El desarrollador Daniel Nicoletti necesita de tu ayuda

Reproduzco comunicado de Software Libre con Cristina

Daniel Nicoletti es un desarrollador brasileño, contribuyente de KDE (Apper, PackageKit, entre otros), casado con una argentina y padre de dos mellizos, un nene y una nena. Se mudaron en 2011 a Argentina, para que su esposa pudiera terminar sus estudios. En mayo de ese año van a Brasil y tienen un accidente con el auto a la altura de Crespo, provincia de Entre Ríos.
Tratando de esquivar un auto que frenó de golpe en medio de la ruta, terminan chocando contra la parte trasera de un camión. En el auto viajaba Daniel, su esposa Elizabeth y sus mellizos, un nena y una nena de 1 año y 4 meses. La hija sufre un golpe tan fuerte que termina falleciendo luego en el hospital [1][2]. Luego de unos meses, tratando de sobrellevar la terrible situación, deciden mudarse de vuelta a Brasil.
Mientras tanto, en Entre Ríos se inició una causa pena y la abogada que habían contratado se desentendió del caso sin avisarles. Se supone que el juzgado intentó contactar a Daniel y no pudo y entonces hizo un pedido de captura internacional.

Este jueves 11 Daniel viajó a Brno a un encuentro de desarrolladores, y en la escala en Munich lo capturó la policia alemana y lo dejaron a disposición para el pedido de extradición de la justicia argentina. Se enfrenta al menos a 6 meses de prisión mientras se tramita la causa.[3]

Nos parece desproporcionado el pedir la captura internacional y encarcelar (aunque más no sea mientras se tramita la extradición) a un padre que ya sufre por la muerte de su hija. Rogamos que prime el sentido común y no se someta a esta familia a más sufrimiento innecesario.

Entretanto, la esposa de Daniel está juntando fondos para poder viajar a Munich a ayudar en la liberación de su esposo [4], y también está buscando un abogado en Argentina que la pueda ayudar con los trámites legales aquí. Pueden contactarnos a nosotros o dejar un mensaje directamente en su blog http://dantti.wordpress.com

[1] http://dantti.wordpress.com/2011/04/17/there-is-still-hope/
[2] http://www.elobservadordellitoral.com/2011/04/10/crespo-fallecio-una-bebe-producto-de-un-accidente-de-transito-en-ruta-131-y-acceso-peron/
[3] http://www.kdeblog.com/daniel-nicoletti-miembro-de-la-comunidad-kde-necesita-nuestra-ayuda.html
[4] http://pledgie.com/campaigns/186

¿Por qué no apoyo la reforma de “Fotocopiar para Estudiar”?

Para mucha gente ha sido una sorpresa, mi negativa a apoyar la reforma a la Ley de Derechos de Autor que pretende otorgar a los estudiantes, el derecho a sacar fotocopias de materiales que necesitan para estudiar. ¿Cómo, una defensora del conocimiento abierto, puede oponerse a algo así? La respuesta simple es: porque ese derecho ya existe y constituye una de las excepciones al derecho de autor que nuestra ley contempla. La respuesta complicada es: porque el conocimiento abierto, el software libre y la cultura libre dependen de que se respeten los derechos de autor. También, porque esta reforma de visión cortoplacista desperdicia la oportunidad de enmendar a profundidad las leyes nacionales sobre estos temas.

Sobre la respuesta simple: aunque la redacción sea confusa y desactualizada, nuestra ley de derechos de autor contempla la reproducción con fines académicos sin fines de lucro como una excepción, lo cual quiere decir, que es permitida bajo ciertas condiciones: 1. Debe ser sin fines de lucro; 2. No debe dañar el normal comercio de la obra (es decir, no puede clonarse ni copiarse un libro completo porque eso afecta los intereses de la editorial y del autor de la obra); 3. Debe indicar los créditos y otros datos de la obra (¿Quién no ha recibido una antología mal hecha que imposibilita saber quién es el autor del  capítulo? ¿Eso beneficia al autor? ¿Le respeta?).

Entonces ¿Por qué tanto alboroto?

1. La culpa es de las editoriales

Las casas editoriales se han dedicado a desinformar a la población y a perseguir a los negocios de fotocopias. Esto ha generado el malentendido de que se persigue a los estudiantes y aunque el efecto práctico lo parezca, es diferente. Pero ojo, que esta desinformación no es solo responsabilidad de las editoriales. ¿Qué mejor campaña de desinformación que la que estamos viendo en los medios? ¿Qué mejor manera de hacerle el favor “a enemigo” que decirle a la gente que sin esta reforma no tienen derecho a fotocopiar?

2. La culpa es de las editoriales y de la complacencia del aparato estatal

El precio de los libros en Costa Rica es absurdamente alto y el libro es un artículo de lujo que pocos podemos pagar. ¿Se ha hecho algo para mejorar esta situación? Nada. ¿Ha obligado la reforma actual a las editoriales a sentarse a la mesa de negociación? No. ¿Dónde están las editoriales, causantes de todo este embrollo? Ni idea. Calladitas y felices con la campaña gratuita de desinformación.

La complacencia del aparato estatal no termina con el precio de los libros, también pasa por haber permitido la persecución a los fotocopiadores sin intervenir para aclarar los malentendidos.

3. La culpa es del sistema legal que no se adapta a las nuevas realidades

Hasta antes de la aparición de la fotocopiadora y posteriormente, del formato digital, todas las personas dependíamos de las editoriales, casas disqueras y distribuidoras de productos culturales. Actualmente, muchos de nosotros podemos tener una imprenta en casa (llámese procesador de textos + impresora) o de plano, ni la necesitamos (leer en la pantalla, compartir un PDF, MP3, etcétera). Es cierto que el acceso a un equipo de cómputo no es la norma pero es claro que la tendencia hacia el formato digital no se va a detener. El debate de fondo entonces es, cómo diferenciar qué constituye un delito penal y qué no.

El problema que “resuelve” la reforma actual: fotocopiar con fines académicos es legal, pero cobrar por las fotocopias no lo es

Al incluir una ganancia, la actividad con fines académicos por parte del estudiante (a quien nadie puede perseguir por ese hecho) convierte esa actividad en una con fines de lucro por parte de la empresa de copiado. Es decir, el tema aquí es ¿cuántos estudiantes tienen acceso a una fotocopiadora que no les cobre más que el costo? Ninguno. ¿Y entonces, cómo ejercemos nuestro derecho a fotocopiar con fines académicos si no tenemos el aparato? Ese es precisamente el punto que la reforma pretende resolver, de una forma que yo llamaría, desafortunada.

No se mata un elefante con un matamoscas

El debate sobre derechos de autor y el acceso al conocimiento y la cultura es muy complejo (el elefante) y va mucho más allá de otorgar un permiso a los negocios de fotocopiado (el matamoscas). ¿Por qué debemos reformar la ley de derechos de autor para otorgar un permiso especial a un tipo específico de negocio? Que me respondan los legisladores, que para eso les pagamos. ¿Qué se resuelve con eso? El ingreso mensual del negocio de fotocopias. Si se resuelve algo más, les agradezco que dejen la idea en los comentarios.

Tampoco se mata una mosca con un elefante

Al defender un extraño y cuestionable derecho a lucrar haciendo copias de materiales protegidos por el derecho de autor (la mosca), la solución que encontraron los legisladores (porque el voto fue unánime y entonces la culpa no es solo del diputado Villalta) fue eliminar las penas de cárcel para todas las infracciones al derecho de autor de obras literarias, artísticas y científicas. Entiéndase, no solo el libro de química general de un autor que ya está pensionado y tal vez estará feliz de que su libro se siga multiplicando; se  eliminan las penas de cárcel contra organizaciones, empresas, individuos que lucren con las obras del sector creativo del país. ¿Nos parece excesiva una pena de cárcel en ciertos casos? Es un tema importantísimo, pero no se resuelve con un parche.

Como promotora del conocimiento abierto y la cultura libre, abogo porque los creadores compartan sus obras y comprendan que el conocimiento que construyen se basa en el de muchas otras personas que estuvieron antes que ellos. Sin embargo, defiendo por completo el derecho que tienen para decidir cómo quieren distribuir su obra. Quienes programan software libre, decidieron compartir ese programa y es el sistema legal el que defiende sus intereses y los de la colectividad que se beneficia de su trabajo. Pero aquellos inventores, artistas, académicos que no quieren dar acceso abierto a sus obras, también tienen derecho a hacerlo. La salvedad a eso sería, que esas obras se hayan realizado utilizando fondos públicos, un debate que lamentablemente este proyecto de ley tampoco resuelve ni toca.

Lo que sí hace la reforma, es despenalizar ambos casos y dejar en desprotección a la industria cultural, a los productores de programas de cómputo y a muchos otros creadores, sean éstos micro, pequeños, medianos, grandes y enormes. Tendemos a imaginarnos siempre a la malévola industria que nos llama ladrones antes de cada película en el cine o a cualquier intermediario que recibe la gran porción del pastel. Y aunque lamentablemente sí estoy defendiendo con mi oposición, los intereses de empresas que considero perversas en su modelo de negocio; no puedo dejar de hacerlo, porque estamos también desprotegiendo a esa pequeña y mediana empresa de profesionales de ingeniería, programación, diseño gráfico, producción audiovisual entre otros campos; y porque de paso, estamos promoviendo la mafia de la piratería que ya en otros países está ligada al narcotráfico y a las redes delictivas en general. Las películas de la Avenida Central no son hechas por un padre de familia sacando copias en su computadora Pentium II, sino por distribuidores masivos de contenidos que lucran con las creaciones de otros. Y claro, esos otros probablemente sean los abusivos estudios cinematográficos con sus precios elevados y sus políticas absurdas, pero un problema complejo no se resuelve con un parche y no puedo poner mis intereses individuales sobre los intereses de la colectividad.

¿Cuál sería mi propuesta?

1. Empezar a resolver el enorme desequilibrio existente respecto a la defensa de los intereses comerciales en materia de derecho de autor frente al derecho al acceso a la cultura y el conocimiento de la colectividad (ambos consagrados en la Declaración de los Derechos Humanos). Se debe  empezar por diferenciar al crimen organizado que lucra con las copias de películas, música y libros y que falsifica zapatos, champú y medicamentos; del adolescente que descarga una canción de forma no autorizada a través de la Internet o comparte un libro en PDF. En el primer caso sí corresponde al Estado perseguir eso como un delito. En el segundo caso no y debe tramitarse por la vía civil. Eso, mientras el movimiento de cultura libre, el acceso abierto y la realidad del formato digital, le abren los ojos a la industria cultural para que entienda que su modelo de negocios está obsoleto y que criminalizando a su público meta no va a sobrevivir.

2. Abrir el debate sobre el precio de los libros y la imposibilidad de conseguir material académico de calidad en este país. Si las editoriales y distribuidoras no quieren invertir en su negocio y pretenden mantener los precios prohibitivos, entonces debemos en conjunto pensar en una solución favorable al público.

3. Difundir que el derecho a fotocopiar para estudiar ya existe. Una reforma ideal a la ley, exigiría que las editoriales incluyan en su leyenda odiosa de “Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial…” alguna nota que indique que dependiendo del país donde esa obra se distribuye, existen excepciones al derecho de autor que anularían esa prohibición.

4. Las instituciones académicas deben asumir su papel. Les corresponde a estas resolver cómo proveer a los estudiantes de esos materiales en formato digital (por ejemplo), volver a dotar a las bibliotecas de las obras que necesitamos y tener dentro de su marco los centros de fotocopiado trabajando al costo o con ganancias que se destinen a fines que no sean el lucro.

5. Aprovechar la oportunidad para hacer una reforma real. Se debe mejorar la redacción de las excepciones que contempla la ley e incluir las que nos faltan y sí se contemplan en países de la Unión Europea. Un ejemplo de esas es la excepción para poder convertir a Braille las obras literarias. Otro tema por debatir es el acceso público que deberíamos tener ala investigación realizada con fondos públicos e incluso, a los desarrollos de software que las instituciones estatales compran con nuestros impuestos.

6. El Estado debe asumir su papel y realizar campañas informativas sobre estos temas. En la sociedad de la información y el conocimiento, la propiedad intelectual constituye como nunca antes, una herramienta que todos debemos saber manejar. Estas campañas deben incluir por supuesto, los modelos alternativos que proponen el conocimiento abierto y la cultura libre, de manera que las personas podamos elegir cómo queremos compartir nuestras creaciones, cuáles son nuestras obligaciones y cuáles son nuestros derechos.

En síntesis

En el campo de los derechos de autor todos tenemos distintos roles como autores, consumidores y distribuidores pero ahora mismo tal parece que únicamente somos víctimas de un sistema legal que protege los derechos “sagrados” de los intermediarios y desprotege el interés de las mayorías. Por eso mismo, los proyectos de ley deben pasar del populismo y el cortoplacismo, a resolver los problemas de fondo que nos aquejan. Y no, en este caso, no se trata de un avance hacia ese objetivo. La reforma para “fotocopiar para estudiar” constituye definitivamente un retroceso y desperdicia una oportunidad de oro para sentarnos a la mesa de negociación y exigir una reforma integral a la ley de derechos de autor (6683), a la ley de observancia (8039) y sus respectivos reglamentos en Costa Rica.

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Notas para lectorxs del blog:

En los comentarios encontrarán varias aclaraciones de lectores. Ojalá los lean.

* En una versión anterior yo decía que “todos tenemos una imprenta en casa”. Ahora suavicé esa afirmación. Esa frase la uso en realidad cuando hablo de cómo, por mucho tiempo, parecía una transacción razonable renunciar a algunos derechos y otorgárselos a un intermediario (por ejemplo, una imprenta) porque no teníamos los medios para acceder a ese conocimiento si ellos no imprimían los libros. Ahora esa relación de dependencia no existe en la mayoría de los casos. La frase sacada de contexto en efecto se interpreta como una postura elitista. No todos tenemos computadora en casa.

* Una versión anterior planteaba la ocurrencia de que las editoriales incluyeran la leyenda: “Esta prohibición es nula si se copia un fragmento de la obra bajo estas condiciones…”. Luego, mi amigo Gunnar Wolf me recordó que por ejemplo en México, esa excepción no existe. De ahí que editara ese párrafo.

Hay gente que no entiende la Internet (parte II)

La Internet no se diferencia mucho de lo que alguna gente aún llama “la vida real” y aunque algunas veces sea necesario diferenciar el espacio virtual del presencial, la verdad es que no falta mucho para que esa distinción deje de tener sentido, sobre todo para esas generaciones que no tendrán que conectarse nunca porque no existirá algo como estar desconectado.

La semana pasada, un estudiante de medicina fue expulsado de su práctica en el hospital por causa de un tweet que recibió demasiada difusión. Se cuestionó, con toda razón, si el estudiante había actuado con la ética profesional que se le exige, al bromear pidiendo que el tsunami llegara a detener la guardia.

Evidentemente era una broma. Después de todo, si el tsunami llegara al hospital eso aumentaría el volumen de pacientes esperando, no lo disminuiría. Por eso a mí ese tweet me tiene sin cuidado. Si consideramos que las bromas y el sarcasmo son en serio, mejor entrémosle en serio a la robótica y sustituyámonos de una vez por ellos. Hay gente que no entiende la Internet ¿o al ser humano?.

El tweet que no me gusta es el otro, en el que el estudiante se queja de que hay demasiada gente “que consultan por tonteras”. Eso es lo que me parece grave, pero sobre el caso, escribió h3dicho en Ticoblogger . Si quieren detalles, lean allá.

En otro post, Cristian Cambronero señalaba muy alarmado sobre lo que él llama el linchamiento 2.0. [ver nota]  Cristian señalaba el peligro de juzgar y condenar sin argumento alguno, causando serios daños y sin dar oportunidad a la víctima del linchamiento, de limpiar su imagen.

Concuerdo con eso, aunque no con la comparación con el linchamiento físico. No subestimo los efectos de la violencia psicológica, pero considero que como fenómenos sociales y síntomas para alertarnos, no son comparables. También creo que el 2.0 está sobrando. Desde mi perspectiva, el medio por el que se haga no es importante porque no veo la diferencia en cuanto a los efectos. El mismo chisme se difunde a la salida de la misa o al oído en la reunión de trabajo y tiene las mismas consecuencias, aunque en Internet el morbo pueda extenderse más. Las redes sociales son un pueblo chiquito igual que los demás y el hecho de que quede un registro escrito o que se pueda difundir en minutos genera mayor escándalo pero no peores consecuencias. Un caso similar se conversaba la semana pasada en 89decibeles y los comentarios me hicieron convencerme de que la ignorancia sobre Pink Floyd o Paul McCartney, exhibida sin pena alguna en Twitter, no es más que un uso que los más adultos no entendemos: si en Twitter están mis pares, a ellos les pregunto, no a Google. ¿Es peor todo ahora en el mundo 2.0? No lo creo.

Pero el tema de fondo que me interesa tiene que ver con otra cosa. Yo estaba pendiente del Twitter ese día y la verdad, no presencié linchamiento alguno. Leí comentarios, dudas, opiniones pero jamás leí llamados fervorosos a que le cortaran la cabeza (al menos no en serio) e incluso leí varios que justamente señalaban, que sacarlo de la universidad era una exageración y que si todo lo que decimos en las redes sociales se toma en serio, el uso de ellas va a dejar de ser divertido. De nuevo, hay gente que no entiende la Internet.

Es posible que mi TL sea muy prudente, que yo no siga a las estrellas incendiarias de la #polémicaenredes. Pero ¿y si nos estamos dejando utilizar? Ya sabemos que a veces nos hemos dejado inflar porque nos conviene. ¿Y si ahora nos inflan en nuestra contra?

Por un lado, el estudiante es el chivo expiatorio de la podredumbre que hay entre los médicos. Maltratos y faltas de respeto es lo que abunda, aunque existan notables excepciones. Por otro lado, esa cosa amorfa llamada “los usuarios de redes sociales”* podemos ser el dedo acusador que necesitan la CCSS para limpiar su cara y el hospital para cobrarle cuentas a la universidad cuestionada. También podemos ser el nuevo enemigo construido por algunos medios tradicionales que nos usan cuando no tienen noticias y nos acusan de inquisidores cuando les conviene hacernos parecer como los malos de la película.

Yo al menos, tendría más cuidado con el autoengaño sobre el poder de las redes sociales. Debemos usar ese pequeño poder estratégicamente, pero andar con pies de plomo. Si nos hacen parecer como una horda salvaje que pide sangre, después cuando necesitemos credibilidad no vamos a tener de dónde sacarla.

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Nota: El post de Cristian no se trataba del caso del estudiante. La relación de ideas la hice yo. Me disculpo.

* Por cierto, eso de ser “usuarios de redes sociales” es otro síntoma grave del no entender. Ya hemos dicho hasta el cansancio que usar teléfono o una marca de zapatos no nos hace un grupo.