Supe de la existencia del Software Libre por un amigo nicaragüense con el que coincidía algunas veces por cosas de trabajo en Centroamérica. Antes de eso, el término “linux” me sonaba a otro sistema operativo que era muy complicado y sólo lo entendían las personas que programaban software. Usar otro sistema operativo no era una opción y tampoco, tenía importancia alguna si sólo se trataba de algo técnico. Cuando por fin comprendí su importancia y cambié de sistema operativo, los problemas que veía eran tan simples, que ahora me hacen gracia: cómo facilitar el cambio a las personas usuarias, dónde encontrar manuales actualizados, cómo promover y generar estrategias de “mercadeo” para que la gente conozca que tiene opciones.
No es que esos problemas hayan dejado de existir, mucho menos, que hayan perdido importancia. Lo que pasa es que los retos que se vienen para el Software Libre son tan grandes y tan poderosos, que el hecho de que haya más personas usándo un sistema operativo libre, no me parece una prioridad. Más personas autómatas usando Software Libre no nos sirve de mucho y contra las tendencias autómatas que se inculcan en nuestro sistema educativo y orden social hay demasiado trabajo por hacer desde demasiadas disciplinas. Entonces ¿cuáles son las cosas que considero prioritarias ahora en cuanto al Software Libre?
1. Desarrollo
Sin Software Libre, no hay qué cosa promocionar ni por qué cosa hacer tanto activismo. Eso lo planteó Alejandro Ríos mejor que yo (aunque apenas lo enumere) y es mejor que lo lean allá (La Cadena Vital del Software Libre).
No me he puesto a investigar a fondo cuánto Software Libre se desarrolla en América Latina, pero puedo imaginarlo por la cantidad de personas que conozco o de las que he oído a hablar y me atrevo a suponer que estamos en un caso similar al de las patentes (ver The World is Spiky). No me refiero a que debamos patentar, me refiero a que el desarrollo científico en general (el cual se tiende a medir por la cantidad de patentes, cosa que es absurda pero nos da una idea general) y el del Software Libre en particular, está ocurriendo bien lejos de nuestra región.
Pero el problema del desarrollo no sólo tiene que ver con eso. El proyecto Debian cuenta con muchísimas personas involucradas como desarrolladoras y sin embargo, no ha podido cumplir con sus fechas límite de entrega de una nueva versión estable. Para algunas personas, esto se relaciona con la estructura jerárquica del proyecto y la desmotivación que eso genera entre las personas nuevas que quieren colaborar. Es posible que ése sea un elemento, pero también se relaciona con los estándares de calidad que este proyecto defiende y promueve.
Lo primero, habría que trabajarlo. No considero que Debian deba bajar sus estándares de calidad ni los ciclos de su proyecto. Tampoco creo que deberían variar los niveles con los cuales manejan los aportes ni sus criterios sobre lo que consideran libre o no-libre. El problema está en la reputación que eso genera hacia el proyecto, en el imaginario social intimidatorio que se ha formado entre las personas usuarias y las potenciales desarrolladoras. No quiero decir con eso que el problema está afuera, en lo que piensan los demás. Ojo, que el problema está en cómo se transmiten los mensajes y en cuáles características se apuntala este proyecto. ¿Por qué? Porque si un DD se considera el más de lo más de lo más de lo mejor que le puede pasar al mundo, no hay mucho problema. Pero si 100 ó 200 DD lo piensan, lo asumen y lo actúan, “que les vaya bien en la vida”. Hay que leer la coyuntura y hacer análisis de realidad: el proyecto no se podrá sostener por mucho tiempo más con la gente que tiene, necesita atraer más personas y para eso, es necesario cambiar algunas cosas.
Y claro, algunos estarán preguntándose por qué hablo de Debian y no de otro proyecto de desarrollo. Respondo de inmediato (y para quienes no lo saben, aclaro que yo no programo software): considero que las distribuciones de sistemas operativos que se deben apoyar son las generadas por proyectos comunitarios, independientes y autónomos de los intereses de las corporaciones. No todas las corporaciones son malévolas, hasta que demuestren lo contrario… y para el momento en el que lo demuestran, ya es demasiado tarde: miles o millones de líneas de código pasan a manos de una empresa como Sun Microsystems que después le vende a Oracle y después quién sabe a cuál otra más. No hay ningún problema en hacer dinero con un proyecto pero ¿quién hubiera regalado una hora de su tiempo libre para que al cabo de los años alguien venda el paquete y pueda irse de viaje indefinido por el mundo?. El caso de Ubuntu, ya lo he mencionado varias veces y mucha gente sigue sin comprender mi posición. Voy a intentarlo una vez más: Ubuntu ahora mismo es una distribución que puede ser tan libre como Debian. El problema no está en lo que es ahora, el problema está en lo que significa movilizar nuestra energía como activistas y desarrollador@s (que es mucha) para apoyar un proyecto que no está ni estará nunca en manos de una comunidad. El apoyo que ha estado detrás de Ubuntu es un apoyo con fines de lucro y eso no cambiará. ¿Qué hay de malo con los fines de lucro? Eso depende de cómo cambia el mercado, la crisis económica y las decisiones que toma una empresa en su seno íntimo. Que lleve algunas a consultar con un Consejo Comunitario nada más sirve en muchos casos para legitimar la decisión que desde arriba, ya estaba más que escrita en piedra. Uno es lo que apoya y si la libertad importa, lo que hace Ubuntu no se puede justificar.
Aunque Ubuntu es una distribución que ha contribuido con mejorar la percepción de la gente y el uso que puede hacer del software libre, ya Canonical ha dado suficientes muestras de que la libertad es apenas una bonita palabra mercadológica que va muy bien con el capitalismo neoliberal (¿se acuerdan que el TLC defiende nuestra libertad de comprar los productos que queramos comprar?). Contribuir con Ubuntu, es por lo menos, una lástima. Usar Ubuntu, si se es un usuario que inicia es respetable, pero el proceso debería llevar a esa persona a querer algo mejor no sólo técnicamente. De manera que apoyo a Debian, como también apoyaré a Trisquel en cuanto pueda instalarlo (dos intentos fallidos en pcs con hardware muy viejo, pero no me rendiré).
2. Reconocer la importancia del activismo, el soporte básico y la promoción
Las comunidades de Software Libre son fundamentales, pero considero que debemos pensar en al menos tres niveles: comunidades de desarrolladores (los proyectos), comunidades de personas usuarias y comunidades de activistas. No son lo mismo, aunque es frecuente que haya personas ejerciendo roles en los tres niveles… algo que enriquece y a la vez, complica un poco las cosas.
Los tres niveles son importantes. El Software Libre no puede existir sin desarrollo, tampoco sin personas usuarias, pero tampoco sin los grupos de activistas que son quienes trabajan con la gente en la calle, esa gente que los desarrolladores muchas veces no toman en cuenta. Las personas usuarias, sin el soporte y el trabajo que hace la gente común que no programa el software, no serían tan distintos de quienes usan software privativo: seguirían siendo usadas por sus computadoras. Las personas usuarias que no reportan bugs, no comprenden qué tiene de distinto el software que usan y no están dispuestas a contribuir con traducciones, ayudando a los demás, etcétera, son sólo un número.
El Software Libre sin las comunidades no puede existir y por eso, los tres niveles deben estar interconectados. Los proyectos de desarrollo necesitan estar en mayor contacto con las personas que los promueven. Pero para eso se requiere que las personas que programan se percaten de la importancia del trabajo que quienes no programan, hacen todos los días para apoyar su trabajo. Esto implica un cambio enorme en la forma en la cual concebimos los proyectos de software.
También nos urge que los activistas trabajen mucho más en lograr que las personas usuarias (y activistas) sean más que un número. El trabajo debe orientarse no sólo hacia que más personas usen el software, sino hacia lograr que más personas traduzcan y aporten. Pero también, a que más personas capaces de programar se comprometan con los proyectos de desarrollo. Es decir, es necesario ampliar el rango de acción de la promoción para aumentar el potencial de desarrollo. Eso no se logrará, por supuesto, si no se dan cambios en las dinámicas mencionadas anteriormente.
3. Computación en la Nube (Cloud Computing)
El año pasado tuve el honor de conocer a Mako. Fue la primer persona que escuché hablar de la Libertad de Redes (Network Freedom) como algo urgente. También, le parecía urgente hacer notar que los teléfonos celulares fueran de las cosas más privativas que existen y que personas defensoras del software Libre no se percataran de esto. Mako mencionaba esto en cada conversación y a mí me parecía algo lejano como Kazajistán. Ahora entiendo por qué su preocupación y al menos una de ellas me parece fundamental (la de los teléfonos -para bien o para mal- el mercado se está encargando de resolverlo, al menos en cuanto a software).
Todavía, cuando le recuerdo a alguna gente que los servicios de Google no son libres y que usar sus herramientas en la nube es resignarse a perder libertad en nombre de la comodidad, me miran con cara de “¡qué exagerada!”. En la búsqueda por opciones, he instalado el OpenGoo en mi servidor (el cual contrato, o sea, no es del todo libre) sin que consiguiera convencerme de su funcionalidad. Confieso que tampoco le dí mucha oportunidad y seguí haciendo mi cómputo en mi computadora propia. También probé OpenAtrium, gracias a la amabilidad de Ben Graeppel http://aureli.us/.
Este tema me ha preocupado desde hace tiempo, pero el tiempo no me ha permitido estudiarlo como se debe. Me remito entonces a otras personas que pueden exponer el problema mejor que yo:
Bradley M. Kuhn (ver los comentarios): “Yo tendría que decir: FOSS está por entrar en un momento de oscuridad (…) los servicios en la red serán la nueva forma de hacer cosas privativas, y mientras (la computadora de) escritorio puede ser FaiF (Free as in Freedom, Libre como decir Libertad), todas las aplicaciones y el software que le importe a la gente será una mezcla de ofuscados Javascript y control del lado del servidor. Esto servirá para convertir la utilidad de la libertad de software en (la computadora de) escritorio casi discutible. Tenemos que trabajar muy duro para luchar en contra de esta tendencia (…) En esencia, estamos entrando en una década de nuevos retos que sigilosamente nos tomará por sorpresa [that will sneak up on us] porque no nos quitará la libertad de software que tenemos, pero moverá la computación a lugares donde FaiF no está predeterminada aún“.
Esta misma semana, mientras nos quejábamos de algunos problemas con OpenOffice.org en Identi.ca y preguntábamos cuáles opciones para instalar en la nube existen en cuanto a edición de textos, le mencioné a n0rman que desde mi punto de vista, habría que centrar los esfuerzos en lograr un módulo que interconecte OpenAtrium con Gobby, por ejemplo. ¿Por qué OpenAtrium? Porque es muy eficiente, estéticamente atractivo y tiene detrás un equipo tan robusto como la comunidad de Drupal. Y debo agregar algo sobre esto. Me es muy molesto que Drupal sea utilizado y aprovechado por demasiadas personas que no retribuyen nada a la comunidad. Por otro lado esto ha ayudado a que Drupal sea muy difundido y sea un proyecto que involucra a mucha gente de diversas posiciones desde el OpenSource hasta el Software Libre. Eso -para este caso- me parece una fortaleza, sobre todo porque Drupal está licenciado con la GPL y no con otra cosa, algo que garantiza muchas cosas a quienes nos preocupa que los esfuerzos colectivos no terminen en una caja negra privativa. Entonces, promover la creación de módulos para que crezca Drupal y crezca OpenAtrium me parece una buena estrategia para la computación en la nube.
Sin embargo, no basta con generar aplicaciones… ¿qué pasa con los servidores? y sobre todo ¿cómo podemos ganar esta batalla al software y a los servicios privativos? La respuesta es la misma de siempre: Juntos y juntas. Sin embargo, esta vez necesitamos estrategias más claras. No tenemos los años que hemos tenido para llegar al nivel en donde está el Software Libre ahora. Tenemos poco tiempo. El crecimiento desarticulado y las iniciativas aisladas que no respondan a una estrategia, lo único que harán será enorgullecer a los desarrolladores y desarrolladoras, desenfocar a las personas activistas y promotoras y servir a las corporaciones privativas bajo el ya tradicional: divide y Vencerás. Necesitamos entonces, de iniciativas que articulen pero a la vez, permitan la diversidad. No necesitamos ni una catedral ni el mercado persa que tan bien ha funcionado en el pasado, necesitamos algo en medio que ahora tocará construir.
Richard Stallman, en su ensayo “¿A quién sirve realmente ese servidor?” (Who does that server really serve?) plantea una propuesta concreta al respecto:
“Por ejemplo, podemos crear un programa de peer-to peer por medio del cual, quienes colaboran comparten sus datos de forma cifrada. La comunidad de software libre debería desarrollar reemplazos distribuidos en peer-to-peer para importantes aplicaciones en web. Sería sensato que las liberaran bajo la licencia GNU Affero GPL, ya que serían candidatos para que alguien más los convierta en programas basados en servidores. El proyecto GNU está buscando voluntarios para trabajar en esos reemplazos. También invitamos a otros proyectos de software libre a considerar este asunto en su diseño” .
¿Es el proyecto GNU la instancia indicada para convocar y articular estos esfuerzos? Yo no lo sé. En este punto, es donde debemos iniciar por reflexionar sobre este punto y pensar cuáles son las opciones reales y sostenibles para hacer algo así. ¿Centralizar acabaría con el proyecto? Tampoco lo sé. Mi propuesta, más que respuestas, genera preguntas que otras personas estarán más capacitadas para responder. Quienes conozcan la historia y la transmitan, nos ayudarán a no repetirla. Pero también, las personas que estamos haciendo nueva historia debemos tener espacio para que quienes la han venido haciendo, acepten que la realidad ha cambiado y conviene que remocemos algunas de las maneras que han dado éxito en el pasado.
Si llegaron hasta aquí, gracias por la paciencia. Si a alguien le interesa que pensemos en soluciones, por aquí estaré respondiendo a sus comentarios.





