Un vistazo al Plan de Acción de Gobierno Abierto de Costa Rica

Costa Rica se unió a la Open Government Partnership (Alianza para el Gobierno Abierto) en enero de 2012. Esta iniciativa fue lanzada por el presidente estadounidense Barack Obama y ha sido adoptada ya por 55 países en todo el mundo.

En este momento, Costa Rica está planteando los compromisos del país y para esto, se realiza una consulta pública que permanecerá abierta hasta el 8 de marzo próximo. Lo que se propone básicamente, es: “promover la transparencia y la rendición de cuentas elementos esenciales para la gobernabilidad democrática, aumento de la competitividad y fortalecimiento del estado de derecho” (se debe corregir a Estado). En el documento, se menciona que el Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014 indica que la eficiencia y eficacia del sector público tiene como uno de sus fines, el fomentar la participación “mediante la construcción de agendas de desarrollo basadas en el diálogo y la integración (PND)“. Pero inmediatamente indica que los esfuerzos se enfocarán en:

  • Mejorar los servicios públicos,
  • Aumentar la integridad pública,
  • Administrar los recursos públicos con mayor eficacia
  •  Mejorar la rendición de cuentas

Resalta el hecho de que el componente de participación ciudadana no esté colocado como un énfasis y que se añada el aumento de la competitividad como uno de los puntos importantes. Esto mismo se observa al leer todo el documento: hay demasiados componentes de Gobierno Digital. Esto tiene un sentido: existe algún nivel de relación entre una cosa y otra, porque entre más enmarañados estén los procesos internos y burocráticos, menos posibilidades de transparencia tendremos. Visto así, es comprensible que lo prioritario sea mejorar la gestión de las organizaciones gubernamentales pero ¿se está concibiendo esta carta de compromisos como una primera fase?  Es visible la intención de que la sociedad civil se involucre pero ¿cómo lo podemos hacer? ¿a qué le llaman sociedad civil? ¿con cuáles grupos están trabajando? No estoy muy clara y me surgen varias preguntas:

  • ¿Cómo es que mejorar los servicios públicos hace más abierto al gobierno?
  • ¿Cuál será la incidencia que tendrá la ciudadanía en la toma de decisiones, en las medidas a tomar a partir de faltas a la integridad, al mal manejo de los recursos públicos?
  • ¿De qué sirve la rendición de cuentas si se coloca a la ciudadanía en un lugar pasivo que recibe informes pero no sabe o tiene medios para hacer algo con esa información?

Se habla de los logros del e-gobierno en Costa Rica, mencionando varios de ellos que no puedo evaluar a profundidad. Hablaré únicamente lo que se enuncia como logros en transparencia: el compromiso con la OGP (el cual no constituye un logro en sí, sino una carta de intenciones) y el portal de datos abiertos.

Sobre el portal, habría que evaluar seriamente:

  • ¿Se han realizado campañas para difundir su existencia?
  • ¿Cuáles son los beneficios que la ciudadanía obtiene al usar el portal?
  • ¿Están realmente los datos relevantes para la transparencia y rendición de cuentas?

Ejemplos: portal de datos abiertos y gob.cr

Me centraré en un ejemplo que responde a la última pregunta. Ingresen a http://datosabiertos.gob.go.cr/home/ y busquen datos de la CCSS. ¿Qué muestra? Las estadísticas de contagio del dengue. ¿Es esa la información que requerimos para exigir que nos ridan cuentas? Evidentemente no. Un portal de datos abiertos puede o no contener la información epidemiológica, pero debe informarnos sobre gastos, contrataciones, proyectos, resultados. Algunos de esos datos se encuentran en los sistemas abiertos de la Contraloría General de la República pero no en el portal de datos abiertos. El de la CGR además, hace difícil que cualquier persona usuaria encuentre lo que busca y pueda generar relaciones que permitan evaluar la información. Nos falta mucho para que eso pueda ser considerado como un logro.

Otro punto importante, es que los “portales” de datos abiertos del sector público están construidos en una plataforma propietaria contradada a un mismo proveedor, lo cual pone en entredicho que se esté realizando una inversión sostenible, autónoma y rentable para los contribuyentes. Construir una plataforma propia, cuyo código sea abierto y pueda compartirse entre las distintas instituciones sin pagar por un servicio sería mucho más estratégico.

Acerca de gob.go.cr ya mucho se ha dicho. ¿Para qué necesitamos un buscador si ya tenemos a Google? No quiero decir más. Tal vez, es posible que a lo mejor, ¿quién sabe? para alguna gente este portal constituya una puerta de entrada más accesible y más fácil de usar. No tengo cifras para decirlo y menos, tengo estadísticas de uso.

Mi perspectiva sobre los compromisos

Voy a referirme únicamente a los compromisos que desde mi perspectiva, tienen una relación directa con el gobierno abierto. Me saltaré los que tienen relación únicamente con simplificación de trámites, que como ya dije, no están lejos del GA pero no necesariamente contribuyen a cumplir con los objetivos. Tomen en cuenta que esto no es un análisis exhaustivo y que no formo parte del proceso de redacción del Plan. Lo que sé, es lo que dice el documento que les “resumo” ahora.

El eje 3.1 habla de mejorar los servicios públicos:

3.1.1 Potenciar y fortalecer el Portal Ciudadano. (www.gob.go.cr): Aunque igual habla de trámites, incluye el compromiso de convertirlo “en una herramienta interactiva de intercambio de información y realización de trámites personalizada entre el gobierno y el ciudadano. Sumado a estos esfuerzos se buscará por medio del esquema de interoperabilidad y datos abiertos promover la integración de los procesos relacionados con servicios digitales y utilizar plataformas y sistemas de información comunes, a efecto de propiciar el uso de bases de datos crudas por la sociedad“. Incluye campaña de divulgación.

3.1.4 Fomentar el uso de la plataforma “En tiempo”: “los ciudadanos pueden solicitar la aplicación del silencio positivo cuando realizaron un trámite y su gestión no fue atendida en el periodo señalado en la respectiva legislación para resolverlo“. Tiene alguna relación con redición de cuentas de los funcionarios públicos. Es necesario que la campaña de divulgación se cambie. Lo primero que se requiere es lograr que la gente entienda el concepto de silencio positivo y después, cómo puede obtenerlo.

3.1.7 Fortalecimiento del Sistema Nacional de Contralorías de Servicio:Se pretende durante el año 2013 fortalecer el Sistema Nacional de Contralorías de Servicios por medio de una campaña de divulgación sobre sus funciones como oficinas de “servicio al cliente” dentro de las instituciones públicas del país y los mecanismos a los que puede acceder los ciudadanos a través de ellas para plantear quejas, denuncias y sugerencias“. Pregunta: ¿Por qué no en línea? ¿por qué no se hace por medio de procesos abiertos donde podamos calificar instituciones, dar sugerencias, retroalimentarnos con otros ciudadanos? ¿Qué tal un premio a la calidad del servicio, que sea votado por todos y no solo por las cámaras?

En el eje 3.2 de aumentar la transparencia y mejorar la rendición de cuentas:

3.2.1 Implementar la Apertura del Presupuesto Público:desarrollar una plataforma que permita el control del ciudadano sobre el gasto público, con base en el seguimiento al presupuesto nacional, desde su formulación hasta su ejecución. La plataforma utilizará datos abiertos que también serán accesibles para la sociedad civil y se visualiza como una solución multicanal (Web y móvil)“. Excelente, pero ¿nos darán los datos crudos o un enlatado? Queremos datos crudos en formatos abiertos. Otra cosa sería una mera pose que representaría obstáculos importantes para el análisis de los datos.

3.2.2 Implementación del Índice de Transparencia de las instituciones públicas de Costa Rica:La Defensoría de los Habitantes a través de la Red Interinstitucional de Transparencia (http://www.dhr.go.cr/transparencia.html) lanzará en el segundo semestre del 2013 el Índice de Transparencia de las instituciones públicas de Costa Rica, con su respectiva metodología de medición con criterios objetivos de calificación en asuntos como acceso a la información, correcta administración de los recursos públicos, promoción de la participación ciudadana y la rendición de cuentas“. Excelente.

3.2.3 Presentar a la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley de Acceso a la Información Pública:para el mes de agosto del 2013 se presentará a la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley de Acceso a la Información Pública, que será trabajado en una comisión interinstitucional presidida por el despacho del Primer Vicepresidente de la República, con representación de la sociedad civil y con el apoyo de la Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Administración de Justicia (CONAMAJ)“. ¿Cuál es esa sociedad civil? ¡Tenemos que involucrarnos! Este proyecto es de suma importancia para muchos ejes que necesitamos trabajar. ¿Cómo podemos involucrarnos? Si averigüo, les cuento.

3.2.4 Definir e implementar la política nacional de datos abiertos:será una prioridad para el primer semestre del año 2013, establecer una metodología de extracción, procesamiento, publicación y actualización de datos en las instituciones públicas; así como definir los parámetros para publicar datos en formatos abiertos y estándares; todo con el objetivo de emitir en el año 2013 una política de datos abiertos en Costa Rica (…) El objetivo es emitir una recomendación general a nivel país de los mejores sistemas y plataformas a utilizar, los estándares mínimos para adquirir un determinado sistema y la sujeción de cualquier sistema a la política nacional de datos abiertos“. Lo mismo: debemos estar atentos. ¿Están apoyando las universidades estatales este proceso? No lo sé, pero sería bueno que lo hicieran.

3.2.5 Actualización de micro sitios institucionales de datos abiertos y ampliación de la cantidad de instituciones que apuestan por la apertura de datos: ¿El problema? Están poniendo la carreta adelante de los caballos. Si aún no se define la política, lo mínimo que debemos exigir es que no se hagan contratos a largo plazo para las plataformas actuales.

3.2.6 Difusión del concepto y filosofía de Gobierno Abierto a lo interno de las instituciones públicas, la ciudadanía y la opinión pública, incluyendo:

  • Taller de datos abiertos para las instituciones públicas: marzo-abril del 2013.
  • Conferencia de alto nivel sobre Gobierno Abierto y Open Data: julio-agosto del 2013.
  • Divulgación en medios de comunicación y redes sociales, tanto nacionales como internacionales, los avances que se van generando con respecto al Plan de Acción, publicar estadísticas y los resultados producto del seguimiento a cada compromiso.
  • Divulgación del Plan de Acción en la Red Interinstitucional de Gobierno Digital
  • Divulgación en el Congreso Anual de Gobierno Digital
  • Taller de Gobierno Abierto para candidatos presidenciales

Hmmm, yo pido más. Ese componente de divulgación en redes sociales y medios no puede ser solo de los avances del plan de acción. Necesitamos campañas de sensibilización, un módulo educativo para el MEP, kioscos informativos en las actividades que organizan los Gobiernos Locales. Necesitamos menos propaganda y más educación.

3.2.7 Desarrollo del manual para el uso de redes sociales en las instituciones públicas de Costa Rica. Pues sí, ojalá todas las instituciones las utilizaran adecuadamente.

3.2.8 Empoderamiento de la población a través del acceso a la información y de los espacios de participación ciudadana:Con este compromiso se busca abrir espacios de participación a la sociedad civil para que puedan comunicar sus requerimientos, ayuden a definir qué tipo de datos pueden ser publicados en el corto plazo y de manera gradual por las instituciones públicas, contribuyan en la formulación y evaluación de políticas públicas, etc. El desarrollo de estos mecanismos busca generar un ecosistema colaborativo entre el sector público, el sector privado, la academia y la sociedad civil; generación de valor social a partir de datos públicos abiertos y eficiencia en la transparencia proactiva. A corto plazo, se buscará el compromiso de la sociedad civil para colaborar con el lanzamiento de una plataforma “Yo propongo” en coordinación con la Oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislativa“. De nuevo, sociedad civil somos nosotros ¿eh? Así que entrémosle a este tema.

3.2.9 Seguimiento de la primera Hackathon de Datos Abiertos y la realización de más eventos de este tipo. La hackaton, más que realizarla en alianza con una empresa privada (aunque no se debe descartar eso) debe hacerse en coordinación con universidades, colegios técnicos, etcétera. Se requiere juntar a muchos sectores para que a hackaton tenga mayor incidencia. Esto evidentemente debe convocar a la sociedad civil, organizada o no.

En el eje 3.3 para administrar los recursos públicos con mayor eficacia

3.3.3 Desarrollo del Proyecto “Seguridad Ciudadana Digital”: “El objetivo es disponer de una solución basada en tecnologías de información y telecomunicaciones que permita al Ministerio de Seguridad realizar las operaciones policiales en forma eficiente y efectiva para la disminución y prevención de la delincuencia recibiendo colaboración de la sociedad civil“.

En resumen:

  • El Plan de Acción contiene muchas iniciativas importantes que considero bien orientadas.
  • La sociedad civil aparece en el Plan como un actor pasivo, con excepción del Proyecto de Ley, la hackaton, el portal de seguridad ciudadana (en el que es un mero informante) y mi componente favorito del plan: el portal Yo Propongo. Marqué con rojo esos elementos.

Mis recomendaciones:

  • Las campañas de divulgación deben profundizarse para que sean educativas. Convenios con el MEP, Gobiernos Locales, universidades son una vía posible para que el tema sea comprendido y asimilado en la cultura política. Una campaña de vallas en los buses y un par de folletos no son la respuesta.
  • Se deben generar mecanismos abiertos y participativos para el diseño de las plataformas que van a interactuar con la ciudadanía de forma directa.
  • Se debe contratar el desarrollo de una plataforma para datos abiertos que puedan usar todas las instituciones en lugar del servicio que se usa actualmente. Construida una, si se contrata bien y se pide el código fuente (como debe ser), todas las instituciones podrán usar la misma y eso facilitará el análisis de los datos, el ahorro de recursos y el trabajo colaborativo entre instituciones. Evidentemente, la plataforma debe brindar los datos en formatos abiertos y en crudo.
  • Eso mismo deberá ocurrir con todos los portales desarrollados. El portal Yo Propongo debería integrar a gobiernos locales con gobierno central e instituciones descentralizadas.
  • La política de datos abiertos debe contar con el aporte de expertos no solo en bases de datos, formatos y componentes técnicos, sino con personas con experiencia en la interacción y el diseño de experiencia. No solo es importante cómo son las plataformas por dentro, sino cómo será la interfaz de interacción y cuáles son los escenarios de uso.
  • Por último ¡usen las redes sociales como su focus group! Creo que muchas personas estaríamos dispuestas a participar, probar, dar nuestra opinión y ayudar a mejorar este Plan. Tal vez no mucha gente vaya a opinar por el proceso formal que cierra el 8 de marzo pero seguramente lo harían si se proponen otros mecanismos.
  • Un detalle importante es que todo esto se espera realizar en periodos cortos. Las metas a más largo plazo son para el 2014. Estos procesos deberían ser participativos, aunque eso implique que tome más tiempo. De poco sirve abrir el gobierno si la ciudadanía no se involucra desde antes de que el plato esté servido. Cada uno de estos proyectos es grande y desconozco cuánto personal se ha asignado a ellos pero son ambiciosos. ¿Cómo cumplirán con las fechas? Ni idea. Espero que no sea subcontratando. ¿Por qué? Porque no se logra que un tema cale en la institucionalidad y la cultura política de un país, si se construye desde afuera, como un producto empaquetado.

Gente: este tema es fundamental. Más allá del tema central de su trabajo, activismo o interés. Que el  Gobierno Abierto sea la base de una transformación profunda de nuestra democracia representativa depende de nosotros, no del gobierno. Es nuestra responsabilidad como ciudadanía, involucrarnos y sacarle el jugo a estas propuestas.

 

Esto tiene un nombre

Está abierta la convocatoria para hacer observaciones al Plan de Acción Costa Rica 2013-2014 de la Alianza para el Gobierno Abierto. Costa Rica se incorporó a esta iniciativa en enero del 2012 pero no ha elaborado sus compromisos. Desde hace unos días y hasta el 8 de marzo, todos estamos invitados a enviar nuestros comentarios y sugerencias. La fecha límite no la indican claramente y ya solicité que la incorporen. La respuesta en twitter fue: “la incluiremos a la brevedad” (19 de febrero 11:00 a.m.). Ya veremos.

Por ahora, ¿qué he encontrado? No sé cómo llamarlo:

Captura del Plan de Acción Costa Rica 2013-2014

Entiendo que no se quiera inventar el agua tibia y que alguien dijera: ¿por qué no nos basamos en los planes de otros países? pero ya que Costa Rica no es una federación, encontrar la fuente de este párrafo no fue tan difícil:

Captura del Plan de Acción Nacional EEUU, 20 de setiembre de 2011

Ojo, no estoy criticando el plan completo porque aún no lo he revisado. No comprendo, eso sí, cómo es que coinciden los dos años y medio, ni dónde están todas esas iniciativas maravillosas equiparables a las de la administración Obama. Pero por ahora, tengamos esperanza.

Espero hacer algún otro reporte cuando lo analice a fondo. Por ahora, solo quería compartirles mi tristeza, frustración y estado de #PLOP.

La propiedad intelectual en el caso de la artesanía en Costa Rica

En Costa Rica, como en el resto del mundo, el sector artesano está siendo seriamente afectado por la importación de artículos de bajo costo que compiten con sus creaciones. Estos objetos en la mayoría de los casos no pueden ser considerados como imitaciones pero por ser vendidos a precios menores que los elaborados a mano en el país, muchas veces son preferidos por los turistas.

El caso más connotado es el de la Asociación de Artesanos Pura Vida en contra de Café Britt. Lo recordé el año pasado cuando entré a una de las tiendas Britt del Aeropuerto Juan Santamaría y escuché a una pareja de turistas conversar con tono molesto, acerca de los bajos precios de los artículos en contraste con los que habían comprado “afuera”. “Debe ser que esta es una tienda subsidida por el gobierno”, alcancé a escuchar. Y claro, tuve que meterme en la conversación para decirles que por favor leyeran la etiqueta de lo que estaban viendo y revisaran dónde estaba hecho. Me respondieron sorprendidos y hasta me regañaron: “¿Cómo ustedes permiten que esto suceda?”. No tuve respuesta pero decidí realizar esta pequeña investigación que hoy pongo a disposición de ustedes.

Se relata en este trabajo el caso de esa Asociación en contra de Britt, para fundamentar si existe propiedad intelectual irrespetada en los hechos que se han denunciado. Por si no quieren leer, la respuesta corta es: no, no existen bases para demandar. Pero ojalá lean, porque a partir de ese caso, menciono brevemente una posibilidad de creación de una marca colectiva para algunos artículos de artesanía y diseño local en el país.

Se presenta además, una selección de mecanismos de regulación de la propiedad intelectual que se pueden aplicar a la artesanía. Se han seleccionado de acuerdo con un trabajo realizado por Koziner para el caso de la artesanía boliviana, en el cual esa autora se inclina por  las denominaciones de origen y marcas colectivas, como los más viables. De ahí que el diseño industrial (figura que podría utilizarse también para artesanías) no se profundice; algo que se fundamenta también en que el enfoque de este trabajo se dirige hacia la promoción de una alternativa colectiva, más que una protección individual de diseños.

Considero que las marcas colectivas y denominaciones de origen son alternativas válidas para evitar la apropiación con fines meramente comerciales, de las creaciones culturales y expresiones de las comunidades. Esto requiere de procesos colectivos bien realizados y de una cohesión social importante, pero también, de abandonar el discurso fácil sobre la propiedad intelectual como un demonio por erradicar. La cultura libre no se sostiene permitiendo que otros se apropien de lo que queremos compartir, sino protegiendo de la apropiación indebida y permitiendo que todos tengamos acceso a los bienes culturales. En medio de eso, los artistas deben recibir remuneración por su trabajo y por eso, considero que esas dos figuras son buenas opciones para empezar a cambiar nuestro abordaje en algunos casos.

 

 

El desarrollador Daniel Nicoletti necesita de tu ayuda

Reproduzco comunicado de Software Libre con Cristina

Daniel Nicoletti es un desarrollador brasileño, contribuyente de KDE (Apper, PackageKit, entre otros), casado con una argentina y padre de dos mellizos, un nene y una nena. Se mudaron en 2011 a Argentina, para que su esposa pudiera terminar sus estudios. En mayo de ese año van a Brasil y tienen un accidente con el auto a la altura de Crespo, provincia de Entre Ríos.
Tratando de esquivar un auto que frenó de golpe en medio de la ruta, terminan chocando contra la parte trasera de un camión. En el auto viajaba Daniel, su esposa Elizabeth y sus mellizos, un nena y una nena de 1 año y 4 meses. La hija sufre un golpe tan fuerte que termina falleciendo luego en el hospital [1][2]. Luego de unos meses, tratando de sobrellevar la terrible situación, deciden mudarse de vuelta a Brasil.
Mientras tanto, en Entre Ríos se inició una causa pena y la abogada que habían contratado se desentendió del caso sin avisarles. Se supone que el juzgado intentó contactar a Daniel y no pudo y entonces hizo un pedido de captura internacional.

Este jueves 11 Daniel viajó a Brno a un encuentro de desarrolladores, y en la escala en Munich lo capturó la policia alemana y lo dejaron a disposición para el pedido de extradición de la justicia argentina. Se enfrenta al menos a 6 meses de prisión mientras se tramita la causa.[3]

Nos parece desproporcionado el pedir la captura internacional y encarcelar (aunque más no sea mientras se tramita la extradición) a un padre que ya sufre por la muerte de su hija. Rogamos que prime el sentido común y no se someta a esta familia a más sufrimiento innecesario.

Entretanto, la esposa de Daniel está juntando fondos para poder viajar a Munich a ayudar en la liberación de su esposo [4], y también está buscando un abogado en Argentina que la pueda ayudar con los trámites legales aquí. Pueden contactarnos a nosotros o dejar un mensaje directamente en su blog http://dantti.wordpress.com

[1] http://dantti.wordpress.com/2011/04/17/there-is-still-hope/
[2] http://www.elobservadordellitoral.com/2011/04/10/crespo-fallecio-una-bebe-producto-de-un-accidente-de-transito-en-ruta-131-y-acceso-peron/
[3] http://www.kdeblog.com/daniel-nicoletti-miembro-de-la-comunidad-kde-necesita-nuestra-ayuda.html
[4] http://pledgie.com/campaigns/186

¿Por qué no apoyo la reforma de “Fotocopiar para Estudiar”?

Para mucha gente ha sido una sorpresa, mi negativa a apoyar la reforma a la Ley de Derechos de Autor que pretende otorgar a los estudiantes, el derecho a sacar fotocopias de materiales que necesitan para estudiar. ¿Cómo, una defensora del conocimiento abierto, puede oponerse a algo así? La respuesta simple es: porque ese derecho ya existe y constituye una de las excepciones al derecho de autor que nuestra ley contempla. La respuesta complicada es: porque el conocimiento abierto, el software libre y la cultura libre dependen de que se respeten los derechos de autor. También, porque esta reforma de visión cortoplacista desperdicia la oportunidad de enmendar a profundidad las leyes nacionales sobre estos temas.

Sobre la respuesta simple: aunque la redacción sea confusa y desactualizada, nuestra ley de derechos de autor contempla la reproducción con fines académicos sin fines de lucro como una excepción, lo cual quiere decir, que es permitida bajo ciertas condiciones: 1. Debe ser sin fines de lucro; 2. No debe dañar el normal comercio de la obra (es decir, no puede clonarse ni copiarse un libro completo porque eso afecta los intereses de la editorial y del autor de la obra); 3. Debe indicar los créditos y otros datos de la obra (¿Quién no ha recibido una antología mal hecha que imposibilita saber quién es el autor del  capítulo? ¿Eso beneficia al autor? ¿Le respeta?).

Entonces ¿Por qué tanto alboroto?

1. La culpa es de las editoriales

Las casas editoriales se han dedicado a desinformar a la población y a perseguir a los negocios de fotocopias. Esto ha generado el malentendido de que se persigue a los estudiantes y aunque el efecto práctico lo parezca, es diferente. Pero ojo, que esta desinformación no es solo responsabilidad de las editoriales. ¿Qué mejor campaña de desinformación que la que estamos viendo en los medios? ¿Qué mejor manera de hacerle el favor “a enemigo” que decirle a la gente que sin esta reforma no tienen derecho a fotocopiar?

2. La culpa es de las editoriales y de la complacencia del aparato estatal

El precio de los libros en Costa Rica es absurdamente alto y el libro es un artículo de lujo que pocos podemos pagar. ¿Se ha hecho algo para mejorar esta situación? Nada. ¿Ha obligado la reforma actual a las editoriales a sentarse a la mesa de negociación? No. ¿Dónde están las editoriales, causantes de todo este embrollo? Ni idea. Calladitas y felices con la campaña gratuita de desinformación.

La complacencia del aparato estatal no termina con el precio de los libros, también pasa por haber permitido la persecución a los fotocopiadores sin intervenir para aclarar los malentendidos.

3. La culpa es del sistema legal que no se adapta a las nuevas realidades

Hasta antes de la aparición de la fotocopiadora y posteriormente, del formato digital, todas las personas dependíamos de las editoriales, casas disqueras y distribuidoras de productos culturales. Actualmente, muchos de nosotros podemos tener una imprenta en casa (llámese procesador de textos + impresora) o de plano, ni la necesitamos (leer en la pantalla, compartir un PDF, MP3, etcétera). Es cierto que el acceso a un equipo de cómputo no es la norma pero es claro que la tendencia hacia el formato digital no se va a detener. El debate de fondo entonces es, cómo diferenciar qué constituye un delito penal y qué no.

El problema que “resuelve” la reforma actual: fotocopiar con fines académicos es legal, pero cobrar por las fotocopias no lo es

Al incluir una ganancia, la actividad con fines académicos por parte del estudiante (a quien nadie puede perseguir por ese hecho) convierte esa actividad en una con fines de lucro por parte de la empresa de copiado. Es decir, el tema aquí es ¿cuántos estudiantes tienen acceso a una fotocopiadora que no les cobre más que el costo? Ninguno. ¿Y entonces, cómo ejercemos nuestro derecho a fotocopiar con fines académicos si no tenemos el aparato? Ese es precisamente el punto que la reforma pretende resolver, de una forma que yo llamaría, desafortunada.

No se mata un elefante con un matamoscas

El debate sobre derechos de autor y el acceso al conocimiento y la cultura es muy complejo (el elefante) y va mucho más allá de otorgar un permiso a los negocios de fotocopiado (el matamoscas). ¿Por qué debemos reformar la ley de derechos de autor para otorgar un permiso especial a un tipo específico de negocio? Que me respondan los legisladores, que para eso les pagamos. ¿Qué se resuelve con eso? El ingreso mensual del negocio de fotocopias. Si se resuelve algo más, les agradezco que dejen la idea en los comentarios.

Tampoco se mata una mosca con un elefante

Al defender un extraño y cuestionable derecho a lucrar haciendo copias de materiales protegidos por el derecho de autor (la mosca), la solución que encontraron los legisladores (porque el voto fue unánime y entonces la culpa no es solo del diputado Villalta) fue eliminar las penas de cárcel para todas las infracciones al derecho de autor de obras literarias, artísticas y científicas. Entiéndase, no solo el libro de química general de un autor que ya está pensionado y tal vez estará feliz de que su libro se siga multiplicando; se  eliminan las penas de cárcel contra organizaciones, empresas, individuos que lucren con las obras del sector creativo del país. ¿Nos parece excesiva una pena de cárcel en ciertos casos? Es un tema importantísimo, pero no se resuelve con un parche.

Como promotora del conocimiento abierto y la cultura libre, abogo porque los creadores compartan sus obras y comprendan que el conocimiento que construyen se basa en el de muchas otras personas que estuvieron antes que ellos. Sin embargo, defiendo por completo el derecho que tienen para decidir cómo quieren distribuir su obra. Quienes programan software libre, decidieron compartir ese programa y es el sistema legal el que defiende sus intereses y los de la colectividad que se beneficia de su trabajo. Pero aquellos inventores, artistas, académicos que no quieren dar acceso abierto a sus obras, también tienen derecho a hacerlo. La salvedad a eso sería, que esas obras se hayan realizado utilizando fondos públicos, un debate que lamentablemente este proyecto de ley tampoco resuelve ni toca.

Lo que sí hace la reforma, es despenalizar ambos casos y dejar en desprotección a la industria cultural, a los productores de programas de cómputo y a muchos otros creadores, sean éstos micro, pequeños, medianos, grandes y enormes. Tendemos a imaginarnos siempre a la malévola industria que nos llama ladrones antes de cada película en el cine o a cualquier intermediario que recibe la gran porción del pastel. Y aunque lamentablemente sí estoy defendiendo con mi oposición, los intereses de empresas que considero perversas en su modelo de negocio; no puedo dejar de hacerlo, porque estamos también desprotegiendo a esa pequeña y mediana empresa de profesionales de ingeniería, programación, diseño gráfico, producción audiovisual entre otros campos; y porque de paso, estamos promoviendo la mafia de la piratería que ya en otros países está ligada al narcotráfico y a las redes delictivas en general. Las películas de la Avenida Central no son hechas por un padre de familia sacando copias en su computadora Pentium II, sino por distribuidores masivos de contenidos que lucran con las creaciones de otros. Y claro, esos otros probablemente sean los abusivos estudios cinematográficos con sus precios elevados y sus políticas absurdas, pero un problema complejo no se resuelve con un parche y no puedo poner mis intereses individuales sobre los intereses de la colectividad.

¿Cuál sería mi propuesta?

1. Empezar a resolver el enorme desequilibrio existente respecto a la defensa de los intereses comerciales en materia de derecho de autor frente al derecho al acceso a la cultura y el conocimiento de la colectividad (ambos consagrados en la Declaración de los Derechos Humanos). Se debe  empezar por diferenciar al crimen organizado que lucra con las copias de películas, música y libros y que falsifica zapatos, champú y medicamentos; del adolescente que descarga una canción de forma no autorizada a través de la Internet o comparte un libro en PDF. En el primer caso sí corresponde al Estado perseguir eso como un delito. En el segundo caso no y debe tramitarse por la vía civil. Eso, mientras el movimiento de cultura libre, el acceso abierto y la realidad del formato digital, le abren los ojos a la industria cultural para que entienda que su modelo de negocios está obsoleto y que criminalizando a su público meta no va a sobrevivir.

2. Abrir el debate sobre el precio de los libros y la imposibilidad de conseguir material académico de calidad en este país. Si las editoriales y distribuidoras no quieren invertir en su negocio y pretenden mantener los precios prohibitivos, entonces debemos en conjunto pensar en una solución favorable al público.

3. Difundir que el derecho a fotocopiar para estudiar ya existe. Una reforma ideal a la ley, exigiría que las editoriales incluyan en su leyenda odiosa de “Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial…” alguna nota que indique que dependiendo del país donde esa obra se distribuye, existen excepciones al derecho de autor que anularían esa prohibición.

4. Las instituciones académicas deben asumir su papel. Les corresponde a estas resolver cómo proveer a los estudiantes de esos materiales en formato digital (por ejemplo), volver a dotar a las bibliotecas de las obras que necesitamos y tener dentro de su marco los centros de fotocopiado trabajando al costo o con ganancias que se destinen a fines que no sean el lucro.

5. Aprovechar la oportunidad para hacer una reforma real. Se debe mejorar la redacción de las excepciones que contempla la ley e incluir las que nos faltan y sí se contemplan en países de la Unión Europea. Un ejemplo de esas es la excepción para poder convertir a Braille las obras literarias. Otro tema por debatir es el acceso público que deberíamos tener ala investigación realizada con fondos públicos e incluso, a los desarrollos de software que las instituciones estatales compran con nuestros impuestos.

6. El Estado debe asumir su papel y realizar campañas informativas sobre estos temas. En la sociedad de la información y el conocimiento, la propiedad intelectual constituye como nunca antes, una herramienta que todos debemos saber manejar. Estas campañas deben incluir por supuesto, los modelos alternativos que proponen el conocimiento abierto y la cultura libre, de manera que las personas podamos elegir cómo queremos compartir nuestras creaciones, cuáles son nuestras obligaciones y cuáles son nuestros derechos.

En síntesis

En el campo de los derechos de autor todos tenemos distintos roles como autores, consumidores y distribuidores pero ahora mismo tal parece que únicamente somos víctimas de un sistema legal que protege los derechos “sagrados” de los intermediarios y desprotege el interés de las mayorías. Por eso mismo, los proyectos de ley deben pasar del populismo y el cortoplacismo, a resolver los problemas de fondo que nos aquejan. Y no, en este caso, no se trata de un avance hacia ese objetivo. La reforma para “fotocopiar para estudiar” constituye definitivamente un retroceso y desperdicia una oportunidad de oro para sentarnos a la mesa de negociación y exigir una reforma integral a la ley de derechos de autor (6683), a la ley de observancia (8039) y sus respectivos reglamentos en Costa Rica.

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Notas para lectorxs del blog:

En los comentarios encontrarán varias aclaraciones de lectores. Ojalá los lean.

* En una versión anterior yo decía que “todos tenemos una imprenta en casa”. Ahora suavicé esa afirmación. Esa frase la uso en realidad cuando hablo de cómo, por mucho tiempo, parecía una transacción razonable renunciar a algunos derechos y otorgárselos a un intermediario (por ejemplo, una imprenta) porque no teníamos los medios para acceder a ese conocimiento si ellos no imprimían los libros. Ahora esa relación de dependencia no existe en la mayoría de los casos. La frase sacada de contexto en efecto se interpreta como una postura elitista. No todos tenemos computadora en casa.

* Una versión anterior planteaba la ocurrencia de que las editoriales incluyeran la leyenda: “Esta prohibición es nula si se copia un fragmento de la obra bajo estas condiciones…”. Luego, mi amigo Gunnar Wolf me recordó que por ejemplo en México, esa excepción no existe. De ahí que editara ese párrafo.

Hay gente que no entiende la Internet (parte II)

La Internet no se diferencia mucho de lo que alguna gente aún llama “la vida real” y aunque algunas veces sea necesario diferenciar el espacio virtual del presencial, la verdad es que no falta mucho para que esa distinción deje de tener sentido, sobre todo para esas generaciones que no tendrán que conectarse nunca porque no existirá algo como estar desconectado.

La semana pasada, un estudiante de medicina fue expulsado de su práctica en el hospital por causa de un tweet que recibió demasiada difusión. Se cuestionó, con toda razón, si el estudiante había actuado con la ética profesional que se le exige, al bromear pidiendo que el tsunami llegara a detener la guardia.

Evidentemente era una broma. Después de todo, si el tsunami llegara al hospital eso aumentaría el volumen de pacientes esperando, no lo disminuiría. Por eso a mí ese tweet me tiene sin cuidado. Si consideramos que las bromas y el sarcasmo son en serio, mejor entrémosle en serio a la robótica y sustituyámonos de una vez por ellos. Hay gente que no entiende la Internet ¿o al ser humano?.

El tweet que no me gusta es el otro, en el que el estudiante se queja de que hay demasiada gente “que consultan por tonteras”. Eso es lo que me parece grave, pero sobre el caso, escribió h3dicho en Ticoblogger . Si quieren detalles, lean allá.

En otro post, Cristian Cambronero señalaba muy alarmado sobre lo que él llama el linchamiento 2.0. [ver nota]  Cristian señalaba el peligro de juzgar y condenar sin argumento alguno, causando serios daños y sin dar oportunidad a la víctima del linchamiento, de limpiar su imagen.

Concuerdo con eso, aunque no con la comparación con el linchamiento físico. No subestimo los efectos de la violencia psicológica, pero considero que como fenómenos sociales y síntomas para alertarnos, no son comparables. También creo que el 2.0 está sobrando. Desde mi perspectiva, el medio por el que se haga no es importante porque no veo la diferencia en cuanto a los efectos. El mismo chisme se difunde a la salida de la misa o al oído en la reunión de trabajo y tiene las mismas consecuencias, aunque en Internet el morbo pueda extenderse más. Las redes sociales son un pueblo chiquito igual que los demás y el hecho de que quede un registro escrito o que se pueda difundir en minutos genera mayor escándalo pero no peores consecuencias. Un caso similar se conversaba la semana pasada en 89decibeles y los comentarios me hicieron convencerme de que la ignorancia sobre Pink Floyd o Paul McCartney, exhibida sin pena alguna en Twitter, no es más que un uso que los más adultos no entendemos: si en Twitter están mis pares, a ellos les pregunto, no a Google. ¿Es peor todo ahora en el mundo 2.0? No lo creo.

Pero el tema de fondo que me interesa tiene que ver con otra cosa. Yo estaba pendiente del Twitter ese día y la verdad, no presencié linchamiento alguno. Leí comentarios, dudas, opiniones pero jamás leí llamados fervorosos a que le cortaran la cabeza (al menos no en serio) e incluso leí varios que justamente señalaban, que sacarlo de la universidad era una exageración y que si todo lo que decimos en las redes sociales se toma en serio, el uso de ellas va a dejar de ser divertido. De nuevo, hay gente que no entiende la Internet.

Es posible que mi TL sea muy prudente, que yo no siga a las estrellas incendiarias de la #polémicaenredes. Pero ¿y si nos estamos dejando utilizar? Ya sabemos que a veces nos hemos dejado inflar porque nos conviene. ¿Y si ahora nos inflan en nuestra contra?

Por un lado, el estudiante es el chivo expiatorio de la podredumbre que hay entre los médicos. Maltratos y faltas de respeto es lo que abunda, aunque existan notables excepciones. Por otro lado, esa cosa amorfa llamada “los usuarios de redes sociales”* podemos ser el dedo acusador que necesitan la CCSS para limpiar su cara y el hospital para cobrarle cuentas a la universidad cuestionada. También podemos ser el nuevo enemigo construido por algunos medios tradicionales que nos usan cuando no tienen noticias y nos acusan de inquisidores cuando les conviene hacernos parecer como los malos de la película.

Yo al menos, tendría más cuidado con el autoengaño sobre el poder de las redes sociales. Debemos usar ese pequeño poder estratégicamente, pero andar con pies de plomo. Si nos hacen parecer como una horda salvaje que pide sangre, después cuando necesitemos credibilidad no vamos a tener de dónde sacarla.

————–

Nota: El post de Cristian no se trataba del caso del estudiante. La relación de ideas la hice yo. Me disculpo.

* Por cierto, eso de ser “usuarios de redes sociales” es otro síntoma grave del no entender. Ya hemos dicho hasta el cansancio que usar teléfono o una marca de zapatos no nos hace un grupo.

Hay gente que no entiende la Internet (parte I)

En Costa Rica, hay un chiste ya quemado en el que un borracho se cae y al sentir algo húmedo pide “que sea sangre, que sea sangre” y que no se trate del licor que llevaba en la botella. Nunca me ha hecho gracia porque me recuerda lo mucho que en este país se desconoce, acerca del sufrimiento de una guerra. No puedo relacionarno con otra cosa. Lo mismo me pasa cuando me escucho decirle “muerto” a los obstáculos en la calle. A eso, en el resto de Centroamérica llaman túmulo; tal vez porque allá cuando se decía que había un muerto en la calle, había un muerto en la calle.

Por eso, me chocan las posiciones que en esta última semana se han manifestado en contra del anonimato en la Internet. Muchas de ellas se refieren al personaje El Chamuko, pero en el fondo dejan flotando argumentos en contra del anonimato y el uso de nicknames como un todo, sea o no la intención de los autores. Y eso, para mí, tiene que ver con la imposibilidad de ponerse en los zapatos del otro. Cada quien, desde su silla de oficina ve nada más lo que su ventana le permite.

Voy a tratar de explicar por qué defiendo el anonimato y el uso de nicknames con los dientes:

1. El anonimato es una herramienta para ejercer la libertad de expresión. Me parece una posición ingenua creer que en Costa Rica no existe gente que puede ver amenazada su vida o su puesto de trabajo por dar a conocer una información de interés público o incluso, por manifestar determinada afiliación política. El Chamuko es quizás un ejemplo difícil de defender y por eso no lo hago, pero no es el único caso de anonimato (como muy bien lo ejemplifican Dean Córnito y El Tráfico). Y perder el trabajo no es poca cosa, pero perder la vida es aún más serio. De ahí que las opiniones que exaltan a Parmenio Medina como alguien que sí daba la cara me parezcan aún más criticables. ¿Queremos periodistas en tumbas o queremos periodistas investigando y revelando hechos de interés público? ¿Es deseable que sean los periodistas quienes investiguen a partir de las fuentes anónimas? Pues sí, pero algunos periodistas reciben un salario y el que paga el salario define qué investiga y qué no su equipo de trabajo. A menos que ustedes crean que los medios de comunicación que tienen fondos para investigar no tienen su propia cola que le majen, necesitamos que exista diversidad de opciones. Corresponde al público aprender a discernir cuáles fuentes son confiables y cuáles no.

2. Las leyes deben prever y contemplar distintas perspectivas. Si alguna gente considera que en Costa Rica vivimos en una democracia ejemplar donde nadie debe usar navegación anónima con TOR, cifrar correos electrónicos y hacer uso de seudónimos para poder opinar con libertad (cosa que yo no creo), de todas maneras no deberíamos permitir que una ley contenga un artículo como el 230 de la LDI. Que no necesitemos ahora usar un seudónimo no significa que mañana no lo vayamos a necesitar. Y más allá, que nosotros no necesitemos un seudónimo no nos da derecho a privar a quienes sí lo necesitan, del derecho a proteger su identidad. Si bien la ley no prohíbe el uso de seudónimos o nicknames, el hecho de que un delito se considere de mayor gravedad por provenir de una “identidad falsa” constituye un pésimo antecedente que no debemos dejar pasar, aunque a alguna gente le parezca que este debate no merece ni un tweet.

3. La Internet es también un espacio lúdico. El uso de nicknames es parte fundamental de la Internet desde sus inicios. Esto puede parecer un capricho para quienes llegaron después a la fiesta, pero es uno de sus rasgos culturales importantes. Quitarle los nicknames a la Internet, es quitarle el 50% de su gracia. ¿Por qué? Porque de todas maneras, la identidad no es un molde rígido y acabado con el que nos desenvolvemos en todos los espacios. La identidad social y personal (habría que hablar tal vez de identidades) es fluida, permeable y se ajusta a las distintas situaciones de acuerdo con el grupo en el que actuamos. Entonces, así como en los almuerzos familiares con mi papá yo no hablo de política pero con mi abuela solo de eso hablo, en la Internet podemos crear esos espacios y tener “identidades múltiples” usando nicknames. Y si bien, mi anonimato en Twitter solo duró como un mes (porque en realidad, no puse esfuerzo en la tarea) lo que yo digo como ushcala lo dice ushcala y eso, aunque no evita que Roberto Gallardo o Laura Chinchilla me pongan en su lista negra, es parte del juego. El que se mete aguanta y por eso mismo, el uso de un nickname no me releva de mi responsabilidad por lo que dice ushcala pero marca una diferencia sobre el contexto en el que les he dicho las barbaridades que les he dicho (y aclaro que se las diría de frente si tuviera la oportunidad). Pero entonces ¿De qué sirve el nickname? De nada y de todo, como los juegos.

4. El anonimato protege nuestra privacidad. A menos que se trate de regímenes totalitarios, no estoy de acuerdo con el anonimato absoluto (el cual no permitiría, por ejemplo, demandar a El Chamuko si incurre en un delito). Sin embargo, considero que los datos que permiten identificar quiénes somos cuando navegamos en la Internet, deben ponerse a disposición de las autoridades solo en casos específicos en los que se hayan cumplido los procedimientos legales necesarios (de la misma manera en que se hace para datos que no sean direcciones IP y otros). ¿Por qué entonces digo que se protege la privacidad? Porque aunque Google y Facebook sepan todo sobre mí, yo puedo tener un perfil profesional en Linkedin al cual no ligo mi cuenta de Twitter. ¿Por qué? Porque ushcala y la magistranda Carolina Flores son dos facetas distintas y así como no voy en chancletas a la oficina, no tengo por qué ponerme tacones en Twitter. Cualquier persona tiene derecho a que su nombre de persona que trabaja de 9 a 5 en determinada empresa, no aparezca ligado a sus comentarios sobre fútbol, religión, orientación sexual o ideología política. ¿Por qué? Porque hay cosas que no queremos o podemos compartir con todo el mundo, igual que cuando estamos hablando en una cafetería la gente puede escuchar la conversación pero no tenemos que decirle cómo nos llamamos y dónde trabajamos. ¿Tienen uniforme en sus lugares de trabajo? Tal vez entiendan entonces, que con la camisa oficial de la empresa no pueden irse a meter a un bar y darse de golpes sin que el jefe se entere. Para eso se lleva ropa extra en un maletín. Para eso usamos distintos nicknames.

Valerie Aurora

Estaba leyendo un reportaje sobre héroes y heroínas del software libre y me encontré a Valerie Aurora. Habría mucho para decir. Yo solo conocía la Ada Initiative pero ahora he leído un poco más.

Pero he venido nada más a dejar registro de otra Matilde en la familia. Es la “Honeywell H316 Kitchen Computer“.

Happy Kitchen
Happy Kitchen

 

 

La industria que se suicida y nos culpa a nosotros

Esta entrada se publicó originalmente en mi blog en 89decibeles

¿Han entrado últimamente a una tienda de discos?

Yo lo hice el sábado, como ejercicio nada más. No pensaba comprar nada pero quise hacer un monitoreo para confirmar mis sospechas.

¿Cuales eran esas sospechas? La primera, que iba a encontrar puros discos viejos. Así fue: el único disco reciente que encontré es el …little broken hearts de Norah Jones. La segunda, que iba a encontrar pura música para señores mayores de 50 años. Así fue: de haberle buscado un regalo a mi papá hubiera salido con unos diez buenos discos. La tercera, que en la tienda no iba a suceder nada interesante. Sobre esa, aclaro que eran las 10 de la mañana y acababan de subir la cortina metálica. Les daremos el beneficio de la duda.

No creo que muchos lo recuerden, pero en Barrio La California (donde ahora hay un salón de belleza, en un local ubicado casi al frente del AM.PM) estaba Auco Disco. En Auco Disco había un mae especialista en rock (Mauricio Alice) y otro, especialista en jazz (su nombre no lo recuerdo). En esa tienda se podían encontrar discos extraños, pero si no estaban, al menos se podía encontrar a alguien que decía: “No, no lo tenemos, pero qué excelente disco, es lo mejor que han sacado los de [inserte grupo aquí] porque después de que cambiaron de guitarrista, habían decaído un poco pero con ese disco están volando. Pero no, no lo tenemos, pero te recomiendo este de [inserte otro grupo] porque tiene un solo de guitarra en la canción seis que es increíble“.

Sucedía algo más o menos así, lo que quiere decir, que una llegaba a Auco Disco a las diez de la mañana y salía como a las cinco de la tarde con tres discos nuevos después de haber escuchado una selección de música espectacular. ¿Qué pasó con esas tiendas? ¿Las mató The Pirate Bay? ¡Esa es la respuesta facilista de la industria discográfica! La respuesta es, que esas tiendas jamás recibieron nada de esa industria que no fuera una factura de cobro. La industria -sobre todo en mercados prescindibles como el nuestro- se limitó a contratar artistas, encargarse de que grabaran un producto comerciable, a producir el objeto llamado disco y listo. A las emisoras de radio más comerciales, les pagan  para que programen las canciones – porque no es casualidad que “Mosa, mosa sea el éxito del verano en toda América Latina ¿verdad? – pero ¿a las tiendas de discos? Nada.

Sigamos con esa idea: a las emisoras les pagan por programar cierta música. No debe esa idea hacernos creer que el mal gusto es culpa de las disqueras. No revelaré la fuente, pero sé que el éxito de la canción “Locura automática de La Secta fue un legítimo golazo. Nadie pagó por ella. Esa canción llegó a número uno por ¿méritos? propios (no saben el esfuerzo que fue buscar esa cosa, no se las recomiendo). Lo mismo sucede en otras emisoras que no ponen reggaetón, como la que intenta salvar a la especie y donde ponen lo que nos gusta. Pero resulta, que todo eso que nos gusta no está disponible en ninguna tienda de discos en este país. Entonces, aunque quisiéramos comprar un disco o regalárselo a alguien eso es imposible. Y no me digan que es lo mismo que nos regalen un link o un disco repleto de MP3 descargados que un disco con portadita y libro, envuelto en papel de regalo.

Tal vez soy de la vieja escuela, pero el objeto fetiche disco sigue existiendo, no solo por la portada, sino por el sonido. Un MP3 de tres megas es como tomar café chorreado en una bolsa que ha sido usada ocho veces con la misma broza. Ese formato es lo peor que le ha podido ocurrir a la música y si tuviéramos algo de dignidad jamás compraríamos archivos digitales en Amazon o iTunes que no sean MP3 con una compresión aceptable. Eso, si pudiéramos comprarlos, porque ni eso es permitido. Como la industria musical no tiene interés alguno en resolver SU problema (que no es nuestro, es de esas compañías) ni siquiera ha resuelto cómo cobrar una descarga de MP3 donde se incluya el impuesto de importación (¡válgame, si es que descargar desde aquí un MP3 de un servidor en EEUU es una importación de un bien a Costa Rica!!!) para que no tengamos que marearnos entrando a los noventas en Titi Online a descubrir que no hay nada de Muse, Andrew Bird, The Killers, Death Cab for Cutie, Paramore, Björk… (créanme, los busqué todos, incluso a Norah Jones y a La Secta. Tampoco estaban).

Todo esto me lleva a la pregunta, la cual formulo con todo respeto (NOT): ¿¿¿Qué putas esperan que hagamos??? Es indignante; sobre todo porque en el mejor de los casos nos van a vender una descarga de un café aguado que no nos permitirá escuchar todos los detalles que sí nos permitiría un acetato o una menor compresión. En el peor de los casos, los grupos post-MP3 terminarán grabando música que no tendrá armónicos ni sonidos ocultos porque ¿pa qué? ¿si nadie lo va a oír?. Ya hasta lo admiten: “Además, algunos músicos e ingenieros de audio dicen que el formato MP3 está cambiando la forma en la que los estudios mezclan las grabaciones. Ellos dicen que el formato MP3 “aplana” las dinámicas — las diferencias en tono y volumen — en una canción. Como resultado, mucha de la nueva música que sale de la industria tiene un sonido similar, y no hay nada como un enfoque en crear una experiencia de escucha dinámica. ¿Para qué trabajar tan duro creando sonido complejo si nadie puede detectarlo?” (Rolling Stone, The Death of High Fidelity, 26 de diciembre de 2007, tomado de aquí).

Por eso no me sorprende el post de Adrián sobre la venta de discos viejos. El precio no tiene nada que ver. Las causas tienen que ver con el objeto fetiche disco y lo que significa o no significa para la gente que jamás ha comprado uno. Adrián también pregunta si alguien aquí sigue comprando discos. Le respondo que yo lo haría si en las tiendas vendieran algo de lo que me gusta. Lo hago a pesar de la náusea que siento al leer: “Este fonograma es una obra intelectual protegida en favor de su productor… SE PROHIBE SU COPIA TOTAL O PARCIAL…” (así, en mayúsculas, gritándole a quien solo es culpable de haber comprado el disco y defendiendo al productor, no al artista). Pero tengo clarísimo que casi nadie compra discos porque comprar discos ya no es una experiencia gratificante; porque si comprar un disco es hacer clic para esperar quince días a que llegue a la casilla, mejor damos el clic en un enlace de descarga.

Pero hay otra razón por la cual la gente no compra discos. En una de mis charlas sobre la dictadura del todos los derechos reservados, pregunté a los 30 estudiantes veinteañeros si habían comprado un disco alguna vez. Uno respondió que sí, porque es cantautor y comprendía el esfuerzo que significa hacer un disco, para un músico local de un país como el nuestro. Los demás jamás lo habían hecho. ¿Será posible entonces que esos jóvenes jamás hayan escuchado música de verdad? ¿Será posible que si no es por conciertos, lo que ellos consideran música es un conjunto de deslavados MP3 a punto de llenar 1 TB en su computadora? ¿La gente no compra discos porque no diferencia un sonido del otro?

No tengo muy claro a dónde quiero llegar. La industria discográfica es aborrecible. Una industria que en lugar de innovar se dedica a demandar a adolescentes por descargar canciones, a tratar de pasar leyes que restringen nuestras libertades en Internet, a colocar DRMs que nos convierten en rehenes de nuestros aparatos* y nos obliga a escuchar apenas el aroma de la música, merece todo mi desprecio. Si a esto le sumamos, que esa industria tampoco nos permite descargar sus migajas de forma legal porque no ha comprendido que la Internet no necesita de un furgón que atraviese las fronteras, además de mi desprecio merece toda mi lástima y mi más sentido pésame.

Pero también el pésame es para la música, la de verdad, la que no está comprimida debajo del zapato de un pésimo formato. También es para los músicos independientes que aún no se dan cuenta de que rogándole un espacio a esa industria solo se suman a la etiqueta de despreciables, cuando lo que merecen es que los frutos de su trabajo ingresen a su cuenta bancaria.

Sin embargo, hay muchas cosas buenas que han salido de todo este absurdo. Bien por los que se han unido a proyectos como el de Autómata (aunque sea en mp3) y por sueños hechos realidad como Musopen (que ha logrado que la música que es de dominio público en la teoría, lo sea en la práctica). Bien por la Electronic Frontier Foundation y la lista de abogados dispuestos a defender a las personas acusadas de descargar ilegalmente la música en los Estados Unidos. Bien por las licencias Creative Commons que permiten compartir libremente.

Todas esas son soluciones en crecimiento, aunque ninguna de ellas permite que yo pueda comprar el disco del panameño Carlos Méndez. Por suerte un amigo, que sabe que yo a Apple jamás le daré uno de mis cincos, me compró los archivos en iTunes. Se lo agradezco mucho, aunque hubiera preferido ir Auco Disco y que Mauricio me dijera que el EP del 2007 que tengo de Carlos, es mejor que el disco que grabó en el 2009.

* Mis aparatos no tienen DRM’s porque uso software libre. También uso el formato ogg.

La imagen es de verbeeldingskr8

Mars Curiosity

Había perdido valiosos minutos de mi tiempo, hecho berrinche en las redes sociales hasta que mi buen amigo Sergio (el-que-todo-lo-sabe) me dijo que era broma la entrada de Andy Borowitz sobre el CERN, la NASA y la pelea de niños. Lo dice ahí por todos lados pero estaba ya tan molesta con LF que ni leí. ¿Cómo se me ocurrió que semejantes científicos podían comportarse así? Tal vez porque he visto la actitud en las listas de correo y se ha señalado en los estudios sobre mujeres y ciencia… pero ese es duende de otro cuento.

El caso es que por eso la entrada se llamaba “Dear Cern people” y contenía una diatriba en contra de lo que consideré, el mayor irrespeto al público en los últimos siglos. Claramente perdí la fe en la humanidad, así que me alegro que fuera una broma y acepto haber pasado semejante color.

Pasamos entonces al tema…

Anoche, mientras celebraba y después de decir que Percival Lowell estaría muy decepcionado y que Carl Sagan estaría muy feliz si estuviera vivo, LF me contestó que en realidad el amartizaje (que no me da la gana llamarlo aterrizaje) del Curiosity no era un hito y que en realidad, no tenía un impacto ni similar al Bosón de Higgs. Dejé pendiente escribir algo sobre eso y cuando el mismo LF me pasó la nota me quedé con el hígado en la mano.

La carta entonces, es para quienes tienen la suerte de comprender profundamente el Bosón de Higgs, la Teoría de Cuerdas y todas esas cosas que muchos otros solo podemos apenas atisbar, mirar de lado y buscar videos en youtube para tratar de comprender. Es lo que hago yo, que solo soy una grupie de Carl Sagan y me he leído varias veces el capítulo de física cuántica de A Briefer History of Time no tanto por gusto, sino por difícil.

De anoche, no solo me maravilló el robot, las simulaciones… me fascinó que estábamos mirando. Me encantó la idea de sentir que formamos parte de esto y que a diferencia del Challenger y otros hechos importantes en la carrera espacial, esta vez no teníamos que conformarnos con lo que nos querían contar, podíamos buscar más.

Como comentamos en el primer Café Científico, existen razones para que ahora el Boson de Higgs (más allá de sus repercusiones importantísimas) y el Mars Curiosity ocupen las portadas de los medios de comunicación: la ciencia se está quedando sin financiamiento. De ahí que me parezca aún más hermoso que la gente común y silvestre como yo (que incluso cae en las redes de un comediante que escribe muy bien) se interese y trate de entender.

Por eso la frase de LF me chocó. Porque es elitismo puro pensar que el Higgs es importante y lo demás no. Porque entonces la ciencia que la gente sí puede comprender queda en segunda categoría y LA verdadera ciencia es la que es enigmática, cerrada y requiere de cuatro doctorados para alcanzarle sus talones.

Y el manejo que la NASA hizo ayer del espectáculo, fue una enorme lección. CERN people en Google + estaba haciendo una gran labor hasta el mes de julio, pero ahora están desparecidos. Ojalá a la NASA no le suceda lo mismo. Después de todo, tenemos dos años para acompañar a @marscuriosity en sus reportes.

Anoche dejé todo lo que estaba haciendo, participé del Google Hangout, discutí en twitter, defendí el financiamiento para la ciencia frente a quienes decían que es una lástima que se gaste dinero en estas cosas mientras hay gente que sigue muriendo de hambre. Y fue muy curioso para mí mirar desde el otro lado; ver a aquella que alguna vez fui (la que decía que no habíamos llegado a la luna y que aquello eran fotos de algún desierto) y sentirme feliz. ¿Qué es lo que ha cambiado? – me pregunté antes de dormir. Y la respuesta fue, que ahora ignoro menos o al menos sé cuánto ignoro (y a veces Sergio me lo dice). Mi acercamiento con la física y afines ha sido tardío pero apasionado y en parte aprendo para que mi sobrino disfrute de las noches de luna nueva con una tía que le pueda decir qué está viendo pero sobre todo, qué no está viendo.

Pero además, como me hizo ver Luis el otro día, cuando cambian los puntos de referencia, las cosas parecen estar en otro lugar. De pronto, la inmensidad del universo hace que cosas aparentemente importantes (como hacer una tormenta en un vaso de agua) se conviertan en un detalle sin importancia en medio de tan fascinante escenario en el que nos tocó vivir.

Por favor, no dejen de ver esto Carl Sagan: Blues for a red planet