Tics Nerviosos

May 30, 2010

Las tres cosas que me quitan el sueño acerca del Software Libre como lo conocemos

Supe de la existencia del Software Libre por un amigo nicaragüense con el que coincidía algunas veces por cosas de trabajo en Centroamérica. Antes de eso, el término “linux” me sonaba a otro sistema operativo que era muy complicado y sólo lo entendían las personas que programaban software. Usar otro sistema operativo no era una opción y tampoco, tenía importancia alguna si sólo se trataba de algo técnico. Cuando por fin comprendí su importancia y cambié de sistema operativo, los problemas que veía eran tan simples, que ahora me hacen gracia: cómo facilitar el cambio a las personas usuarias, dónde encontrar manuales actualizados, cómo promover y generar estrategias de “mercadeo” para que la gente conozca que tiene opciones.

No es que esos problemas hayan dejado de existir, mucho menos, que hayan perdido importancia. Lo que pasa es que los retos que se vienen para el Software Libre son tan grandes y tan poderosos, que el hecho de que haya más personas usándo un sistema operativo libre, no me parece una prioridad. Más personas autómatas usando Software Libre no nos sirve de mucho y contra las tendencias autómatas que se inculcan en nuestro sistema educativo y orden social hay demasiado trabajo por hacer desde demasiadas disciplinas. Entonces ¿cuáles son las cosas que considero prioritarias ahora en cuanto al Software Libre?

1. Desarrollo

Sin Software Libre, no hay qué cosa promocionar ni por qué cosa hacer tanto activismo. Eso lo planteó Alejandro Ríos mejor que yo (aunque apenas lo enumere) y es mejor que lo lean allá (La Cadena Vital del Software Libre).

No me he puesto a investigar a fondo cuánto Software Libre se desarrolla en América Latina, pero puedo imaginarlo por la cantidad de personas que conozco o de las que he oído a hablar y me atrevo a suponer que estamos en un caso similar al de las patentes (ver The World is Spiky). No me refiero a que debamos patentar, me refiero a que el desarrollo científico en general (el cual se tiende a medir por la cantidad de patentes, cosa que es absurda pero nos da una idea general) y el del Software Libre en particular, está ocurriendo bien lejos de nuestra región.

Pero el problema del desarrollo no sólo tiene que ver con eso. El proyecto Debian cuenta con muchísimas personas involucradas como desarrolladoras y sin embargo, no ha podido cumplir con sus fechas límite de entrega de una nueva versión estable. Para algunas personas, esto se relaciona con la estructura jerárquica del proyecto y la desmotivación que eso genera entre las personas nuevas que quieren colaborar. Es posible que ése sea un elemento, pero también se relaciona con los estándares de calidad que este proyecto defiende y promueve.

Lo primero, habría que trabajarlo. No considero que Debian deba bajar sus estándares de calidad ni los ciclos de su proyecto. Tampoco creo que deberían variar los niveles con los cuales manejan los aportes ni sus criterios sobre lo que consideran libre o no-libre. El problema está en la reputación que eso genera hacia el proyecto, en el imaginario social intimidatorio que se ha formado entre las personas usuarias y las potenciales desarrolladoras. No quiero decir con eso que el problema está afuera, en lo que piensan los demás. Ojo, que el problema está en cómo se transmiten los mensajes y en cuáles características se apuntala este proyecto. ¿Por qué? Porque si un DD se considera el más de lo más de lo más de lo mejor que le puede pasar al mundo, no hay mucho problema. Pero si 100 ó 200 DD lo piensan, lo asumen y lo actúan, “que les vaya bien en la vida”. Hay que leer la coyuntura y hacer análisis de realidad: el proyecto no se podrá sostener por mucho tiempo más con la gente que tiene, necesita atraer más personas y para eso, es necesario cambiar algunas cosas.

Y claro, algunos estarán preguntándose por qué hablo de Debian y no de otro proyecto de desarrollo. Respondo de inmediato (y para quienes no lo saben, aclaro que yo no programo software): considero que las distribuciones de sistemas operativos que se deben apoyar son las generadas por proyectos comunitarios, independientes y autónomos de los intereses de las corporaciones. No todas las corporaciones son malévolas, hasta que demuestren lo contrario… y para el momento en el que lo demuestran, ya es demasiado tarde: miles o millones de líneas de código pasan a manos de una empresa como Sun Microsystems que después le vende a Oracle y después quién sabe a cuál otra más. No hay ningún problema en hacer dinero con un proyecto pero ¿quién hubiera regalado una hora de su tiempo libre para que al cabo de los años alguien venda el paquete y pueda irse de viaje indefinido por el mundo?. El caso de Ubuntu, ya lo he mencionado varias veces y mucha gente sigue sin comprender mi posición. Voy a intentarlo una vez más: Ubuntu ahora mismo es una distribución que puede ser tan libre como Debian. El problema no está en lo que es ahora, el problema está en lo que significa movilizar nuestra energía como activistas y desarrollador@s (que es mucha) para apoyar un proyecto que no está ni estará nunca en manos de una comunidad. El apoyo que ha estado detrás de Ubuntu es un apoyo con fines de lucro y eso no cambiará. ¿Qué hay de malo con los fines de lucro? Eso depende de cómo cambia el mercado, la crisis económica y las decisiones que toma una empresa en su seno íntimo. Que lleve algunas a consultar con un Consejo Comunitario nada más sirve en muchos casos para legitimar la decisión que desde arriba, ya estaba más que escrita en piedra. Uno es lo que apoya y si la libertad importa, lo que hace Ubuntu no se puede justificar.

Aunque Ubuntu es una distribución que ha contribuido con mejorar la percepción de la gente y el uso que puede hacer del software libre, ya Canonical ha dado suficientes muestras de que la libertad es apenas una bonita palabra mercadológica que va muy bien con el capitalismo neoliberal (¿se acuerdan que el TLC defiende nuestra libertad de comprar los productos que queramos comprar?). Contribuir con Ubuntu, es por lo menos, una lástima. Usar Ubuntu, si se es un usuario que inicia es respetable, pero el proceso debería llevar a esa persona a querer algo mejor no sólo técnicamente. De manera que apoyo a Debian, como también apoyaré a Trisquel en cuanto pueda instalarlo (dos intentos fallidos en pcs con hardware muy viejo, pero no me rendiré).

2. Reconocer la importancia del activismo, el soporte básico y la promoción

Las comunidades de Software Libre son fundamentales, pero considero que debemos pensar en al menos tres niveles: comunidades de desarrolladores (los proyectos), comunidades de personas usuarias y comunidades de activistas. No son lo mismo, aunque es frecuente que haya personas ejerciendo roles en los tres niveles… algo que enriquece y a la vez, complica un poco las cosas.

Los tres niveles son importantes. El Software Libre no puede existir sin desarrollo, tampoco sin personas usuarias, pero tampoco sin los grupos de activistas que son quienes trabajan con la gente en la calle, esa gente que los desarrolladores muchas veces no toman en cuenta. Las personas usuarias, sin el soporte y el trabajo que hace la gente común que no programa el software, no serían tan distintos de quienes usan software privativo: seguirían siendo usadas por sus computadoras. Las personas usuarias que no reportan bugs, no comprenden qué tiene de distinto el software que usan y no están dispuestas a contribuir con traducciones, ayudando a los demás, etcétera, son sólo un número.

El Software Libre sin las comunidades no puede existir y por eso, los tres niveles deben estar interconectados. Los proyectos de desarrollo necesitan estar en mayor contacto con las personas que los promueven. Pero para eso se requiere que las personas que programan se percaten de la importancia del trabajo que quienes no programan, hacen todos los días para apoyar su trabajo. Esto implica un cambio enorme en la forma en la cual concebimos los proyectos de software.

También nos urge que los activistas trabajen mucho más en lograr que las personas usuarias (y activistas) sean más que un número. El trabajo debe orientarse no sólo hacia que más personas usen el software, sino hacia lograr que más personas traduzcan y aporten. Pero también, a que más personas capaces de programar se comprometan con los proyectos de desarrollo. Es decir, es necesario ampliar el rango de acción de la promoción para aumentar el potencial de desarrollo. Eso no se logrará, por supuesto, si no se dan cambios en las dinámicas mencionadas anteriormente.

3. Computación en la Nube (Cloud Computing)

El año pasado tuve el honor de conocer a Mako. Fue la primer persona que escuché hablar de la Libertad de Redes (Network Freedom) como algo urgente. También, le parecía urgente hacer notar que los teléfonos celulares fueran de las cosas más privativas que existen y que personas defensoras del software Libre no se percataran de esto. Mako mencionaba esto en cada conversación y a mí me parecía algo lejano como Kazajistán. Ahora entiendo por qué su preocupación y al menos una de ellas me parece fundamental (la de los teléfonos -para bien o para mal- el mercado se está encargando de resolverlo, al menos en cuanto a software).

Todavía, cuando le recuerdo a alguna gente que los servicios de Google no son libres y que usar sus herramientas en la nube es resignarse a perder libertad en nombre de la comodidad, me miran con cara de “¡qué exagerada!”. En la búsqueda por opciones, he instalado el OpenGoo en mi servidor (el cual contrato, o sea, no es del todo libre) sin que consiguiera convencerme de su funcionalidad. Confieso que tampoco le dí mucha oportunidad y seguí haciendo mi cómputo en mi computadora propia. También probé OpenAtrium, gracias a la amabilidad de Ben Graeppel http://aureli.us/.

Este tema me ha preocupado desde hace tiempo, pero el tiempo no me ha permitido estudiarlo como se debe. Me remito entonces a otras personas que pueden exponer el problema mejor que yo:

Bradley M. Kuhn (ver los comentarios): “Yo tendría que decir: FOSS está por entrar en un momento de oscuridad (…) los servicios en la red serán la nueva forma de hacer cosas privativas, y mientras (la computadora de) escritorio puede ser FaiF (Free as in Freedom, Libre como decir Libertad), todas las aplicaciones y el software que le importe a la gente será una mezcla de ofuscados Javascript y control del lado del servidor. Esto servirá para convertir la utilidad de la libertad de software en (la computadora de) escritorio casi discutible. Tenemos que trabajar muy duro para luchar en contra de esta tendencia (…) En esencia, estamos entrando en una década de nuevos retos que sigilosamente nos tomará por sorpresa [that will sneak up on us] porque no nos quitará la libertad de software que tenemos, pero moverá la computación a lugares donde FaiF no está predeterminada aún“.

Esta misma semana, mientras nos quejábamos de algunos problemas con OpenOffice.org en Identi.ca y preguntábamos cuáles opciones para instalar en la nube existen en cuanto a edición de textos, le mencioné a n0rman que desde mi punto de vista, habría que centrar los esfuerzos en lograr un módulo que interconecte OpenAtrium con Gobby, por ejemplo. ¿Por qué OpenAtrium? Porque es muy eficiente, estéticamente atractivo y tiene detrás un equipo tan robusto como la comunidad de Drupal. Y debo agregar algo sobre esto. Me es muy molesto que Drupal sea utilizado y aprovechado por demasiadas personas que no retribuyen nada a la comunidad. Por otro lado esto ha ayudado a que Drupal sea muy difundido y sea un proyecto que involucra a mucha gente de diversas posiciones desde el OpenSource hasta el Software Libre. Eso -para este caso- me parece una fortaleza, sobre todo porque Drupal está licenciado con la GPL y no con otra cosa, algo que garantiza muchas cosas a quienes nos preocupa que los esfuerzos colectivos no terminen en una caja negra privativa. Entonces, promover la creación de módulos para que crezca Drupal y crezca OpenAtrium me parece una buena estrategia para la computación en la nube.

Sin embargo, no basta con generar aplicaciones… ¿qué pasa con los servidores? y sobre todo ¿cómo podemos ganar esta batalla al software y a los servicios privativos? La respuesta es la misma de siempre: Juntos y juntas. Sin embargo, esta vez necesitamos estrategias más claras. No tenemos los años que hemos tenido para llegar al nivel en donde está el Software Libre ahora. Tenemos poco tiempo. El crecimiento desarticulado y las iniciativas aisladas que no respondan a una estrategia, lo único que harán será enorgullecer a los desarrolladores y desarrolladoras, desenfocar a las personas activistas y promotoras y servir a las corporaciones privativas bajo el ya tradicional: divide y Vencerás. Necesitamos entonces, de iniciativas que articulen pero a la vez, permitan la diversidad. No necesitamos ni una catedral ni el mercado persa que tan bien ha funcionado en el pasado, necesitamos algo en medio que ahora tocará construir.

Richard Stallman, en su ensayo “¿A quién sirve realmente ese servidor?” (Who does that server really serve?) plantea una propuesta concreta al respecto:

Por ejemplo, podemos crear un programa de peer-to peer por medio del cual, quienes colaboran comparten sus datos de forma cifrada. La comunidad de software libre debería desarrollar reemplazos distribuidos en peer-to-peer para importantes aplicaciones en web. Sería sensato que las liberaran bajo la licencia GNU Affero GPL, ya que serían candidatos para que alguien más los convierta en programas basados en servidores. El proyecto GNU está buscando voluntarios para trabajar en esos reemplazos. También invitamos a otros proyectos de software libre a considerar este asunto en su diseño” .

¿Es el proyecto GNU la instancia indicada para convocar y articular estos esfuerzos? Yo no lo sé. En este punto, es donde debemos iniciar por reflexionar sobre este punto y pensar cuáles son las opciones reales y sostenibles para hacer algo así. ¿Centralizar acabaría con el proyecto? Tampoco lo sé. Mi propuesta, más que respuestas, genera preguntas que otras personas estarán más capacitadas para responder. Quienes conozcan la historia y la transmitan, nos ayudarán a no repetirla. Pero también, las personas que estamos haciendo nueva historia debemos tener espacio para que quienes la han venido haciendo, acepten que la realidad ha cambiado y conviene que remocemos algunas de las maneras que han dado éxito en el pasado.

Si llegaron hasta aquí, gracias por la paciencia. Si a alguien le interesa que pensemos en soluciones, por aquí estaré respondiendo a sus comentarios.

October 20, 2009

La computadora en mi bolsillo

Filed under: Opinión,Traducciones — Tags: , , — carocr @ 21:38

Esta es una traduccion libre y no-oficial de la entrada “The computer in my pocket” del blog de Mako Hill.
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Si no estamos mal con las proyecciones, para finales de este año, el mundo será el hogar de 3 billones de teléfonos móviles. Eso es casi un teléfono por cada uno de los seres humanos vivos. Aunque estos teléfonos abren todo un mundo de nuevas e importantes oportunidades en comunicación, creatividad y cooperación — y es importante no subestimar ese hecho — éstos también representan un paso hacia un tipo de antiutopía tecnológica no muy diferente a la que Stallman plantea en El derecho a leer. Los teléfonos representan una de las tecnologías más cerradas, propietarias y por lo general, no libres entre las que son más distribuidas. Las implicaciones para la libertad de software y el empoderamiento tecnológico son una calamidad.

Pero a pesar del hecho de que los teléfonos móviles representan lo que puede ser la amenaza más gigantesca a la libertad de software en la actualidad, la comunidad de software libre — con un número de notables excepciones a las que quiero a la vez agradecer y poner creciente atención — ha permanecido en su mayoría, silenciosa acerca de este asunto.

Conozco a apasionados defensores de la libertad de software que trabajan sin descanso para que ellos mismos y el mundo, se deshagan de un puñado de blobs binarios en el kernel Linux — trabajo importante del cual todos nos beneficiamos. Y aún, algunos de esos “de línea dura” no parecen ajustar sus teléfonos a los mismos estándares que sus laptops. La decisión de Ubuntu de lanzar un nuevo driver binario sigue siendo más controversial que el hecho de que la gran mayoría de la población usuaria de computadoras no conoce otra cosa que las computadoras basadas sobre un teléfono, las cuales permanecen increíblemente no libres y casi por completo son imposibles de liberar si las comparamos con las computadoras personales. Para la mayoría de las personas usuarias de computadoras, no hay opción y esencialmente, tampoco esperanza para liberar sus aparatos actuales.

Me deja perplejo que cualquiera, especialmente los defensores del software libre, se pongan felices con esas computadoras no-libres [1]. Creo que parte de la razón descansa sobre el hecho de que la mayoría de los usuarios de teléfonos móviles, y aún la mayoría de de los usuarios a quienes les importa la libertad de software y la autonomía tecnológica, no conciben sus teléfonos como computadoras. Concebir nuestros teléfonos como computadoras, no resolverá todos los problemas a los que he aludido, pero hacer eso sigue siendo el primer paso esencial hacia cualquier solución. Mientras debemos trabajar aún para construir teléfonos libres que sean viables, ampliamente accesibles y convincentes, debemos convencer primero, tanto a las personas usuarias como a las desarrolladoras, de que esta es una meta importante. Recordarle a la gente que nuestros teléfonos -tanto libres como no libres- son computadoras poderosas de uso general sigue siendo una parte importante y todavía, en gran parte no satisfecha, de este proceso.

Debemos encontrar formas de recordarnos a nosotros mismos y a los demás, del hecho de que los teléfonos modernos son computadoras poderosas con interfaces poderosas que son útiles para una inimaginable variedad de aplicaciones arbitrarias. Debemos enfocarnos en el hecho de que estas computadoras tienen micrófonos, sensores, y otros sensores y que les confiamos nuestros secretos más íntimos y datos más sensibles. No debemos olvidar que, en casi todos los casos, estas computadoras siguen siendo controladas, completa y definitivamente, por compañías en las cuales, muy pocos de nosotros confiamos del todo.

No estoy seguro de cómo lograremos cumplir esta tarea. Pero más de nosotros debemos pensar largamente y de forma creativa sobre este problema. Yo seguiré llamando a mi teléfono “mi computadora” como un primer paso, muy personal. He hecho esto la semana que pasó y ha llevado a conversaciones con conocimientos algo confusos.

Por supuesto, esto no hace que mi teléfono sea menos libre. Pero sí significa que estoy hablando más acerca de lo no libre que la mayoría de nosotros llevamos puesto en forma demasiado silenciosa. En este punto, eso parece un progreso.

[1] Como muchos defensores de software libre, mi teléfono también es una computadora que correo una combinación de software libre y no libre. Lo uso infelizmente y estoy haciendo lo que puedo para cambiar esto.

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Notas de Caro:

Entre los comentarios al post de Mako, encontré algo sobre el proyecto Replicant, que trabaja para que los teléfonos HTC Dream  puedan correr con software 100% libre. Necesitan desarrolladores… a ver si alguien se apunta.

Por otro lado, no sé si cuajará el asunto, pero hay alguna posibilidad de que la Universidad de Sao Paulo en Brasil, tome el proyecto del Freerunner como suyo. Leer más en LWN.

September 13, 2009

Día de la Libertad de Software

Filed under: Filosofía,comunidades — Tags: , , , , — carocr @ 13:57

De todas las celebraciones del Software Libre, el Software Freedom Day es mi favorita. Me encanta la idea de poder difundir este concepto entre la gente que conoce poco o nada acerca del movimiento de SL y la importancia de comenzar de una vez a prepararnos para el futuro cercano. En un mundo donde las computadoras manejan más y más procesos cotidianos, quien controla el software, nos controlará a nosotros. Si yo controlo mi software ¿quién dijo miedo?

La libertad de software alberga todas o casi todas las demás libertades. No habrá libertad de organización, de expresión, no habrá derecho a la educación gratuita si no utilizamos, desarrollamos, difundimos y hacemos crecer el Software Libre. Es simple y sin embargo, sigue siendo complejo demostrarlo.

Por eso, el Software Freedom Day es para mí, la fiesta más importante. Este año, la Red Costarricense de Software Libre hará realidad lo que siempre he soñado para este día: un festival de software y de cultura libres. Espero poder colaborar mejor el año que viene, para hacer el festival, pero fuera de una institución universitaria (que es el único pero que le veo a la celebración que organizaron este año).

Esta vez, tendrán muchos stands donde las personas voluntarias mostrarán hardware libre, teléfonos celulares con SL, alternativas para pequeñas y medianas empresas, CMS libres, distribuciones de GNU/Linux, licencias Creative Commons, creaciones artísticas con SL y mucho más. Pero además, tendrán conciertos de música licenciada con CC, e incluso, música elaborada con puro Software Libre. Y para rematar, van a recibir la visita de Felix Delattre de Alemania (Drupal) y René Mayorga, de El Salvador (colaborador del Proyecto Debian). ¡Va a estar increíble! Ojalá no se lo pierdan quienes están en CR.

No puedo acompañarlos, pero podré celebrar de todas maneras. Estaré en Querétaro , México, dando la conferencia “Para Cambiar el Mundo, Debemos Cambiar el Software“, en el 24 aniversario de la colonia Vista Alegre Maxei, en el centro cultural resistente de esa comunidad, que fue creada a partir de la lucha de las familias que ahora habitan una casa propia. La coordinación la realiza el Colectivo Garrapathos, un grupo de jóvenes que conocí en Chiapas, en el Congreso Internacional de Psicología de la Liberación del año pasado.

Y hay celebraciones en más de 90 ciudades en todo el mundo. Si no sabés dónde está la tuya, buscá aquí.

Afiche-SFD2009-Impreso

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