Los fallos en la nube y el mito de la web descentralizada

Esta es mi traducción para un artículo de Andrés Guadamuz publicado el 1° de julio de 2012. Se puede leer la versión original en su blog Technollama. Esta versión ha sido aprobada por el autor :-)

 

Sí hay mal que por bien no venga…

Cuando se escriba la historia de la Internet, el 30 de Junio de 2012 deberá ser recordado como El Día en el que la Nube Falló. Un importante centro de datos de la Elastic Compute Cloud (EC2) de Amazon (EC2) ubicado en Virginia, fue afectado por una poderosa tormenta que lo dejó sin energía eléctrica (impulsando variantes del titular “Nubes reales se traen abajo a las virtuales”. ¡Qué ingenio!). Este centro en particular contuvo contenido importante de varios servicios de Internet hasta por seis horas, incluyendo a Netflix, Pinterest, e Instagram. Puede insertar su propio meme a la Obi-Wan Kenobi aquí: “He sentido una gran perturbación en la Fuerza, como si de pronto millones de [hipsters/amas de casa/fotos de gatos] gritaran de terror y luego se produjera el silencio”.

Este no es en realidad un incidente aislado. Este centro de datos en particular ya había fallado en este mes y al parecer la web está comenzando a acostumbrarse a algo que parecía impensable hace unos años atrás: el fantasma de la inactividad o el downtime prolongados. Los cortes de la nube se están haciendo tan comunes que han surgido sitios web (y cuentas de Twitter) para documentar cada nuevo suceso. Ningún proveedor es inmune, desde Amazon hasta Microsoft, los fallos en la nube son ahora algo esperable.

Tal vez todos esos fallos de la nube sean los dolores de crecimiento de una Internet que continúa expandiéndose a un ritmo casi exponencial. Todos esos videos de gatos tienen que almacenarse en alguna parte, después de todo. El problema es que la computación en nube se vendió precisamente como una forma de evitar el downtime del tipo que estamos experimentando. En la medida en que los negocios en línea prosperan, los servicios en la nube permiten a las empresas alquilar a proveedores con la infraestructura para manejar grandes cantidades de usuarios, espacio de almacenamiento, procesamiento de bases de datos y uso de aplicaciones. La idea detrás de los grandes servicios en la nube es que el almacenamiento y procesamiento son distribuidos entre distintos centros de datos, algo que en teoría haría más difícil los cortes. Todo el principio de la distribución descansa en el supuesto de la resiliencia en red: si usted baja un servidor, otros pueden asumir la carga. Este es uno de los pilares fundamentales de la Internet como la conocemos.

Sin embargo, algo le ha estado sucediendo a nuestro modelo descentralizado y distribuido de la web; ya no sirve para describir lo que está pasando. Hemos estado migrando nuestro contenido de un modelo distribuido hacia servicios más y más centralizados. El primer tipo de centralización es geográfico: de los 10 proveedores más importantes enlistados por un sitio especializado, todos están en los Estados Unidos. Aunque algunos ofrecen servicios locales, la mayoría de sus servicios están hospedados ahí. De manera similar, la cuota de mercado de los proveedores principales está creciendo, con Amazon por sí sola captando el 15% del mercado de la nube. Esto no implica que Amazon hospeda ahora al 15% de la Internet pero significa que un gran número de servicios importantes están hospedados por ellos, como se evidenció en el fallo de ayer.

Esto es problemático por todo tipo de razones. La obvia, es que una Internet en crecimiento centralizado no es tan resiliente a eventos fortuitos como una distribuida, porque el fallo de nodos importantes puede traer consigo fallos en cascada en los servicios inferiores que dependen de ese centro. Aún más, una web más centralizada es más susceptible de sufrir controles regulatorios, que es una de las razones para la creciente importancia de contar una nueva legislación desde una perspectiva global. Jaeger y otros comentaron sobre esto en un artículo del 2009 sobre la política de la nube:

“Cuando se le pregunta sobre esto, un tecnologista de seguramente sonreirá y responderá algo como: “La localización de la nube es irrelevante. Cualquiera será capaz de aprovechar el poder de la nube desde cualquier lugar”. Esta respuesta, aunque es técnicamente correcta, deja por fuera un importante conjunto de problemas. La tesis principal de este artículo es que la computación en nube representa una centralización de la información y de los recursos computacionales, los cuales pueden ser fácilmente controlados por las corporaciones y los gobiernos”

Todo lo que hemos experimentado desde que ese párrafo fue escrito solo contribuye a corroborar que cada vez más, estamos colocando todos nuestros huevos colectivos en unas pocas canastas. Desde Amazon removiendo el contenido de Wikileaks de sus servicios en la nube, hasta el acceso a los datos de Megaupload, la dependencia continua de pocos proveedores ha hecho que el control de la Internet sea una tarea más sencilla. Mientras muchos defensores de la Internet abierta (yo mismo incluido) nos concentramos en luchar contra SOPA, PIPA, ACTA y CISPA, parece que no estamos viendo el verdadero peligro. La muerte de la red abierta y distribuida ocurre con cada contrato de computación en nube.

Entonces ¿qué pasó con el sueño de una red abierta?

Richard Stallman siempre ha estado en lo cierto

Traducción a cargo de Carolina Flores Hine, del artículo “Richard Stallman Was Right All Along” escrito por Thom Holwerda el 2 de enero de 2012 y publicado en OS News

Al terminar el año pasado, el presidente Obama firmó una ley que permite detener indefinidamente a sospechosos de terrorismo sin que exista alguna especie de juicio o debido proceso. Los manifestantes pacíficos de movimientos de ocupación [Ocuppy] de todo el mundo han sido etiquetados como terroristas por las autoridades. Iniciativas como SOPA promueven el monitoreo diligente de canales de comunicación. Hace treinta años, cuando Richard Stallman lanzó el proyecto GNU y durante las siguientes tres décadas, sus perspectivas -algunas veces- extremas y sus payasadas fueron ridiculizadas e ignoradas como paranoia. Pero aquí estamos, 2012, y sus “¿qué pasaría si?” que alguna vez fueron paranoides se han convertido en realidad.

Aún recientemenre, ha sido sencillo ignorar a Richard Stallman como un fanático paranoico, alguien que perdió contacto con la realidad hace mucho tiempo. Una clase de eterno hippie de las computadoras, la personificación perfecta del arquetipo del nerd de las computadoras espiritual que vive en un sótano. Su barba, su cabello, su vestimenta… en nuestro mundo de la apariencia es sencillamente muy fácil ignorarlo.

Sus perspectivas siempre han sido extremas. Su única computadora es una netbook Lemote Yeelong porque es la única computadora que usa únicamente software libre (sin blobs de firmware, sin BIOS privativo; es toda libre). También se niega a tener un teléfono celular porque es demasiado fácil rastrearlos. Hasta que exista un teléfono celular equivalente a la Yeelong, Stallman no quiere uno. En general, todo el software debe ser libre. O, como lo expresa la Free Software Foundation:

“A medida que nuestra sociedad se vuelve más dependiente de las computadoras, el software o los programas que corremos tienen una importancia crítica para asegurar el futuro de una sociedad libre. Software Libre se trata de tener el control sobre la tecnología que usamos en nuestras casas, escuelas y negocios, donde las computadoras trabajan para el beneficio común e individual, no para las compañías de software privativo o los gobiernos que pueden pretender restringirnos y monitorearnos”.

Yo también ignoraba a Stallman por ser demasiado extremista. ¿Software libre para combatir gobiernos controladores y espías? ¿Corporaciones malignas que quieren controlar el mundo? ¿El software como una herramienta para monitorear los canales privados de comunicación privadas? Claro. Seguramente el software libre y código abierto es importante, y yo lo elijo siempre que se haya alcanzado la equivalencia funcional con las soluciones privativas, pero ese sinsentido de Stallman/FSF se pasa.

Pero aquí estamos, iniciando el 2012. Obama firmó la NDAA [National Defense Authorization Act] para el 2012, permitiendo que los ciudadanos estadounidenses sean detenidos indefinidamente sin que exista alguna especie de juicio o debido proceso, solo por el hecho de ser sospechosos de terrorismo. Al mismo tiempo, tenemos SOPA, la cual, si se aprueba, promulgaría un sistema en el cual, los sitios web pueden ser retirados de la red -de nuevo, sin alguna especie de juicio o debido proceso- estableciendo a la vez el monitoreo del tráfico de la Internet. Combine esto con cómo las autoridades han etiquetado a los movimientos Occupy -denominándolos como terroristas- y podrá usted ver hacia dónde se dirige esto.

En caso de que esto le recuerde a China y le sea similar a los regímenes totalitarios, usted no está solo. Incluso la Motion Picture Association of America, la MPAA [asociación estadounidense de productores cinematográficos] orgullosamente proclama que lo que ha funcionado para China, Siria, Irán y otros, debería funcionar para los Estados Unidos. La Gran Muralla Cortafuegos de China y sistemas similares de filtración son glorificados como soluciones útiles en lo que se supone sería el mundo libre.

El quid del asunto aquí es que a diferencia de antaño, donde los regímenes represivos elaboraban redes de policía secreta e informantes para monitorear las comunicaciones, todo lo que se necesita hoy es tener control sobre el software y el hardware que usamos. Nuestras computadoras de escritorio, tablets, teléfonos inteligentes, y toda clase de dispositivos juegan un papel en virtualmente, todas las comunicaciones. ¿Usted piensa que está fuera de peligro cuando se comunica cara a cara? Piénselo de nuevo. ¿Cómo concertó usted ese encuentro? ¿Lo hizo por teléfono? ¿En la web? ¿Y qué es lo que usted tiene en su bolsillo o cartera, siempre conectado a la red?

De esto es lo que Stallman nos ha estado alertando todos estos años, y la mayoría de nosotros -incluyéndome- nunca lo tomamos en serio. Sin embargo, a medida que el mundo cambia, la importancia de ser capaz de revisar qué es lo que hace el código que tiene su dispositivo (o que alguien más lo haga, en caso de no tener las habilidades) se muestra cada vez más evidente. Si perdemos la capacidad de comprobar lo que nuestra propia computadora está haciendo, estamos muertos.

Este es el verdadero núcleo de las creencias de la Free Software Foundation y de Stallman: que el software privativo le arrebata el control a la persona usuaria, lo cual puede llevar a consecuencias desastrosas, especialmente ahora que dependemos de las computadoras para virtualmente cualquier cosa que hacemos. El hecho de que Stallman haya previsto esto casi tres décadas atrás es notable y reivindica su activismo. Esto justifica los 30 años de la Free Software Foundation.

Y en el 2012, probablemente necesitaremos más que nunca del software libre y de código abierto. En el Congreso de Chaos Computer en Berlín el año pasado, Cory Doctorow hizo una presentación titulada “La Guerra Próxima en la Computación de Uso General” [The Coming War on General Purpose Computation]. En ella, Doctorow advierte que la computadora de uso general, y más específicamente, el control de las personas usuarias sobre las computadoras de uso general, es percibido como una amenaza por los grupos de detentan el poder. ¿Las guerras del copyright? No son más que un preludio para la verdadera guerra.

“Como miembro de la generación del Walkman, he hecho las paces con el hecho de que necesitaré un aparato de asistencia auditiva mucho antes de morir, y por supuesto, no será un aparato, será una computadora que insertaré en mi cuerpo”, explica Doctorow, “Así que cuando me suba a un automóvil -una computadora en la cual meto mi cuerpo- con mi asistencia auditiva – una computadora que insertaré en mi cuerpo- yo quiero saber que esa tecnología no está diseñada para guardar secretos ante mi o para prevenir que yo termine procesos en ellos cuando vayan en contra de mis intereses”.

Y esta es verdaderamente la esencia de todo. Con las computadoras haciéndose cargo de cosas como el escuchar, manejar, y más, realmente no podemos darnos el lujo de ser excluidos de ellas. Necesitamos ser capaces de echar un vistazo adentro y ver qué es lo que están haciendo para asegurarnos de no estar siendo monitoreados, filtrados o lo que sea. Hace tan solo poco tiempo yo habría declarado que esto es pura paranoia, pero con todo lo que está sucediendo recientemente, ya no se trata de paranoia. Es la realidad.

“La libertad en el futuro requerirá que tengamos la capacidad de monitorear nuestros dispositivos y establecer políticas significativas en ellos, para examinar y terminar procesos que corren en ellos, para mantenerlos como servidores honestos a nuestra voluntad, y no como traidores y espías trabajando para criminales, matones y locos por el control,” advierte Doctorow, “Y aún no hemos perdido, pero tenemos que ganar las guerras del copyright para mantener a la Internet y las computadoras libres y abiertas. Porque esas son las armas en las guerras que están por venir, no podremos pelearlas sin ellas”.

Por esto es por lo que usted debe apoyar Android (no a Google, sino a Android), aún si usted prefiere el iPhone. Por esto es que usted debe apoyar Linux, aún cuando use Windows. Por esto es que usted debe apoyar a Apache, aún si usted corre IIS. Llegará un punto en el que ser libre o abierto ya no será un beneficio divertido, sino una necesidad indispensable.

Y ese punto se está aproximando rápidamente.
¡Difúndalo!

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Nota:

Para información básica sobre SOPA, siga este enlace

Para información sobre la NDAA siga este enlace (artículo de opinión)

Cómo Hablar con Niñas Pequeñas

Traducción del artículo “How to Talk to Little Girls” publicado en The Huffington Post el 22 de junio de 2011 por Lisa Bloom, autora de ‘Think: Straight Talk for Women to Stay Smart in a Dumbed Down World’ (Piensa: Hablar claro para que las mujeres sigan siendo inteligentes en un mundo idiotizado).

Asistí a una cena en casa de un amigo el fin de semana pasado y conocí a su hija de cinco años de edad.

La pequeña Maya tiene el cabello café y rizado, ojos de corderita, y se veía adorable con su vestido de noche rosado brillante. Yo quería gritarle, “Maya, ¡eres muy tierna! ¡Mírate!¡Da una vuelta y modela ese vestido de vuelos, cosita hermosa!”

Pero no lo hice. Me contuve. Como me muerdo la lengua siempre cuando conozco niñas pequeñas, reprimiéndome mi primer impulso de decirles lo tiernas /lindas/ bonitas/ bien vestidas/ bien peinadas que están o lo bien arregladas que tienen sus uñas.

¿Qué hay de malo en eso? Es el rompe hielos estándar en nuestra cultura cuando le hablamos a las niñas pequeñas ¿no es así? y ¿por qué no hacerles un halago sincero para potenciar su autoestima? Justamente por lo adorables que son, quiero explotar cuando las conozco, honestamente.

Mantengan ese pensamiento solo por un momento.

Esta semana, ABC News reportó que a casi la mitad de todas las niñas entre tres y seis años de edad, les preocupa el estar gordas. En mi libro, “Think: Straight Talk for Women to Stay Smart in a Dumbed-Down World” [Piensa: Hablar claro para que las mujeres sigan siendo inteligentes en un mundo idiotizado] yo revelo que en la actualidad, entre un 15 y un 18 por ciento de niñas menores de 12 años usan máscara de pestañas, delineador y lápiz labial regularmente; los desórdenes de la alimentación aumentaron y la autoestima ha bajado; y 25 por ciento de las jóvenes estadounidenses preferirían ganar America’s Next Top Model [concurso para ser la próxima supermodelo estadounidense] que el Premio Nobel de la Paz. Incluso las mujeres universitarias brillantes, exitosas dicen que preferirían ser sexy que inteligentes. Una madre de Miami acaba de morir por causa de una cirugía cosmética, dejando a 2 hijos adolescentes. Esto continúa sucediendo y me parte el corazón.

Enseñar a las niñas que su apariencia es lo primero que usted nota en ellas, les dice que la apariencia es más importante que cualquier cosa. Las predispone a hacer dieta a los 5 años, a ponerse base a los 11, a hacerse cirugía de senos a los 17 y ponerse Botox a los 23. Debido a que nuestro imperativo cultural de que las niñas deben estar hermosas 24/7 se ha convertido en la nueva normalidad, las mujeres estadounidenses se han vuelto cada vez más infelices. ¿Qué es lo que falta? Una vida significativa, una vida de ideas y leer libros y de ser valoradas por nuestros pensamientos y logros.

Por eso es que me obligo a hablar a las niñas de la siguiente manera.

“Maya”, le dije, acuclillándome hacia su nivel, mirándola a los ojos: “me da mucho gusto conocerte”.

“Me da mucho gusto también”, dijo ella, con la voz para hablarle a los adultos. Entrenada, de niña buena, educada.

“Ey, ¿Qué estás leyendo?” le pregunté, con brillo en mis ojos. Amo los libros. Me enloquecen. Permito que eso sea evidente.

Sus ojos se engrandecieron y la expresión facial practicada y educada abrió camino para la emoción genuina sobre este tema. Hizo una pausa, pensó, con un poco de timidez hacia una extraña como yo.

“YO AMO los libros” le dije. “¿Y tú?”

La mayoría de los niños y niñas los aman.

“SÍ”, dijo ella. “¡Y ahora los puedo leer yo por mi cuenta!”.

“¡Wow, sorprendente!” le dije. Y de hecho lo es para alguien de 5 años. Tú sigue así, Maya.

“¿Cuál es tu libro favorito?” pregunté.

“¡Voy a traerlo! ¿Puedo leértelo?”

Purplicious fue el que seleccionó Maya (nuevo para mí). Maya se acurrucó a mi lado en el sofá y leyó orgullosamente cada palabra en voz alta, acerca de nuestra heroína a quien le encanta el rosado pero es atormentada por un grupo de niñas en la escuela que visten solo de negro. Ay, se trataba de niñas y la ropa que usan y cómo su elección de guardarropa define sus identidades. Pero después que Maya cerró la última página, dirigí la conversación hacia los asuntos más profundos en el libro: las niñas malvadas y la presión de grupo y el no llevarse con el grupo. Le dije que mi color favorito en el mundo es el verde, porque amo la naturaleza, y ella estuvo de acuerdo.

Ni una vez discutimos sobre ropa, el cabello, los cuerpos o quién era hermosa. Es sorprendente cuán difícil es alejarse de esos temas con las niñas pequeñas, pero yo soy terca.

Le dije que yo acababa de escribir un libro, y que esperaba que ella también escribiera uno algún día. Ella estaba realmente emocionada con esa idea. Ambas nos entristecimos cuando Maya tuvo que irse a dormir, pero le dije que la próxima vez eligiera otro libro, que lo leeríamos y hablaríamos de eso. Ups. Esto la estimuló demasiado como para dormir y ella vino desde su habitación varias veces, toda emocionada.

Entonces, una pequeñísima dosis de oposición a una cultura que envía todos los mensajes errados a nuestras niñas; un pequeñísimo empujón hacia el valorar la inteligencia de las mujeres; un breve momento de dar intencionalmente modelos a imitar. ¿Cambiarán pocos minutos con Maya nuestra industria multibillonaria de la belleza, los shows en vivo que degradan a la mujer, nuestra cultura maniaca por las celebridades? No. Pero yo cambié la perspectiva de Maya, al menos por esa noche.

Intenten eso la próxima vez que se encuentren con una niña pequeña. Es posible que ella se sorprenda y se muestre insegura al principio, porque pocas personas le preguntan sobre su mente. Pero sea paciente y continúe. Pregúntele qué está leyendo. Qué le gusta y qué no le gusta y por qué. No existen respuestas incorrectas. Usted estará únicamente generando una conversación que respeta su inteligencia. Para chicas más grandes, pregúnteles sobre eventos de actualidad: contaminación, guerras, los recortes a los presupuestos educativos. ¿Qué le preocupa a ella del mundo exterior? ¿Cómo lo arreglaría si tuviera una varita mágica? Es posible que usted reciba respuestas intrigantes. Dígale sus ideas, logros y sus libros favoritos. Bríndele un modelo de lo que una mujer pensante dice y hace.

Y permítame conocer las respuestas que usted reciba en twitter y Facebook.

He aquí una contribución para cambiar el mundo, una niña a la vez.

Para más consejos sobre cómo usted y su hija pueden seguir siendo inteligentes, asómese a mi nuevo libro “Think: Straight Talk for Women to Stay Smart in a Dumbed-Down World” (en inglés) www.Think.tv.