Bajarse de la nube

Cuando por alguna extraña razón debo ir a la ventanilla de un banco, me hace sonreír cuando llega “Doña Juanita” y saluda al cajero por su nombre, antes de que el cajero le diga de regreso “¿Cómo está don José? ¿sigue enfermo? ¡qué mal, ojalá mejore!” y así…

Desde hace años, pago los recibos en línea, hago transferencias electrónicas y pago casi todo con tarjeta de débito. Cuando quiero efectivo, paso a un cajero electrónico y nunca, nunca me toca hacer fila… excepto hoy.

Heredia centro, viernes 17 (o sea, inicio de fin de semana de pago). La fila en cada cajero (hay dos) tiene unas 12 personas cada una. No tengo más remedio que esperar, porque dejé el carro estacionado con un señor que vende boletas municipales de estacionamiento y en mi cartera no hay ni 100 colones. Ese es mi estado natural, porque como ando siempre en la nube, el dinero para mí, es un conjunto de bytes.

Pero no para Heredia centro. No para muchas personas que ahora mismo estarán también haciendo fila frente al cajero automático y no tienen acceso a Internet o simplemente no se han acostumbrado a eso de no contar el dinero y ni siquiera tocarlo. Y entonces me entra la psicóloga que antes de estar sentada detrás de un escritorio o de gastar la agenda entre reuniones, facilitaba talleres para uso de Internet con personas usuarias básicas de las máquinas… Y me doy cuenta del siguiente problema:

1. La gente que no utiliza el Internet Banking tiene un uso más lento del cajero automático, cosa que aumenta la fila. Podríamos suponer que quien tenga un uso más que inicial de las computadoras, no engrosaría las filas del banco.

2. La gente que no utiliza el Internet Banking debe sacar más dinero de los cajeros automáticos y ¿quién sabe? Tal vez hace los cálculos de alquiler, agua, luz, teléfono ahí mismo en el momento de indicar el monto que quiere sacar.

3. La gente que no está familiarizada con las máquinas, desconfiará del cajero automático y contará hasta dos veces el dinero para asegurarse que no falta un billete. Puede pasar que el cajero automático mienta y no te dé nada (le ha pasado a alguna gente que conozco) pero ¿a alguien le han dado menos billetes en un cajero automático?

Peeero, antes de que comiencen a pensar que estas personas son retrógradas y no sé qué más… permítanme decirles que esa fila tiene sentido y hasta es comprensible… Si no se usa el Internet Banking ¿cómo se sabe cuánto dinero hay en la cuenta? La forma de saber cuánto se gasta, es tener el dinero en la bolsa y contar lo que queda. Es decir, usar la tarjeta de débito TIENE que acompañarse del revisar la cuenta bancaria, o lo que se genera es un caos financiero terrible… Es el caso de mucha gente joven que ni siquiera sabe en qué gastó el salario ¡pero eso no puede pasarle a doña Juanita, ni a la mamá de tres niños! Y entonces la fila tiene todo el sentido y es cuando me doy cuenta que la perdida soy yo.

Y el mundo cambia pero doña Juanita sigue yendo a pagar la luz con el cajero de ventanilla y lo saluda por su nombre o pregunta “¿y a dónde lo mandaron que hace tiempo no estaba por aquí?”. El mundo cambia pero no se prepara a la gente para el cambio y entonces los cajeros automáticos siguen pareciéndose a las ventanillas del banco, sólo que sin saludo, sin nombre y sin historia.

Algo de lo mucho que jamás pasará en Twitter

Una de las cosas que más me gusta de identi.ca es la posibilidad de seguir el contexto completo de una conversación. Eso es algo que la plataforma de Twitter no permite. Mi hipótesis prejuiciosa indica también que la plataforma de twitter privilegia la superficialidad y que las personas usuarias se han acostumbrado demasiado bien a no profundizar en los temas.

Les traigo hoy un excelente ejemplo: un hilo de identi.ca que inicia con la siguiente afirmación:

lostnbronx
“cc music with the NC clause is only cool if all you wanna do is listen. if you wanna use it, though, it gets friggin’ complicated!”

y desarrolla un buenísimo intercambio sobre el tema del copyright, abolicionismo, derecho moral, plagio, dominio público etcétera. Es como tomarse un café con pura gente desconocida e interesante.

Aquí pueden leerlo y si quieren, entrometerse