Ya que este post circuló vía Planeta Linux debo aclarar que no se relaciona con “Linux” y ni siquiera mucho con libertad. Es un berreo, pero pueden leerse otros
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Hace unos meses abrí una cuenta en Facebook. Tal vez hace ya un año de eso. Después abrí una cuenta en Diáspora, seguí usando identi.ca regularmente hasta que apareció Google+. Fue más o menos en la misma época en la que identi.ca cambió su interfaz (yo lo uso en web) y aunque no tengo claro qué es lo que me molesta, no logré acomodarme de nuevo en el sofá a conversar como antes. Google+ entonces me gustó mucho más.
Pero la gente nunca llegó. Ni siquiera la gente que está en identi.ca (que es lo mejor de lo mejor si se quiere hablar en geek todo el día, pero no se quiere). Y entonces Google+ es el mejor bar de la ciudad, con la mejor música, la mejor vista, las sillas más cómodas y los precios más convenientes pero la gente prefiere seguir yendo al mismo bar de siempre, con sillas incómodas y sobre todo, baños sin privacidad donde el cielorraso nos refleja los calzones (perdonen mi fineza y estilo).
Pero odio Facebook. Odio su interfaz torpe, su pésimo sistema de gestión de privacidad pero sobre todo, odio la dinámica en Facebook. Odio la pecera que es. Odio ser testigo de cómo la gente hace activismo entre esas cuatro paredes ante sus 300 amigos que de todas maneras son sus amigos porque piensan en un 80% igual. ¿Activismo endogámico? Eso no existe o eso se llama Facebook.
Entonces en vacaciones probé Twitter ya en serio. No lo había usado regularmente porque su interfaz no permite ver el contexto más allá de dos tweets. Es decir, Twitter exige estar en tiempo real leyendo si de veras se quiere leer casi todo. Y lo que pasa es que en Twitter -a diferencia de Facebook- se puede elegir seguir solo a personas que nos son interesantes (aunque no las conozcamos). Eso quiere decir que estadísticamente, lo que se leerá en Twitter será infinitamente más interesante que lo que se leerá en Facebook. Porque así como en la vida, cuando escogemos con quiénes queremos pasarla siempre nos va a ir mejor. ¿Y no se hace eso cuando se aceptan amistades en Facebook? No. Facebook sirve bien para una única cosa: darnos cuenta que alguna gente que nos parecía afín, en realidad no lo es. Twitter en cambio permite seguir a gente afín, aunque no nos enteremos de su estado civil ni su apariencia. Lo mismo se hace en identi.ca y aún mejor por su despliegue del contexto que no nos obliga a leer en tiempo real sino que nos permite leer todo el hilo de la conversación.
Pero Twitter tiene problemas. Además de no tener contexto, no tiene grupos. Entonces la gente bocona como yo (tecleona en este caso) se convierte en spam indeseado. Porque además, convertir un tweet abierto a un mensaje privado no es simple. Y entonces, se envían demasiados tweets que se sabe de antemano, no serán de interés más que para alguna parte de quienes siguen. No hay remedio más que callarse. ¿Y eso qué gracia tiene?
El caso es que mi experimento de vacaciones (ahora terminado) dio como resultado que:
- En efecto Twitter me gusta por la gente que comparte sus cosas en esa red.
- Me hace perder demasiado tiempo. Demasiadas cosas interesantes para leer o demasiadas opiniones para dar (ya dije que soy tecleona sin remedio).
- La gente que sigo en Twitter comparte temas locales o nacionales. Pocas personas comparten noticias o temas que no tengan relación directa con su país. Eso se me hace extraño.
- El chiste para algunos es escribir algo lo suficientemente gracioso para recibir muchos reenvíos. Se hacen adictos a esa vaina (como dirían en Panamá) y también se hacen adictos a tener cada día más seguidores. Es señal de popularidad, obviamente. Justo como en la secundaria. No lo comprendía antes y tampoco lo comprendo ahora.
- Twitter e identi.ca son las más peligrosas de todas las redes sociales en términos de reputación. Cualquiera -a menos que se cierre el acceso- puede leer sin que seamos capaces en la práctica, de monitorear si ahí está el jefe, el futuro jefe, el exnovio. Son las más divertidas e interesantes pero en las que menos libertades deberíamos darnos. Ash.
- Facebook es la más peligrosa hacia adentro. Facebook en ella misma es traicionera y no por lo que puedan leer nuestros conocidos, sino por la información que manejan internamente. Entre más seguros nos sentimos en Facebook (manejando la privacidad al máximo) mayor el engaño porque es mucho más íntima la información que estamos compartiendo a través suyo. Ni modo. Es la verdad. Pero al menos no lo ve el jefe.
- En identi.ca los tags tienen sentido. Yo tengo mis propios tags y la gente puede consultar los archivos hasta el infinito. En Twitter eso es inmanejable y los registros se pierden con el tiempo. Los tags en Twitter entonces se usan para enfatizar algo, pero no son tags en el sentido estricto de la palabra. Tal vez ni siquiera se llamen así.
- Identi.ca tiene un único problema: no autocompleta los nicks y eso es inmanejable. ¿Cómo podríamos recordar los nicks de toda la gente con la que queremos hablar? Lo bueno es que podemos reportarlo y esperar que lo mejoren muy pronto. Voy a eso.
- Google+ tiene puras bondades técnicas. Todo lo bueno de identi.ca, de Facebook y hasta de Twitter. Permite manejar la privacidad de forma simple, no hace spam, no abre círculos sin nuestro consentimiento, advierte a los demás cuando van a compartir algo que nos involucra y lo habíamos limitado, permite usar tags de verdad. Pero tiene todo lo malo de Facebook: Google tiene acceso a toda nuestra información. La diferencia es que Google se ha comprometido a no vender nuestros datos y a compartirlos solo con sus proveedores de servicios o con gobiernos si existiera una orden legal. Facebook en cambio se hace cada día más valiosa con nuestra información privada para el mundo pero pública para ella.
Y no he terminado pero hasta aquí llego por hoy. Sigo odiando Facebook con todo el corazón pero si no se pasan a Google+ tendré que seguir yendo al bar de mala muerte para encontrarme a los amigos. Y a Twitter tendré que ir a tirar monólogos de vez en cuando. A identi.ca vuelvo como a una casa club donde alguna vez estuvimos todos. A Google+ voy por resistencia.
