La semilla del PrivaFest

Actualización: Privafest Costa Rica será el 18 de marzo en el TEC de Barrio Amón. Ya tenemos sitio web: privafest.org

En cortito: Privafest será un festival de divulgación e instalación de aplicaciones tecnológicas para proteger el ejercicio de nuestros derechos digitales. Se está organizando en Costa Rica pero puede organizarse en cualquier país. Estaremos informando en la cuenta de Twitter.

El post explica la motivación que hay detrás y algunos otros detalles.


8521624548_2a1489aa94_kHace varios años ya, propuse en el primer y único Encuentro Nacional de Software Libre en Costa Rica, que empezáramos a trabajar más enfocados en los derechos digitales. Mi propuesta no tuvo acogida, tal vez porque aún parecía tener sentido seguir trabajando únicamente por la libertad de software. Lo mismo sucedía cuando trabajaba con las organizaciones de derechos humanos en Centroamérica, creían que era pura paranoia. Estamos hablando de un momento en el que Wikileaks apenas nacía, antes de Snowden, antes de Anonymous. Era OTRO mundo.

Después de eso, fundamos el Colectivo por los Derechos Digitales pero más allá de participar en la Red Ciudadana por un Gobierno Abierto (Facebook) empujando para la incorporación de representantes de sociedad civil en la comisión que ahora trabaja con el gobierno, no impactamos en absolutamente nada.

Hoy, cuando los dispositivos móviles dominan nuestras interacciones, Android es un lobo con piel de oveja, GNU/Linux y UNIX son los sistemas con los que funciona el mundo (aunque muy poca gente lo note porque no interactúa directamente con ellos), la pregunta que nos movía sigue vigente: ¿acaso somos más libres?

Evidentemente no, pero la discusión ha cambiado de colores. Si antes nos preocupábamos porque el driver de una impresora no era libre o porque no existe un procesador de textos decente, sea privativo, libre, abierto o freeware, los riesgos que hoy enfrentamos hacen que esos problemas parezcan caprichos. Hoy, el problema real son las violaciones constantes a nuestros derechos en el ciberespacio, la urgencia de proteger a los delatores cívicos, informantes, alertadores o whistleblowers (soplones no me parece apropiado) y principalmente el desdén de las personas usuarias por su privacidad. De nuevo estamos en el peor lugar del activismo: ese desde el cual la demanda está invertida, porque nosotros vemos la amenaza y sabemos cómo protegernos pero no podemos convencer a los demás de hacer lo mismo.

¿Y entonces? Creemos que existen algunas personas que sí quieren saber cómo proteger sus comunicaciones, sus datos, su privacidad. Y por eso, queremos mostrarles cómo hacerlo y hablar de por qué eso es importante. Privafest es apenas una idea, pero pronto irá tomando forma. La propuesta es organizar festivales de la misma manera en la que se organizan festivales de instalación de Software Libre.

Los estudios no son claros sobre cuánto se preocupan las personas más jóvenes por su privacidad en línea y sabemos que la humanidad ha estado dispuesta a sacrificar su privacidad por la comodidad, pero se vienen tiempos difíciles. Los niveles de riesgo son distintos, evidentemente: una cosa es contar con una aplicación de registro del ciclo menstrual aunque ello implique regalar los datos a las empresas farmacéuticas y otra muy distinta es organizar la resistencia a las políticas conservadoras de Trump. Habrá que tomar medidas, en todos los países y en distintos contextos. Después de todo, ya tenemos a los gobiernos contratando a empresas como The Hacking Team.

Así que por ahí anda la motivación y la esperanza. Ya tenemos unos cuantos voluntarios y voluntarias para el primer Privafest en Costa Rica y esperamos seguir sumando apoyo a esta iniciativa, que ya existe en otras partes del mundo, quizás con otros nombres. Pueden seguirnos en Twitter. 

Nota:

En varios países de América Latina existen organizaciones que trabajan por los derechos digitales. Las que más sigo son Derechos Digitales (Chile) y R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales (México) pero en el sitio RedLATAM pueden encontrar otras más, aunque no todas hacen activismo.