El regreso

Hace más de dos años no actualizo este blog. Hace tres años no asistía a un Encuentro Centroamericano de Software Libre. No voy a exponer las razones, porque me desviarían del tema de este post y porque lo que me importa ahora es el presente y el futuro.

Hace cinco minutos llegué a casa. La lavadora ya está trabajando en la primera carga de ropa sucia, repleta del sudor de los 33° de una Managua calladita, decorada con árboles de colores que sin embargo, solo en las fotos grises adquieren su verdadero sentido.

Y este post me urge, como hace mucho tiempo no me urgía escribir algo ni aquí ni en los otros ¿cuatro? blogs que llevan mi nombre.


– “Leandro, ¿cuántas mujeres tenemos en este encuentro?. Veo demasiadas, necesito saber.
– “Debemos andar por el 40%”. Después resultó que era un 42.

La piel eriza por primera vez en el ECSL 2016. Hace 8 años, cuando empezó esta locura en Estelí (también en Nicaragua), éramos quizá un 2%. Realizamos en ese entonces una primera mesa de trabajo sobre mujeres en Software Libre, después de haber trabajado virtualmente con conocidas y desconocidas, en una especie de ponencia que nos permitiría argumentar que la inequidad debía visibilizarse y que los compañeros de las comunidades debían saber del tema.

De esa mesa, recuerdo especialmente a un amigo, quien con sus ¿19 años? mencionaba que nunca antes había notado que cuando un hombre moderaba una lista, los otros hombres obedecían, pero cuando una mujer tenía esa tarea, el flame no se detenía hasta que hablaba alguno de los hombres líderes de la comunidad.

Del trabajo que siguió después, otro día puedo contarles. El punto clave aquí es reconocer que llegar a un 42% de participación en un ECSL es un hito para celebrar, pero también implica un compromiso por asumir: contribuir para que esas mujeres jóvenes que hoy se acercaron, permanezcan y desarrollen todo su potencial junto a sus grupos locales de Software Libre y se conviertan ellas en las nuevas abanderadas que harán las charlas sobre género, serán mentoras de las más nuevas o celebrarán -una vez que se alcance el objetivo- que ya no sea necesario señalar la inequidad.

Entonces Leandro dice: “Caro, tenemos que hacer la charla sobre género. No está en agenda pero le hacemos espacio“. Siempre lista, le actualicé un par de fuentes, le agregué el tweet de Angela Byron y listo.

Screenshot_2016-06-17-11-15-33La charla es más o menos esta. No quedó grabada completa, pero me apunto a repetirla cuando quieran. Debo actualizarla para hablar más sobre esos otros estereotipos, sobre esas otras cargas simbólicas y mandatos que los hombres padecen en silencio. Mientras tanto, les recomiendo ver The Mask You Live In (trailer, completo en Netflix).

Y todo tuvo sentido. Al final de la charla, una de las “hermanas menores” se acerca a decirme: “Necesitaba demasiado escuchar eso. Pertenecer a la comunidad había perdido el sentido para mí, pero ahora tengo claro cuál es mi papel“. Y así ayudándole a ella, me ayudaba a mí. ¿Quién más se apunta?

———————-

“¿Cómo escalar de 60.000 usuarios a 600 mil?”

Confieso que pensé en “nuestras” empresas. Ahora que trabajo apoyando la creación de startups y empresas en general, me da por investigar sobre cosas que a los emprendedores aún ni les preocupan. Pero la charla de Antonio Galindo tendría otros impactos.

Primero: el tipo de proyecto. La empresa social Enova gestiona  una red de telecentros en México, permitiendo que las personas que reciben sus servicios, cambien su realidad aprendiendo a utilizar las computadoras y la Internet. Habiendo hecho un trabajo similar durante varios años (pero en cibercafés centroamericanos que tenían Windows en idioma inglés o con las teclas borradas), comprenderán que en el minuto cinco yo ya me imaginaba de centro en centro ofreciendo talleres, mezclando temas de emprendimiento con los trabajos asignados para aprender ofimática, haciendo mil y una cosas con algunas de esos 600 mil personas usuarias.

Segundo: Scrum. Para algunos no será nuevo que mi descubrimiento de Scrum fue algo relevante en mi vida. Después de eso me he convertido en algo como evangelizadora, a pesar de que no he podido aplicarlo en mi trabajo cotidiano (y por lo tanto, apropiarme realmente de lo que sé en teoría). En Enova, empezaron utilizando Scrum para el desarrollo y Kanban para gestionar las emergencias de soporte, pero después implementaron Scrumban para mantener a todo el equipo integrado y feliz (sí, feliz).

Tercero: Los conocimientos tan absolutamente sorprendentes de Antonio y de su equipo. Piel eriza que me hizo escribir este tweet:

tweetQue me perdone Stallman por usar Twitter (meh) y que no se ofendan mis otros amigos geniales (esos sí). Sé que tengo la enorme suerte de conocer a personas increíblemente hábiles, con conocimientos sobre mil y una cosa, pero hace mucho tiempo no me impresionaba tanto un trabajo. Carlos Jenkins grabó la charla completa y espero que la comparta pronto, porque de esa complejidad podría comentarles poco. Mi punto está en que había olvidado la generosidad absoluta que sostiene todo este movimiento (así de grave andaba mi distanciamiento) y olvidando eso, es bastante fácil racionalizar la incongruencia propia.


La burocracia a la que a veces nos sometemos, las discusiones eternas en las listas, las moscas que puede haber en la sopa son capaces de hacernos a todos olvidar algo tan fundamental: que todo nuestro esfuerzo solo tiene sentido si compartimos GENUINAMENTE lo que hacemos, si le enseñamos a los demás lo que hicimos con el fin último de construir conocimiento, no con el fin de que nos admiren o nos coloquen en un pedestal con la etiqueta de “líder” o de “sabio”. Porque aquí nadie es indispensable, si y sólo si ha transferido lo que sabe. Por eso no se vale (bueno, se vale pero no está tuanis) retirarse sin antes haber documentado el conocimiento tácito y explícito que con ayuda de los demás, hemos logrado. De nuevo: ¿Quiénes se apuntan?

En lo inmediato, espero orientar algunos esfuerzos a que en equipo, logremos que el próximo ECSL (que será en Costa Rica) siga la tradición de reunir a tantas personas maravillosas para compartir cómo cambian un pedacito de su mundo. Hay mucho trabajo por hacer, así que esperamos ver muchas manos levantadas.

Les invito a unirse a dos nuevos colectivos de trabajo

Hace meses no escribo en el blog. Han pasado demasiadas cosas, desde fundar mi empresa (http://innbeat.com) hasta colaborar con dos nuevos colectivos en los que estoy poniendo mis esfuerzos de voluntariado.

Como necesitamos manos y si me espero a escribir algo poético al respecto jamás lo haré, les invito de una vez a participar en el que quieran o en ambos:

1. La Red Ciudadana por un Gobierno Abierto se fundó en el mes de Junio de este año, después de que la Secretaría de Gobierno Digital nos invitara a una segunda presentación del Plan de Acción que el gobierno impulsa como compromiso con la Open Government Partnership. Desde junio, hemos invertido el tiempo en crear un protocolo de participación (para tratar de asegurarnos de que esta vez, el colectivo no se convierta en un sombrero que nos ponemos de vez en cuando sin que haya impacto alguno) y en definir algunas tareas. El sitio no lo hemos hecho, así que si se asoman no verán nada aún (http://porungobiernoabierto.org) y lo que sigue es convocar abiertamente a quienes quieran unirse a este esfuerzo para que podamos ampliar los ámbitos de acción. Espero -aunque no hemos podido definir eso aún- que en el mes de noviembre podamos hacer un evento abierto para que asista toda la gente interesada en integrarse a la RedC. Ahora somos 8 organizaciones pero también pueden participar personas a título individual. Encontrarán una presentación para descarga más abajo en este post donde se describe mejor en qué estamos y quiénes somos.

2. Colectivo Costarricense por los Derechos Digitales: se trata de un grupo de personas que estamos interesadas en promover la libertad de expresión en Internet, divulgar iniciativas que aseguren nuestra privacidad o permitan autodeterminación en el manejo de los datos personales, entre otros aspectos. El sitio lo encuentran en http://derechosdigitalescr.org, donde encontrarán más información sobre quiénes lo integramos en la actualidad y cuáles temas nos interesa. Necesitamos gente de leyes, de comunicación, de cualquier campo que tenga relación con la tecnología, las libertades y derechos, las relaciones sociales mediadas por la Internet, así que ojalá les interese contribuir.

 

¿Por qué no apoyo la reforma de “Fotocopiar para Estudiar”?

Para mucha gente ha sido una sorpresa, mi negativa a apoyar la reforma a la Ley de Derechos de Autor que pretende otorgar a los estudiantes, el derecho a sacar fotocopias de materiales que necesitan para estudiar. ¿Cómo, una defensora del conocimiento abierto, puede oponerse a algo así? La respuesta simple es: porque ese derecho ya existe y constituye una de las excepciones al derecho de autor que nuestra ley contempla. La respuesta complicada es: porque el conocimiento abierto, el software libre y la cultura libre dependen de que se respeten los derechos de autor. También, porque esta reforma de visión cortoplacista desperdicia la oportunidad de enmendar a profundidad las leyes nacionales sobre estos temas.

Sobre la respuesta simple: aunque la redacción sea confusa y desactualizada, nuestra ley de derechos de autor contempla la reproducción con fines académicos sin fines de lucro como una excepción, lo cual quiere decir, que es permitida bajo ciertas condiciones: 1. Debe ser sin fines de lucro; 2. No debe dañar el normal comercio de la obra (es decir, no puede clonarse ni copiarse un libro completo porque eso afecta los intereses de la editorial y del autor de la obra); 3. Debe indicar los créditos y otros datos de la obra (¿Quién no ha recibido una antología mal hecha que imposibilita saber quién es el autor del  capítulo? ¿Eso beneficia al autor? ¿Le respeta?).

Entonces ¿Por qué tanto alboroto?

1. La culpa es de las editoriales

Las casas editoriales se han dedicado a desinformar a la población y a perseguir a los negocios de fotocopias. Esto ha generado el malentendido de que se persigue a los estudiantes y aunque el efecto práctico lo parezca, es diferente. Pero ojo, que esta desinformación no es solo responsabilidad de las editoriales. ¿Qué mejor campaña de desinformación que la que estamos viendo en los medios? ¿Qué mejor manera de hacerle el favor “a enemigo” que decirle a la gente que sin esta reforma no tienen derecho a fotocopiar?

2. La culpa es de las editoriales y de la complacencia del aparato estatal

El precio de los libros en Costa Rica es absurdamente alto y el libro es un artículo de lujo que pocos podemos pagar. ¿Se ha hecho algo para mejorar esta situación? Nada. ¿Ha obligado la reforma actual a las editoriales a sentarse a la mesa de negociación? No. ¿Dónde están las editoriales, causantes de todo este embrollo? Ni idea. Calladitas y felices con la campaña gratuita de desinformación.

La complacencia del aparato estatal no termina con el precio de los libros, también pasa por haber permitido la persecución a los fotocopiadores sin intervenir para aclarar los malentendidos.

3. La culpa es del sistema legal que no se adapta a las nuevas realidades

Hasta antes de la aparición de la fotocopiadora y posteriormente, del formato digital, todas las personas dependíamos de las editoriales, casas disqueras y distribuidoras de productos culturales. Actualmente, muchos de nosotros podemos tener una imprenta en casa (llámese procesador de textos + impresora) o de plano, ni la necesitamos (leer en la pantalla, compartir un PDF, MP3, etcétera). Es cierto que el acceso a un equipo de cómputo no es la norma pero es claro que la tendencia hacia el formato digital no se va a detener. El debate de fondo entonces es, cómo diferenciar qué constituye un delito penal y qué no.

El problema que “resuelve” la reforma actual: fotocopiar con fines académicos es legal, pero cobrar por las fotocopias no lo es

Al incluir una ganancia, la actividad con fines académicos por parte del estudiante (a quien nadie puede perseguir por ese hecho) convierte esa actividad en una con fines de lucro por parte de la empresa de copiado. Es decir, el tema aquí es ¿cuántos estudiantes tienen acceso a una fotocopiadora que no les cobre más que el costo? Ninguno. ¿Y entonces, cómo ejercemos nuestro derecho a fotocopiar con fines académicos si no tenemos el aparato? Ese es precisamente el punto que la reforma pretende resolver, de una forma que yo llamaría, desafortunada.

No se mata un elefante con un matamoscas

El debate sobre derechos de autor y el acceso al conocimiento y la cultura es muy complejo (el elefante) y va mucho más allá de otorgar un permiso a los negocios de fotocopiado (el matamoscas). ¿Por qué debemos reformar la ley de derechos de autor para otorgar un permiso especial a un tipo específico de negocio? Que me respondan los legisladores, que para eso les pagamos. ¿Qué se resuelve con eso? El ingreso mensual del negocio de fotocopias. Si se resuelve algo más, les agradezco que dejen la idea en los comentarios.

Tampoco se mata una mosca con un elefante

Al defender un extraño y cuestionable derecho a lucrar haciendo copias de materiales protegidos por el derecho de autor (la mosca), la solución que encontraron los legisladores (porque el voto fue unánime y entonces la culpa no es solo del diputado Villalta) fue eliminar las penas de cárcel para todas las infracciones al derecho de autor de obras literarias, artísticas y científicas. Entiéndase, no solo el libro de química general de un autor que ya está pensionado y tal vez estará feliz de que su libro se siga multiplicando; se  eliminan las penas de cárcel contra organizaciones, empresas, individuos que lucren con las obras del sector creativo del país. ¿Nos parece excesiva una pena de cárcel en ciertos casos? Es un tema importantísimo, pero no se resuelve con un parche.

Como promotora del conocimiento abierto y la cultura libre, abogo porque los creadores compartan sus obras y comprendan que el conocimiento que construyen se basa en el de muchas otras personas que estuvieron antes que ellos. Sin embargo, defiendo por completo el derecho que tienen para decidir cómo quieren distribuir su obra. Quienes programan software libre, decidieron compartir ese programa y es el sistema legal el que defiende sus intereses y los de la colectividad que se beneficia de su trabajo. Pero aquellos inventores, artistas, académicos que no quieren dar acceso abierto a sus obras, también tienen derecho a hacerlo. La salvedad a eso sería, que esas obras se hayan realizado utilizando fondos públicos, un debate que lamentablemente este proyecto de ley tampoco resuelve ni toca.

Lo que sí hace la reforma, es despenalizar ambos casos y dejar en desprotección a la industria cultural, a los productores de programas de cómputo y a muchos otros creadores, sean éstos micro, pequeños, medianos, grandes y enormes. Tendemos a imaginarnos siempre a la malévola industria que nos llama ladrones antes de cada película en el cine o a cualquier intermediario que recibe la gran porción del pastel. Y aunque lamentablemente sí estoy defendiendo con mi oposición, los intereses de empresas que considero perversas en su modelo de negocio; no puedo dejar de hacerlo, porque estamos también desprotegiendo a esa pequeña y mediana empresa de profesionales de ingeniería, programación, diseño gráfico, producción audiovisual entre otros campos; y porque de paso, estamos promoviendo la mafia de la piratería que ya en otros países está ligada al narcotráfico y a las redes delictivas en general. Las películas de la Avenida Central no son hechas por un padre de familia sacando copias en su computadora Pentium II, sino por distribuidores masivos de contenidos que lucran con las creaciones de otros. Y claro, esos otros probablemente sean los abusivos estudios cinematográficos con sus precios elevados y sus políticas absurdas, pero un problema complejo no se resuelve con un parche y no puedo poner mis intereses individuales sobre los intereses de la colectividad.

¿Cuál sería mi propuesta?

1. Empezar a resolver el enorme desequilibrio existente respecto a la defensa de los intereses comerciales en materia de derecho de autor frente al derecho al acceso a la cultura y el conocimiento de la colectividad (ambos consagrados en la Declaración de los Derechos Humanos). Se debe  empezar por diferenciar al crimen organizado que lucra con las copias de películas, música y libros y que falsifica zapatos, champú y medicamentos; del adolescente que descarga una canción de forma no autorizada a través de la Internet o comparte un libro en PDF. En el primer caso sí corresponde al Estado perseguir eso como un delito. En el segundo caso no y debe tramitarse por la vía civil. Eso, mientras el movimiento de cultura libre, el acceso abierto y la realidad del formato digital, le abren los ojos a la industria cultural para que entienda que su modelo de negocios está obsoleto y que criminalizando a su público meta no va a sobrevivir.

2. Abrir el debate sobre el precio de los libros y la imposibilidad de conseguir material académico de calidad en este país. Si las editoriales y distribuidoras no quieren invertir en su negocio y pretenden mantener los precios prohibitivos, entonces debemos en conjunto pensar en una solución favorable al público.

3. Difundir que el derecho a fotocopiar para estudiar ya existe. Una reforma ideal a la ley, exigiría que las editoriales incluyan en su leyenda odiosa de “Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial…” alguna nota que indique que dependiendo del país donde esa obra se distribuye, existen excepciones al derecho de autor que anularían esa prohibición.

4. Las instituciones académicas deben asumir su papel. Les corresponde a estas resolver cómo proveer a los estudiantes de esos materiales en formato digital (por ejemplo), volver a dotar a las bibliotecas de las obras que necesitamos y tener dentro de su marco los centros de fotocopiado trabajando al costo o con ganancias que se destinen a fines que no sean el lucro.

5. Aprovechar la oportunidad para hacer una reforma real. Se debe mejorar la redacción de las excepciones que contempla la ley e incluir las que nos faltan y sí se contemplan en países de la Unión Europea. Un ejemplo de esas es la excepción para poder convertir a Braille las obras literarias. Otro tema por debatir es el acceso público que deberíamos tener ala investigación realizada con fondos públicos e incluso, a los desarrollos de software que las instituciones estatales compran con nuestros impuestos.

6. El Estado debe asumir su papel y realizar campañas informativas sobre estos temas. En la sociedad de la información y el conocimiento, la propiedad intelectual constituye como nunca antes, una herramienta que todos debemos saber manejar. Estas campañas deben incluir por supuesto, los modelos alternativos que proponen el conocimiento abierto y la cultura libre, de manera que las personas podamos elegir cómo queremos compartir nuestras creaciones, cuáles son nuestras obligaciones y cuáles son nuestros derechos.

En síntesis

En el campo de los derechos de autor todos tenemos distintos roles como autores, consumidores y distribuidores pero ahora mismo tal parece que únicamente somos víctimas de un sistema legal que protege los derechos “sagrados” de los intermediarios y desprotege el interés de las mayorías. Por eso mismo, los proyectos de ley deben pasar del populismo y el cortoplacismo, a resolver los problemas de fondo que nos aquejan. Y no, en este caso, no se trata de un avance hacia ese objetivo. La reforma para “fotocopiar para estudiar” constituye definitivamente un retroceso y desperdicia una oportunidad de oro para sentarnos a la mesa de negociación y exigir una reforma integral a la ley de derechos de autor (6683), a la ley de observancia (8039) y sus respectivos reglamentos en Costa Rica.

——————–

Notas para lectorxs del blog:

En los comentarios encontrarán varias aclaraciones de lectores. Ojalá los lean.

* En una versión anterior yo decía que “todos tenemos una imprenta en casa”. Ahora suavicé esa afirmación. Esa frase la uso en realidad cuando hablo de cómo, por mucho tiempo, parecía una transacción razonable renunciar a algunos derechos y otorgárselos a un intermediario (por ejemplo, una imprenta) porque no teníamos los medios para acceder a ese conocimiento si ellos no imprimían los libros. Ahora esa relación de dependencia no existe en la mayoría de los casos. La frase sacada de contexto en efecto se interpreta como una postura elitista. No todos tenemos computadora en casa.

* Una versión anterior planteaba la ocurrencia de que las editoriales incluyeran la leyenda: “Esta prohibición es nula si se copia un fragmento de la obra bajo estas condiciones…”. Luego, mi amigo Gunnar Wolf me recordó que por ejemplo en México, esa excepción no existe. De ahí que editara ese párrafo.

La industria que se suicida y nos culpa a nosotros

Esta entrada se publicó originalmente en mi blog en 89decibeles

¿Han entrado últimamente a una tienda de discos?

Yo lo hice el sábado, como ejercicio nada más. No pensaba comprar nada pero quise hacer un monitoreo para confirmar mis sospechas.

¿Cuales eran esas sospechas? La primera, que iba a encontrar puros discos viejos. Así fue: el único disco reciente que encontré es el …little broken hearts de Norah Jones. La segunda, que iba a encontrar pura música para señores mayores de 50 años. Así fue: de haberle buscado un regalo a mi papá hubiera salido con unos diez buenos discos. La tercera, que en la tienda no iba a suceder nada interesante. Sobre esa, aclaro que eran las 10 de la mañana y acababan de subir la cortina metálica. Les daremos el beneficio de la duda.

No creo que muchos lo recuerden, pero en Barrio La California (donde ahora hay un salón de belleza, en un local ubicado casi al frente del AM.PM) estaba Auco Disco. En Auco Disco había un mae especialista en rock (Mauricio Alice) y otro, especialista en jazz (su nombre no lo recuerdo). En esa tienda se podían encontrar discos extraños, pero si no estaban, al menos se podía encontrar a alguien que decía: “No, no lo tenemos, pero qué excelente disco, es lo mejor que han sacado los de [inserte grupo aquí] porque después de que cambiaron de guitarrista, habían decaído un poco pero con ese disco están volando. Pero no, no lo tenemos, pero te recomiendo este de [inserte otro grupo] porque tiene un solo de guitarra en la canción seis que es increíble“.

Sucedía algo más o menos así, lo que quiere decir, que una llegaba a Auco Disco a las diez de la mañana y salía como a las cinco de la tarde con tres discos nuevos después de haber escuchado una selección de música espectacular. ¿Qué pasó con esas tiendas? ¿Las mató The Pirate Bay? ¡Esa es la respuesta facilista de la industria discográfica! La respuesta es, que esas tiendas jamás recibieron nada de esa industria que no fuera una factura de cobro. La industria -sobre todo en mercados prescindibles como el nuestro- se limitó a contratar artistas, encargarse de que grabaran un producto comerciable, a producir el objeto llamado disco y listo. A las emisoras de radio más comerciales, les pagan  para que programen las canciones – porque no es casualidad que “Mosa, mosa sea el éxito del verano en toda América Latina ¿verdad? – pero ¿a las tiendas de discos? Nada.

Sigamos con esa idea: a las emisoras les pagan por programar cierta música. No debe esa idea hacernos creer que el mal gusto es culpa de las disqueras. No revelaré la fuente, pero sé que el éxito de la canción “Locura automática de La Secta fue un legítimo golazo. Nadie pagó por ella. Esa canción llegó a número uno por ¿méritos? propios (no saben el esfuerzo que fue buscar esa cosa, no se las recomiendo). Lo mismo sucede en otras emisoras que no ponen reggaetón, como la que intenta salvar a la especie y donde ponen lo que nos gusta. Pero resulta, que todo eso que nos gusta no está disponible en ninguna tienda de discos en este país. Entonces, aunque quisiéramos comprar un disco o regalárselo a alguien eso es imposible. Y no me digan que es lo mismo que nos regalen un link o un disco repleto de MP3 descargados que un disco con portadita y libro, envuelto en papel de regalo.

Tal vez soy de la vieja escuela, pero el objeto fetiche disco sigue existiendo, no solo por la portada, sino por el sonido. Un MP3 de tres megas es como tomar café chorreado en una bolsa que ha sido usada ocho veces con la misma broza. Ese formato es lo peor que le ha podido ocurrir a la música y si tuviéramos algo de dignidad jamás compraríamos archivos digitales en Amazon o iTunes que no sean MP3 con una compresión aceptable. Eso, si pudiéramos comprarlos, porque ni eso es permitido. Como la industria musical no tiene interés alguno en resolver SU problema (que no es nuestro, es de esas compañías) ni siquiera ha resuelto cómo cobrar una descarga de MP3 donde se incluya el impuesto de importación (¡válgame, si es que descargar desde aquí un MP3 de un servidor en EEUU es una importación de un bien a Costa Rica!!!) para que no tengamos que marearnos entrando a los noventas en Titi Online a descubrir que no hay nada de Muse, Andrew Bird, The Killers, Death Cab for Cutie, Paramore, Björk… (créanme, los busqué todos, incluso a Norah Jones y a La Secta. Tampoco estaban).

Todo esto me lleva a la pregunta, la cual formulo con todo respeto (NOT): ¿¿¿Qué putas esperan que hagamos??? Es indignante; sobre todo porque en el mejor de los casos nos van a vender una descarga de un café aguado que no nos permitirá escuchar todos los detalles que sí nos permitiría un acetato o una menor compresión. En el peor de los casos, los grupos post-MP3 terminarán grabando música que no tendrá armónicos ni sonidos ocultos porque ¿pa qué? ¿si nadie lo va a oír?. Ya hasta lo admiten: “Además, algunos músicos e ingenieros de audio dicen que el formato MP3 está cambiando la forma en la que los estudios mezclan las grabaciones. Ellos dicen que el formato MP3 “aplana” las dinámicas — las diferencias en tono y volumen — en una canción. Como resultado, mucha de la nueva música que sale de la industria tiene un sonido similar, y no hay nada como un enfoque en crear una experiencia de escucha dinámica. ¿Para qué trabajar tan duro creando sonido complejo si nadie puede detectarlo?” (Rolling Stone, The Death of High Fidelity, 26 de diciembre de 2007, tomado de aquí).

Por eso no me sorprende el post de Adrián sobre la venta de discos viejos. El precio no tiene nada que ver. Las causas tienen que ver con el objeto fetiche disco y lo que significa o no significa para la gente que jamás ha comprado uno. Adrián también pregunta si alguien aquí sigue comprando discos. Le respondo que yo lo haría si en las tiendas vendieran algo de lo que me gusta. Lo hago a pesar de la náusea que siento al leer: “Este fonograma es una obra intelectual protegida en favor de su productor… SE PROHIBE SU COPIA TOTAL O PARCIAL…” (así, en mayúsculas, gritándole a quien solo es culpable de haber comprado el disco y defendiendo al productor, no al artista). Pero tengo clarísimo que casi nadie compra discos porque comprar discos ya no es una experiencia gratificante; porque si comprar un disco es hacer clic para esperar quince días a que llegue a la casilla, mejor damos el clic en un enlace de descarga.

Pero hay otra razón por la cual la gente no compra discos. En una de mis charlas sobre la dictadura del todos los derechos reservados, pregunté a los 30 estudiantes veinteañeros si habían comprado un disco alguna vez. Uno respondió que sí, porque es cantautor y comprendía el esfuerzo que significa hacer un disco, para un músico local de un país como el nuestro. Los demás jamás lo habían hecho. ¿Será posible entonces que esos jóvenes jamás hayan escuchado música de verdad? ¿Será posible que si no es por conciertos, lo que ellos consideran música es un conjunto de deslavados MP3 a punto de llenar 1 TB en su computadora? ¿La gente no compra discos porque no diferencia un sonido del otro?

No tengo muy claro a dónde quiero llegar. La industria discográfica es aborrecible. Una industria que en lugar de innovar se dedica a demandar a adolescentes por descargar canciones, a tratar de pasar leyes que restringen nuestras libertades en Internet, a colocar DRMs que nos convierten en rehenes de nuestros aparatos* y nos obliga a escuchar apenas el aroma de la música, merece todo mi desprecio. Si a esto le sumamos, que esa industria tampoco nos permite descargar sus migajas de forma legal porque no ha comprendido que la Internet no necesita de un furgón que atraviese las fronteras, además de mi desprecio merece toda mi lástima y mi más sentido pésame.

Pero también el pésame es para la música, la de verdad, la que no está comprimida debajo del zapato de un pésimo formato. También es para los músicos independientes que aún no se dan cuenta de que rogándole un espacio a esa industria solo se suman a la etiqueta de despreciables, cuando lo que merecen es que los frutos de su trabajo ingresen a su cuenta bancaria.

Sin embargo, hay muchas cosas buenas que han salido de todo este absurdo. Bien por los que se han unido a proyectos como el de Autómata (aunque sea en mp3) y por sueños hechos realidad como Musopen (que ha logrado que la música que es de dominio público en la teoría, lo sea en la práctica). Bien por la Electronic Frontier Foundation y la lista de abogados dispuestos a defender a las personas acusadas de descargar ilegalmente la música en los Estados Unidos. Bien por las licencias Creative Commons que permiten compartir libremente.

Todas esas son soluciones en crecimiento, aunque ninguna de ellas permite que yo pueda comprar el disco del panameño Carlos Méndez. Por suerte un amigo, que sabe que yo a Apple jamás le daré uno de mis cincos, me compró los archivos en iTunes. Se lo agradezco mucho, aunque hubiera preferido ir Auco Disco y que Mauricio me dijera que el EP del 2007 que tengo de Carlos, es mejor que el disco que grabó en el 2009.

* Mis aparatos no tienen DRM’s porque uso software libre. También uso el formato ogg.

La imagen es de verbeeldingskr8

Mars Curiosity

Había perdido valiosos minutos de mi tiempo, hecho berrinche en las redes sociales hasta que mi buen amigo Sergio (el-que-todo-lo-sabe) me dijo que era broma la entrada de Andy Borowitz sobre el CERN, la NASA y la pelea de niños. Lo dice ahí por todos lados pero estaba ya tan molesta con LF que ni leí. ¿Cómo se me ocurrió que semejantes científicos podían comportarse así? Tal vez porque he visto la actitud en las listas de correo y se ha señalado en los estudios sobre mujeres y ciencia… pero ese es duende de otro cuento.

El caso es que por eso la entrada se llamaba “Dear Cern people” y contenía una diatriba en contra de lo que consideré, el mayor irrespeto al público en los últimos siglos. Claramente perdí la fe en la humanidad, así que me alegro que fuera una broma y acepto haber pasado semejante color.

Pasamos entonces al tema…

Anoche, mientras celebraba y después de decir que Percival Lowell estaría muy decepcionado y que Carl Sagan estaría muy feliz si estuviera vivo, LF me contestó que en realidad el amartizaje (que no me da la gana llamarlo aterrizaje) del Curiosity no era un hito y que en realidad, no tenía un impacto ni similar al Bosón de Higgs. Dejé pendiente escribir algo sobre eso y cuando el mismo LF me pasó la nota me quedé con el hígado en la mano.

La carta entonces, es para quienes tienen la suerte de comprender profundamente el Bosón de Higgs, la Teoría de Cuerdas y todas esas cosas que muchos otros solo podemos apenas atisbar, mirar de lado y buscar videos en youtube para tratar de comprender. Es lo que hago yo, que solo soy una grupie de Carl Sagan y me he leído varias veces el capítulo de física cuántica de A Briefer History of Time no tanto por gusto, sino por difícil.

De anoche, no solo me maravilló el robot, las simulaciones… me fascinó que estábamos mirando. Me encantó la idea de sentir que formamos parte de esto y que a diferencia del Challenger y otros hechos importantes en la carrera espacial, esta vez no teníamos que conformarnos con lo que nos querían contar, podíamos buscar más.

Como comentamos en el primer Café Científico, existen razones para que ahora el Boson de Higgs (más allá de sus repercusiones importantísimas) y el Mars Curiosity ocupen las portadas de los medios de comunicación: la ciencia se está quedando sin financiamiento. De ahí que me parezca aún más hermoso que la gente común y silvestre como yo (que incluso cae en las redes de un comediante que escribe muy bien) se interese y trate de entender.

Por eso la frase de LF me chocó. Porque es elitismo puro pensar que el Higgs es importante y lo demás no. Porque entonces la ciencia que la gente sí puede comprender queda en segunda categoría y LA verdadera ciencia es la que es enigmática, cerrada y requiere de cuatro doctorados para alcanzarle sus talones.

Y el manejo que la NASA hizo ayer del espectáculo, fue una enorme lección. CERN people en Google + estaba haciendo una gran labor hasta el mes de julio, pero ahora están desparecidos. Ojalá a la NASA no le suceda lo mismo. Después de todo, tenemos dos años para acompañar a @marscuriosity en sus reportes.

Anoche dejé todo lo que estaba haciendo, participé del Google Hangout, discutí en twitter, defendí el financiamiento para la ciencia frente a quienes decían que es una lástima que se gaste dinero en estas cosas mientras hay gente que sigue muriendo de hambre. Y fue muy curioso para mí mirar desde el otro lado; ver a aquella que alguna vez fui (la que decía que no habíamos llegado a la luna y que aquello eran fotos de algún desierto) y sentirme feliz. ¿Qué es lo que ha cambiado? – me pregunté antes de dormir. Y la respuesta fue, que ahora ignoro menos o al menos sé cuánto ignoro (y a veces Sergio me lo dice). Mi acercamiento con la física y afines ha sido tardío pero apasionado y en parte aprendo para que mi sobrino disfrute de las noches de luna nueva con una tía que le pueda decir qué está viendo pero sobre todo, qué no está viendo.

Pero además, como me hizo ver Luis el otro día, cuando cambian los puntos de referencia, las cosas parecen estar en otro lugar. De pronto, la inmensidad del universo hace que cosas aparentemente importantes (como hacer una tormenta en un vaso de agua) se conviertan en un detalle sin importancia en medio de tan fascinante escenario en el que nos tocó vivir.

Por favor, no dejen de ver esto Carl Sagan: Blues for a red planet

Les dimos sopa de protestas

Este post marca que se ha acabado el apagón de protesta por los distintos proyectos de ley que actualmente se están discutiendo en los Estados Unidos.

Estas leyes se conocen por sus siglas: SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (Protect IP Act) y tiene gemelas o familiares por todas partes. En México se discute la ley Döring y el Tratado ACTA (el cual podría incluir a nuestros países si se adhirieran). El ACTA (Acuerdo Comercial Anti-Falsificación) fue firmado en octubre de 2011 por los Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur y Corea del Sur. En negociación están: la Unión Europea, México, Suiza. El artículo 39 del ACTA especifica que el acuerdo está abierto para firma hasta el 31 de marzo de 2013.

SOPA y PIPA (ejemplos que sirven para entender también al ACTA) básicamente establecen que se perseguirá a sitios web que sean acusados de participar en infracciones al copyright. Estos sitios podrán ser bloqueados a partir de denuncias, sin que se realice un proceso. Esto incluye también a los sitios donde se expliquen formas de burlar los mecanismos de censura.

Se aplica a los sitios web dentro y fuera de los Estados Unidos y apunta a cualquier sitio donde el público pueda generar contenido (Facebook, Youtube, Blogger, Google+).

Existe también una parte de SOPA y PIPA muy preocupante: se le daría inmunidad amplia a todos los proveedores de servicios si bloquean a usuarios que sean inocentes o bloquean los sitios voluntariamente sin supervisión judicial alguna. La Electronic Frontier Foundation denuncia que Los intermediarios sólo tendrá que actuar “de buena fe” y basar su decisión “en la evidencia creíble” para recibir la inmunidad. Esto permitiría que la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos y la Asociación de Discográficas puedan crear listas negras de los sitios que quieren censurar.

Como indica la EFF, los contenidos que se encuentren bajo el “Uso justo” se verían afectados también. Las compañías pueden usar estos reclamos para tener ventaja sobre competencia emergente y hacer competencia desleal. El sitio bloqueado ahora lleva la carga de probar su inocencia o bien la mala fe de su acusador con el fin de ser desbloqueado.

Los sitios web extranjeros también se verían afectados. Las leyes establecen que sería posible pedir órdenes judiciales para bloquear financiamiento y anunciantes (como sucedió con Wikileaks) y se facultaría al Procurador General para eliminar sitios web de los motores de búsqueda, algo que criminaliza los enlaces y socava la estructura fundamental de la Internet, como manifestó el presidente de Google.

Con estas leyes se castiga a los “millones de usuarios inocentes que ni siquiera han pensado en la infracción de copyright”. El ejemplo que dio el cofundador de Reddit Alexis Ohanian, PIPA y SOPA son “el equivalente de estar enojado con FORD y tratar de tomar medidas contra la empresa solo porque un Mustang fue utilizado en un asalto a un banco” (Leer artículo completo en el sitio de EFF [en inlés])

El blackout

 

Muchas empresas o entidades relacionadas directamente con la tecnología se oponen a estas leyes. En el apagón del 18 de enero participaron o manifestaron su apoyo a la protesta principalmente Wikipedia, WordPress, Wired, Identi.ca, O’Reilly, Boing Boing, Reddit, GNU, FSF, Google, Flickr, Facebook, Twitter, CodePink entre otras.

En Twitter más de 2,4 millones de tweets fueron enviados entre las 12 am y las 4 pm usando las palabras: SOPA, Stop SOPA, PIPA, Tell Congress o el muy gracioso “factswithoutwikipedia”. No están contabilizados ahí muchos otros envíos que se etiquetaron como #sopablackout y otros más.

Del sitio de la EFF se envió más de un millón de peticiones. El formulario de Google fue enviado por 4,5 millones de personas. sopastrike reportó antes del anochecer que 10 mil sitios se habían adherido con ellos. Avaaz alcanzó 1,5 millones de personas hasta las 10 p.m. del horario de este blog. Wikipedia registró 160 millones de visitantes. 8 millones enviaron comunicaciones a sus representantes a través de la herramienta del sitio. Y lo más importante, al menos 13 senadores retiraron su apoyo a partir de estas protestas.

¿Cuáles son los problemas de estas leyes?

 

Lo que es común a todas las críticas se relaciona sobre todo con las pérdidas económicas que ocasionaría, pues por un lado implementar mecanismos de vigilancia como los que se exigen generaría costos muy elevados a los proveedores de servicios. Esto evidentemente desestimula los emprendimientos relacionados con la Internet (un sector en crecimiento, que brinda ya más empleos al año de lo que la industria discográfica o cinematográfica genera en los Estados Unidos).

Para el software libre, estas leyes significarían un bloqueo, porque muchas de las herramientas utilizadas serían declaradas como prohibidas (cosas como el SSH que utilizan profesionales de sistemas para administrarlos de forma ágil y segura). Además, obligaría a los proyectos de desarrollo (con alto porcentaje de personas voluntarias) a vigilar a sus colaboradores o a pedirles que vigilen (cosa que no harán porque les desvía de sus objetivos), como explica la EFF.

En cuanto a las pérdidas, en general las leyes pretenden romper con toda la estructura de funcionamiento de la Internet, al generar así un caos en la forma en la cual se asignan las direcciones IP y se ubican los contenidos. Incluso es probable que las medidas no se puedan implementar del todo, por la complejidad que se requiere administrar.

Pero el tema económico pasa a segundo plano cuando revisamos cuánto afectarían estas leyes la libertad de expresión, pues recordemos que basta con una sospecha para que los sitios puedan ser bloqueados sin un proceso. Eso quiere decir, que para evitar esas medidas, quienes brindan servicios de redes sociales en línea, blogs y cualquier plataforma de generación de contenidos por parte de personas usuarias, se verá en la obligación de revisar todos los materiales y comentarios antes de que sean publicados. Esto nos devolvería a la web 1.0 donde todos los contenidos eran editados, aprobados, filtrados por quienes fueran dueños de los medios de comunicación. La censura y los cercos mediáticos estarían a la orden del día.

Por otra parte, todas las aplicaciones que se han desarrollado para que las personas que viven baj regímenes opresores puedan investigar y denunciar violaciones a los derechos humanos quedarían inservibles. Como explica la EFF, estas se han desarrollado para casos como los de Irán y China pero ahora la legislación estadounidense sería peor que las de esos países.

¿Y las pérdidas económicas por las infracciones al copyright?

 

Actualmente la legislación DMCA (Digital Millenium Copyright Act) obliga al responsable del sitio web a monitorear y eliminar los contenidos cuando éstos sean infractores del copyright. Es lo que hace youtube constantemente. La diferencia es que se le brinda un tiempo prudencial para hacerlo y no se bloquea el acceso a su sitio. Eso funciona en la actualidad. Sin embargo, quieren más y necesitan ampliar su marco de acción hacia sitios fuera de los Estados Unidos.

Pero ¿realmente se está viendo afectada la industria de la música y la cinematográfica por las infracciones?

La industria de la música y del cine (principales impulsoras de estas leyes) argumentaron que hay 19 millones de trabajos en riesgo por causa de la piratería. Luego se supo que esa cifra incluyó a todo el sector tecnológico, que en su mayoría se opone a esa leyes.

Se sabe que la industria del cine empleó a 374,000 personas en el 2010 (tiempos completos y parciales en EEUU). La industria reporta perder 373,000 trabajos anuales cuando en realidad los estudios indican que han perdido solo 18 mil desde 1998. La comparación que se nos propone es con eBay, empresa que creó ella sola, 724 mil empleos en 2005.

La EFF reporta que la industria de música y cine contribuyen a la economía con las mismas cifras que antes de que compartir archivos fuera común (tanto en 2011 como en 1995 esa contribución fue de un 0.4% del PIB). Las empresas siguen ganando dinero y mucho.

Se habla de pérdidas anuales por $20,5 miles de millones. Julián Sánchez del CATO Institute realizó un estudio que determinó que usaron efectos multiplicadores para doblar o triplicar las pérdidas y además incorporaron las infracciones mundiales para argumentar en favor de una ley nacional. Las pérdidas -dice Sánchez- de $446 millones y al menos un 80% de eso proviene de personas que descargaron películas que no iban a comprar de todas maneras.

Sobre este punto es importante recalcar, que ese cálculo de las pérdidas es uno de los engaños más utilizados cuando se habla de infracciones al copyright de música, películas y software. El hecho de que alguien instale un sistema operativo privativo sin haber comprado la licencia, puede significar que esa persona estaba en la disposición de adquirir ese programa pero tal vez no estaba dentro de sus posibilidades. Es decir, no es una pérdida real porque ese bien no iba a ser adquirido. Lo mismo sucede con las películas: si están disponibles para verlas, no hay riesgo alguno de perder dinero si no resulta del agrado de quien la ve, pero si tuviera que pagar la entrada al cine, probablemente no la vería. De nuevo es dinero que de todas maneras no hubiera sido recibido por el titular del copyright.

Se aclara en el artículo de la EFF que las cifras son problemáticas porque la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA) se niega a liberar su información. Incluso la oficina de rendición de cuentas del gobierno estadounidense se vio obligado a emitir un informe diciendo que el gobierno no debe respaldarse en los estudios de la MPAA porque “no pueden ser justificadas o remontarse a un origen de datos subyacente o una metodología.” Según la EFF, a veces ellos admiten que sólo los inventan.

¿Pero entonces, de qué vivirán los artistas?

 

En otras entradas ya he hablado sobre este tema (ver la categoría “copyright”) y siempre aclaro que las alternativas son modelos que están en construcción. Hasta que los artistas no se convenzan de que el sistema de intermediarios actual no es de su conveniencia no vamos a lograr transformar por completo la industria de bienes culturales.

También insisto siempre en que oponerse a estas leyes y a las medidas que criminalizan el compartir contenidos con copyright restrictivo no implica apoyar la descarga ilegal y la abolición del marco legal de derechos de autor y copyright. Alguna gente defiende eso. Yo no. Yo creo que si se quiere cambiar una ley absurda, hay mecanismos para hacerlo y hasta que no se agoten no está justificado romper con toda legalidad. El peligro de leyes como SOPA, PIPA, ACTA, es que evidentemente agotan las vías y mecanismos obligándonos prácticamente a salir del marco establecido.

Y lo que señalo siempre es que hemos llegado a un nivel de absurdo difícil de sostener. Cuando vendedores de piñatas en México son encarcelados por vender una piñata de Mickey Mouse y no pagar derechos; cuando un adolescente británico puede ser extraditado a los EEUU por haber colocado en su blog enlaces que llevaban a contenidos para descarga no autorizada; cuando por subir una canción de Michael Jackson a Internet se iría más años a a cárcel que por haberlo asesinado, es evidente que algo anda muy mal.

Pero la salida no está en The Pirate Bay. La salida la estamos construyendo y la seguiremos construyendo si nos dejan continuar aprovechando la Internet para compartir las ideas y el conocimiento. Por eso es que no podemos permitir que las industrias que defienden sus intereses económicos por encima del bienestar de la sociedad y las creaciones colectivas de soluciones ganen una batalla más. Los hemos dejado ir demasiado lejos, pero este 18 de enero de 2012 les demostramos que somos muchos y estamos juntos en esta causa. Incluso, si en muchas otras no compartimos la trinchera.

Salir

Mi amigo Adrián Solís me hizo el enorme favor de recomendar una lectura: el artículo “Rethinking “Out of Africa”” del paleoantropólogo Christoper Stringer. Es el fundador y mayor defensor de la teoría sobre la evolución denominada “Out of Africa” (Salida de África).

El artículo es extenso e impresionante por la cantidad de elementos que abarca. Quise dejarlo registrado en este blog porque además de su tema central (los nuevos descubrimientos sobre la evolución del ser humano moderno) el artículo es en sí mismo una muestra de cómo avanza la ciencia (a partir de retomar conocimientos anteriores, remezclarlos, evaluarlos críticamente, demostrarlos o refutarlos, incluso cuando eso implica renunciar a teorías propias) y cómo el compartir conocimiento está en la base de todo el progreso en la ciencia. Pero el artículo también es una joya que muestra cómo ha ido avanzando la computación y cuál era la situación de los científicos hace apenas 20 años: “¡Así, lo que a mi me tomaba de hecho casi cuatro años puede lograrlo un buen estudiante ahora en unas pocas semanas!“.

Sobre el primer punto las lecciones son evidentes. Mientras en la actualidad existe una pugna con respecto al conocimiento abierto vs. la privatización de la ciencia e investigaciones básicas (algo que pasa evidentemente por el tema de financiamiento para la investigación cientfica básica en nuestros países), los países en desarrollo le hacen el juego a los países desarrollados y se convierten en maquila científica o permanecen retrasados por no tener recursos financieros para “consumir” el conocimiento privatizado (vean por ejemplo, el tema de revistas de medicina). Sobre el segundo punto, la inquietud central es si verdaderamente estamos aprovechando las ventajas que tenemos como generación. Sobre esto, recomiendo la charla de Conrad Wolfram “Teaching kids real math with computers” en Ted Talks).

Para las personas interesadas en el tema de la evolución, básicamente dice lo siguiente:

  • Recientemente se descubrió el linaje de los hobbit ‘Homo floresiensis’. No está claro aún si se trata de humanos o no. Se piensa que podrían corresponder a una especie surgida hace dos millones de años, la cual permanecería en aislamiento hasta su extinción hace unos 17 mil años.
  • Sobre el Homo erectus, lo que ya sabemos: especie originaria de África probablemente, originando linajes “que continúan en el Lejano Oriente en China y Java, pero que finalmente se extinguen. En Europa, tal vez dio origen a la especie Homo antecessor, “El hombre Pioneer”, conocido en el sitio de Atapuerca en España. Una vez más, que se extinguen“.
  • En la parte occidental de Europa, se conoce de la especie Homo heidelbergensis, la cual se encontró en Europa, Asia y África. Se pensaba que existían dos rutas: los seres humanos modernos y los neandertales. “Pero ahora sabemos debido a los Denisovans, que de hecho heidelbergensis tuvo tres rutas. De hecho, los Denisovans parecen representar una rama del linaje Neandertal“.
  • Al norte del Mediterráneo, la especie heidelbergensis dio lugar a los Neandertales y en el Lejano Oriente dio lugar a la Denisovans. En África heidelbergensis se convirtió en los humanos modernos, extendiéndose desde África hace unos 60.000 años, pero permaneciendo ahí por algún tiempo“. Y aquí es donde el artículo nos deja enormes preguntas. Se sabe ahora que aunque los Neandertales y Denisovans desaparecieron físicamente, genéticamente no se extinguieron. Los estudios recientes de ADN indican que en los humanos modernos (Neandertales en el oeste de Asia y Denisovans en el sureste de Asia) permanecen porcentajes de ADN de estas especies . Esto rompe con la idea de que los seres humanos modernos provenimos de forma absouta de África y evidentemente despierta muchas inquietudes:

Los científicos buscarán en el ADN y se preguntarán: ¿es funcional? ¿realmente hace algo en los cuerpos de esas personas? ¿Está afectando el cerebro, la anatomía, la fisiología, y así sucesivamente? Eso va a ser un foco enorme de investigación para los próximos años, porque por un lado, mirar estos genes ayudará decirnos qué es lo que en realidad hace Neandertal a un Neandertal, qué es lo que hace moderno a un ser humano moderno, qué hace aun Denisovan un Denisovan. Pero posiblemente también muestran que, como los multirregionalistas han argumentado en el pasado, los fósiles robustos encontrados en regiones como Australia podrían ser un reflejo del flujo de genes arcaicos.

 

Sinceramente, el artículo es una joya. El autor explica de la forma más sencilla posible el tema pero además, da una lección de ciencia que pocas veces haya leído en un artículo tan corto (al menos, para su enorme valor didáctico).