie de incomodidad de parte de lxs profesionales, por compartir un poco de lo que saben aplicándolo de forma práctica, tal vez por temor a que alguien después reclame o parafrasee mal algo que se dijo en una conversación escrita. ¿Por qué lxs profesionales en informática no tienen miedo a eso? Ni idea. Pero se me ocurre que una salida posible es lo que hacemos en las comunidades de Software Libre: yo soy psicóloga y si están en una lista conmigo, me leerán opinando sobre licencias, códecs y no sé cuántas cosas más que antes del 2007 ni sabía que existían. No necesitamos posicionarnos como expertxs para compartir lo que sabemos y si aprendemos a equivocarnos frente a una multitud más o menos anónima y a que nos corrijan sin pena alguna en una lista, bien podemos conformar listas electrónicas de soporte para el uso de las licencias Creative Commons y contribuir para que más personas entiendan de qué se tratan y puedan defender a quienes las usamos.

¿Por qué estoy hablando de esto? Porque después, el CCBus se convirtió en LibreBus para ser un movimiento de cultura libre en grande… y entonces ya no iba yo como invitada, sino como una de las actoras del recorrido. Y resulta, que el tema me tenía un poco atragantada y no fue hasta el último momento cuando me atreví a ser algo crítica con la forma en la que se hace la difusión de las licencias CC. Dije que se llaman “Comunidades de Cultura Libre” con un nombre que les queda grande porque cultura libre es todo y más que lo que integramos en el LibreBus y de eso, el arte licenciado con una Creative Commons será apenas una pequeñísima parte.

Y con esto, no quiero restarle el enorme mérito que tiene el movimiento de libertad de copyright (que es como lo concibo, aunque el concepto no termine de cuajar porque la libertad de un derecho ¿cómo se come? y porque el copyright es el derecho a restringir); lo que quiero, es señalar los que considero errores importantes. Si lo hago, es porque me parece valioso hacerlo y porque creo que fortalecer y promover el uso de licencias para compartir es una de las vías para transformar el mundo.

¿Cuáles son los problemas que observo a las licencias CC?

1. Uno de los puntos ya lo toqué: cultura libre es mucho más que ponerle CC a una foto en Flickr.

2. El segundo punto, lo rodeé en la introducción: debe abandonarse la idea de que el conocimiento sobre las licencias y cómo usarlas, es cosa de personas expertas. Si no se cultivan comunidades de personas usuarias, activistas y vigilantes del cumplimiento de esas licencias, mal hacemos en seguirlas difundiendo. Lo único que logramos con eso es que lxs artistas sigan siendo despojadxs de su derecho moral e incluso patrimonial, sin que tengan posibilidades de demandar a quienes usan sus obras de forma no autorizada. Las licencias de Software Libre funcionan, porque millones de personas estamos vigilando y así debería ser con las licencias CC.

3. El tercer punto, se relaciona con el segundo. El proceso de adaptación de las licencias a la legislación nacional, actualmente requiere de una institución que se haga cargo oficialmente. Esto -asumo- se hace con el fin de formalizar el proceso y tener más apoyo institucional pero, como todo lo que se formaliza y se burocratiza, esto genera que en los países haya liderazgos que en algunos casos pasan lejos de la pasión por el tema del compartir. Es comprensible que haya personas a las que se les encargue el proceso legal como un trabajo. El problema, es cuando eso genera un liderazgo vertical que no permite que más personas se apropien y se sientan parte central de todo el proceso. Porque el éxito de la cultura libre en general, depende de la pasión y la motivación con la que hacemos las cosas y si esos ingredientes no están en la receta de los líderes, lo que vamos a obtener son empleados de 8 a 5 que no estarán comprometidos con la causa ni la vivirán como parte de su existencia, que es al fin y al cabo la única manera de transformar las cosas y poner en práctica lo que está en el discurso.

Tal vez no sea el mejor momento de anunciar esto y ni siquiera sé si la gente que trabaja CC en la región querrá acompañarme en una lista electrónica… pero le propuse a Andrés Guadamuz la idea de crear la lista CCentroamérica con el fin de compartir experiencias y apoyar a los países que están interesados en adaptar las licencias. Aún no sé dónde se hará (si en librebus, si pediremos apoyo a softwarelibre.ca o cómo, pero si a alguien le parece buena idea, puede dejar un comentario y hablamos).

La motivación es el alimento del Software Libre

Como parte del proyecto que coordino para la Universidad Nacional en alianza con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Ministerio de Economía, el jueves 28 de abril celebramos por fin el evento EXPOSOL: Soluciones en Software Libre y Open Source, donde más de 15 empresas pudieron mostrar su catálogo de productos y servicios basados en software de código abierto. Esto se complementó con conferencias y experiencias, como la charla de Paul Frields de RedHat que dejó a más de uno preguntándose qué tienen que ver las comunidades con la innovación. Espero que pronto entiendan la relación (las presentaciones de las charlas se pueden descargar de aquí).

Nos ha tomado más de un año organizar el evento. En un principio, porque el manejo de los fondos y la tramitología que el proyecto exige no nos permite obtener los resultados de forma tan ágil como quisiéramos. Pero también, el proceso con las empresas no estaba lo suficientemente maduro. Ha sido pues, una buena casualidad, que hayamos retrasado EXPOSOL hasta este momento.

La idea original ya había surgido en una conversación previa a mi rol como coordinadora del proyecto. En aquel momento varias personas de empresas proveedoras de servicios basados en Software Libre y yo, habíamos imaginado un evento donde se pudiera evidenciar que en el país hay suficientes empresas capaces de responder a las necesidades del mercado y que esas empresas trabajan con seriedad. Existe en el imaginario colectivo la idea de que el Software Libre es cosa de locos idealistas hippies y que si contrato una empresa que administre mis servidores “linux” el día que fallen -bah, eso casi nunca pasa pero es la costumbre- los empleados de la empresa estarán en el Caribe tomándose unas piñas coladas… es la idea de que detrás de una corbata está el conocimiento y que detrás de un bigote está la experiencia que me da confianza…

Y bueno. Resulta que hay empresas en Costa Rica que basan su oferta de servicios en Software Libre y no son 10 ni 15, son más de 35. Algunas de ellas, son empresas de renombre con más de 15 años de experiencia que hasta ahora se atreven a admitirlo porque en estos tiempos, los clientes empiezan a pedir Software Libre y tener experiencia en aplicaciones de Open Source es una ventaja competitiva, no algo que se deba esconder como hacían antes. Otras, son empresas de jóvenes emprendedores que se han atrevido a crear opciones a partir de lo que mejor saben hacer. Pocas, pero muy valiosas, son las que tienen relación directa con las comunidades de software libre y varias de ellas estarán integrando un capítulo de Software Libre dentro de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (CAMTIC), órgano que agrupa a la mayoría de empresas de TI ene l país y que por largo tiempo se ha mirado como lejana al Software Libre.

Habría mucho para decir. Algunas empresas siguen usando corbatas, por ejemplo. Los clientes siguen esperando corbatas, lamentablemente. Otras, usan camiseta y pelo largo y eso no ha restado a su credibilidad. ¿Qué importa el tema de las corbatas? Pues no sé. A mi forma de ver, el rechazo al Software Libre tiene que ver también con que es gente joven la que casi siempre está implementando sus soluciones y nuestra sociedad sigue relacionando la juventud con la informalidad y la falta de compromiso (¡menudo error!). También tiene que ver con que el mercado sigue casado con la idea de que necesita una empresa enorme que le dé respaldo (¡en buena hora que existe RedHat también!). Entonces, lo bueno está en la variedad pero aún queda mucho trabajo por hacer. Las empresas que están vendiendo servicios aprovechando las soluciones que el Software Libre ofrece, deben comprender que la motivación no es un recurso inagotable y que el desarrollo de Software Libre depende de ese componente. Si no se nutre la tierra donde crece, si no se contribuye en retribución (que no siempre es económica) y si no se trabaja fortaleciendo los proyectos de desarrollo y difusión, el Software Libre se concibe como materia prima gratis y eso no es sustentable. Esa es la tarea que sigue, porque por cada batalla que ganamos, surge un nuevo reto. Y en eso estamos.

…andaba de parranda

No ando perdida, es que estoy subida en el LibreBus, donde más de 20 personas que trabajamos por el Software Libre, la libertad de expresión, la biodiversidad y el conocimiento como bienes comunes y la libertad para compartir, vamos visitando San José, Liberia, Granada, Managua, Tegucigalpa, San Salvador, Ciudad de Guatemala y Panajachel. Asómense:
librebus.org