Aquellos tiempos I

En estos días he recordado con lfleiva y una enorme nostalgia, la primer computadora que mi papá llevó a casa: una Commodore 64. Usaba diskettes de 5,25 pulgadas y sí, tardaba mucho en cargar pero en aquellos tiempos ni nos dábamos cuenta.

Por esos días, mis hermanos y yo iniciamos clases en una academia de computación (¿tal vez la primera academia privada de país? llamada Kínetos (que luego se convirtió en una empresa). Ahí iniciaba yo mis primeros pasos encendiendo la compu y dándole instrucciones una por una para que pudiera crear un directorio. Lamentablemente yo odiaba esas clases y pensaba – ¿de qué me sirve saber todo eso?. Lo acepto: yo fui una usuaria tipo Windows y cuando apareció ese sistema operativo que simplificaba todo y nos embruteció en masa, hasta me alegré… pero me curé cuando me estafaron con un Windows Millennium. Después de eso y habiendo probado el Star Office que alguien instaló en esa pobre computadora entorpecida, se abría el camino para esa duda: había algo más allá de Microsoft. Por suerte, era la época en que Apple dirigía sus tentáculos a los diseñadores gráficos únicamente. Jamás me lograron seducir.

Pero no venía yo a contar todo eso. Venía nada más a mostrarles el juego Bruce Lee. No podría contar cuántas horas pasé jugando esto con el joystick (confieso más: soy incapaz de jugar con el teclado. De ahí que los videojuegos post-joystick sean simplemente un gusto que no adquirí y no lo lamento). Miren la maravilla que encontré:

Bruce Lee

(ok… no funciona el empotrar video pero sigan el link)