Shakira: ¿no has pensado en ponerte un parche negro en el ojo?

Shakira: ¿no has pensado en ponerte un parche negro en el ojo?

En un post del 23 de mayo de 2010, titulado “Undermining African Intellectual and Artistic Rights: Shakira, Zangalewa & the World Cup Anthem” (Subestimando los derechos intelectuales y artísticos de África: Shakira, Zangalewa y el himno de la Copa Mundial), Dibussi Tande hace un recorrido increíblemente completo, por varios ejemplos del despojo que han sufrido los artistas africanos en lo que se refiere a sus derechos de autor.

El post habla de Manu Dibango y el caso de Michael Jackson tomando frases de Soul Makosa y grabándolas en “Wanna Be Startin’ Somethin’” del disco Thriller (leer nota en The New Yorker). Cosas parecidas ya había hecho James Brown y tiempo después, Missy Elliot (no con música de Dibango, pero con música africana). Lo mismo pasó con “The Lion Sleeps Tonight”.

Pero el post se enfoca sobre todo, en el “himno” del mundial, que fue plagiado a Ze Bella del grupo camerunés Golden Sounds, que grabó la canción en 1985. Zangalewa (el nombre original de la famosa “waka waka” que Shakira grabó) está basada en una canción que era parte de los desfiles militares en Camerún (los miembros de Golden Sounds eran casi todos, parte de la guardia presidencial de ese país africano). Como comenta Tande, los orígenes se remontan a la II Guerra Mundial.

Las cosas ya no son como antes. Esta vez, apenas la canción de Shakira salió al aire, personas de todo el mundo reconocieron de inmediato haber escuchado antes esa melodía. Ya no estamos en los tiempos en los que cualquiera puede inventarse ser el marqués de Curridabat (como sucedió por estas tierras hace muchos años) para ligarse -con éxito- a una condesa europea de verdad. Ahora, no sólo vuelan los chismes, también la cultura. Como muestra, el blog de una estación radiofónica, que rescata el recorrido que determina el origen de la canción.

El caso es que la canción de “waka waka” había sido grabada también por Las Chicas del Can (un grupo ochentero dominicano, compuesto por mujeres) con el título de “El Negro No Puede” (supuestamente, original de Wilfrido Vargas). Vargas tampoco pagó por los derechos de grabar la canción, pero ahora se ha atrevido a hacer aspavientos de demandar a Shakira por usar “su” obra (menuda cáscara). El video de Zangalewa se puede ver aquí y el de El Negro No Puede, aquí (en formato OGG gracias a http://tinyogg.com).

¿Y quién podrá defenderlos?

Como manifestaba Ze Bella en una entrevista: “Nosotros estamos realmente imposibilitados para ir ahora a los Estados Unidos a reivindicar nuestros derechos. Hay al menos una treintena de grupos en el mundo que han hecho versiones de Zangalewa…” (traducido del francés).

Actualmente, Sony Music se ha visto obligada a negociar con el autor original. La FIFA declaró que su himno del mundial, era original de Shakira pero tenía un coro similar a la canción de Golden Voices. Sobre el avance de las negociaciones no se conoce mucho más.

El post continúa exponiendo el ejemplo del uso no autorizado que hace la marca Puma, de la imagen Ngando Pickett (un hombre que es la mascota no oficial de los leones de Camerún). Todos lo hemos visto en las vallas publicitarias. Que quede claro: esta persona no recibe ni un centavo. ¿Se puede llamar a eso un uso justo? Ngando ha enviado muchas cartas a Puma. No le han respondido ninguna y él sabe que está indefenso ante una corporación, que usa su foto sin pedirle su consentimiento.

Tande termina su artículo, planteando lo esperable: si Shakira recibirá millones de dólares por la venta de su disco, algunos de esos millones deben ir a las manos del compositor de la canción. Y claro, eso tiene muchísimo sentido y es bastante justo.

Aquí inicia mi parte editorial

Sin embargo, lo que me parece interesante en este caso, es cómo la campaña en Internet logró atraer la atención de los medios y obligó a la disquera a admitir, mostrando una vez más la incoherencia de la industria discográfica en cuanto a derechos de autor y copyright se refiere. Al parecer, los únicos derechos que le importan a Sony Music son los suyos (los del artista ¿quién sabe?).

Pero también, este asunto me genera muchas preguntas: ¿Quién defiende lo que es de dominio público? Nadie. Hemos asumido que lo que es de todos, no es de nadie… y como no es de nadie ¿quién debe protegerlo? ¿Pertenecía Zangalewa al dominio público? Es probable, pero nadie lo reclamó en 1985 y el grupo Golden Sounds entonces es titular de los derechos de la canción.

En Guatemala, la expresión “pura vida” es una marca registrada de la Cervecería Costa Rica para distribuir la cerveza Imperial. Un día de tantos, el oe oe oe oe de los estadios aparecerá en un disco y será sujeto a las restricciones de copyright tradicionales… Zangalewa era una canción de la II Guerra Mundial, inventada ¿por quién? y ahora, objeto de litigios sobre quién es el dueño. Y todo Camerún es dueña de la canción, pero Camerún no recibirá dinero por eso. ¿Debería recibirlo? No lo sé. Tampoco sé si Ngando Pickett debería recibir dinero por su foto. Hay cosas que no se resuelven con dinero. Tal vez es tan simple como nombrar las cosas y darle el crédito a quienes lo merecen… pero también, dejar la hipocresía de perseguir a todo aquel que ose copiar un archivo digital, bajo acusaciones de robo a computadora armada. El punto, es que debemos reconocer que es absurdo este sistema y que un mundo en el que la FIFA persigue a los vendedores ambulantes en Sudáfrica y se encarcela al vendedor de piñatas por usar la imagen de Winnie Pooh es claramente, un mundo enfermo de avaricia.

¿Con qué cara nos dirán piratas ahora? ¡Que se ponga Shakira el parche negro en el ojo entonces! ¿No será hora de asumir que la cultura circula a pesar de todos los muros y todas las DRM que se le impongan? ¿No será momento de darle crédito a las personas por sus obras de la misma manera en la que queremos que se nos dé crédito por las nuestras? Tal vez ahí esté la clave de todo: si quiero que se me paguen millones por mi obra y se persiga a cualquiera que haga una copia no autorizada… debo aceptar entonces que el autor original al que despojé de su obra para hacer la mía, me persiga y me lleve a la cárcel. En cambio, si asumo que no despojo de su obra a nadie y que por el contrario, le rindo honores renovándola y difundiéndola por el mundo y si además, me ocupo de que se conozca a cuánta gente le debo gratitud por ese resultado final del proceso creativo… no sólo dejo de morder el anzuelo del egoísmo y el despojo, sino que cambio el mundo y retorno a la lógica del compartir… que era la que usábamos los seres humanos antes de que se desatara la locura del copyright.

No sé ustedes, pero yo ya estoy harta de la avaricia y la mezquindad. También estoy harta de la hipocresía. Los artistas, científicos y “creadores” quieren proteger “sus ” derechos pero poco les importan los derechos de los demás… mucho menos, los de las grandes mayorías, que somos al fin y al cabo, la humanidad casi completa.

Y no se trata de buscar que los artistas se mueran de hambre “regalando” sus obras, pero hay que construir un modelo alternativo que evidentemente no le permitirá a los más famosos vivir como viven ahora. Tal vez tengan que dejar de comprar zapatos de dos mil dólares el par… qué pena ¿no? Y ese modelo debe acoger a los que no son tan famosos y no pueden comprarse zapatos… No será nada fácil, pero hay que hacerlo ahora, porque eso nos salvará de más Shakiras inaugurando el mundial en África mientras los artistas africanos la miran por la t.v. haciendo una burda imitación de sus cantos.

Joel Tenenbaum es un valiente

Yo quería escribir más y traducir un post de Joel Tenenbaum acerca de las donaciones de dinero que ha recibido, en apoyo por la demanda que la RIAA le impuso y por la cual, se le ha condenado a pagar $675,000 dólares. Pero no tengo energía. Lo enlazo más abajo.

Suponíamos que la corte iba a caer en la trampa de las disqueras. Siendo éste el segundo caso que gana la RIAA, las cosas se están poniendo bien peligrosas. Y nosotros, como si nada. Va de nuevo, no se trata de defender que se irrespeten los derechos de reproducción (copyright)… se trata de que se deje de llamar piratas a las personas que comparten archivos y se les deje de tratar como criminales. Compartir música no hace a Joel similar a un violador, un secuestrador, un presidente ladrón, un abogado de empresa farmaceútica que exprimió el sistema de seguridad social de un país que llamaremos, a modo de ilustración “Costa Rica”, etcétera.

Joel admitió que compartió música. Un día (esperemos que no muy lejano) será un héroe para nuestra libertad. Porque apelará y seguirá peleando contra este absurdo. Joel no pagará y dice que está discutiendo con las personas que donaron, si usar el dinero para pagarle a su equipo de abogados… o para donarlo al Fondo para Expertos sobre las Demandas de la RIAA de la Free Software Foundation.

Joel se toma en serio su papel y lo hace como se debe. A veces, aunque lo primero que queremos hacer es quitarnos los problemas de encima, nos toca estar a la altura de las circunstancias y hacer historia.

Lo peor, es que estas demandas dan verdaderas ganas de no comprar un sólo disco más a esas disqueras ¿y entonces? Ya se está coordinando el boicot ¿lo sentirán?

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El caso de Joel Tenenbaum y lo que tod@s nos jugamos en este juicio

Es bastante complicado explicar por qué es importante seguir el caso de Joel Tenenbaum y defender su causa, sin que la gente crea que eso significa estar de acuerdo con que se irrespeten los derechos de Copyright. Es evidente que el modelo de Copyright actual es absurdo, está obsoleto y no corresponde a la realidad cultural (y que en la mayoría de los casos tampoco defiende los derechos de los autores sino el afán de lucro de las compañías que se aprovechan de los artistas), pero es el marco legal en el que estamos jugando y si no estamos dispuestos a hacer la lucha por cambiarlo, poco hacemos con “burlarnos” de él.

Pero en el juicio que comenzó ayer, de Sony contra Joel Tenenbaum no se juega el que se permita la descarga y el compartir libremente la música, las películas o el software. No se está defendiendo a Joel porque se considere que es legal lo que hizo. El tema es otro.

Joel es defendido por el “Profesor Charles Neeson de la Universidad de Harvard (y Co-fundador del Berkman Center for Internet & Society y abierto detractor de las tácticas judiciales de la RIAA)” pero tiene a todo un equipo de estudiantes detrás.

Su equipo defensor argumenta “que el caso en sí no es sobre el Derecho de Autor, sino que la RIAA ha estado abusando del sistema judicial para su beneficio y que el monto de la indemnización de perjuicios permitida por la Digital Theft Deterrence Act es inconstitucional”. Jurisprudentia

El post de Jurisprudentia es muy esclarecedor y muestra además, lo novedoso de la defensa. El caso es importante además para la causa del Software Libre y toca adoptar una posición que puede parecer contraproducente pero necesaria si colocamos la libertad por encima de otras causas menores. Hace un tiempo ya, traduje el artículo que explica por qué la Free Software Foundation apoya a Joel.

En twitter y en identi.ca se está mostrando al apoyo a Joel usando la etiqueta #JFB (de Joel Fights Back) y en el sitio del mismo nombre se pueden leer los reportes de cómo avanza el juicio http://joelfightsback.com/

Lo que se juega entonces es, si las compañías disqueras pueden imponer demandas desproporcionadas en contra de individuos que usualmente no pueden defenderse. No olvidemos que hay 39997 personas en Estados Unidos que están en la misma situación de Joel. Aquí, él mismo cuenta cómo ha sido esta experiencia de estar demandado por US$4 millones por descargar 7 canciones en un P2P.

PD:

Hace un mes, una mujer fue condenada a pagar casi 2 millones de dólares por descargar 24 canciones.