Pescando porqués

Equilibrium, Lenny Hirsch https://flic.kr/p/98NiQq
Equilibrium, Lenny Hirsch (https://flic.kr/p/98NiQq). CC-BY-NC-SA

Uno de los temas recurrentes en las conversaciones con amigos de las comunidades de software libre es: «¿qué ha sido de aquel, de aquella, por qué se alejaron?». Y aunque existen distintas razones que explican por qué las personas dejan de participar (Neville Cross, embajador de Fedora expuso el tema en el ECSL), yo quiero concentrarme en una explicación específica: «Es que aquel desde que se casó ya no apareció más«.

En las comunidades en las que participo (específicamente en Centroamérica ) son pocas las personas casadas con y sin hijos que aún permanecen activas. Los y las demás, a partir de su matrimonio, su paternidad o maternidad, simplemente desaparecieron de los eventos presenciales. Algunos continúan en proyectos de desarrollo, otros conversan en los canales de IRC (principalmente en donde no se tocan temas «serios») pero pocos dedican su tiempo a la comunidad a la que antes pertenecían.

Y a mí me da por preguntarme: ¿por qué éste sí y aquel no? ¿por qué menos mujeres que hombres? y las respuestas no son simples. Por un lado, se podría aplicar el prejuicio y conjeturar que los hombres tienen menos responsabilidades en su vida de pareja y con sus hijos y que eso les daría más flexibilidad. Sin embargo, los hombres que tengo en mente mientras escribo, son parejas sensibles, dedicadas y además – si tienen hijos – son excelentes padres (actuales o futuros). Por otro lado, se podría esperar que entonces sus parejas sean parte también de las comunidades, pero eso es cierto únicamente en los dos casos de mujeres que recuerdo. ¿Y entonces qué es lo que hace posible que algunos continúen?. O al contrario, ¿qué es lo que hace que muchos dejen las comunidades una vez que se casan?

He encontrado casos en los que el acercamiento a las comunidades tenía un fin utilitario: capturar ciertos conocimientos técnicos específicos aprovechando la cultura de colaboración. Esto no necesariamente significa que estas personas no contribuyeran, pero su compromiso con la comunidad y con cumplir los objetivos del grupo pudieron fácilmente pasar a segundo plano.

En otras situaciones, la comunidad cumplía un papel de grupo de referencia y entonces al llegar a una vida «más adulta» se recurre a otros grupos a partir del ambiente laboral, familiar, etcétera. O sea, ocurre un proceso de señorización de la vida 🙂

Lo otro que he observado, es que el trabajo los absorbe. No todos tienen la suerte de trabajar en una organización en la que se brinden permisos o vacaciones para asistir a eventos de software libre u otros temas de interés. Y si esto se une con poco tiempo libre para dedicar a la pareja o la familia, los proyectos propios o las pasiones como el colaborar en comunidades se hacen prácticamente imposibles, aunque haya ganas.

Y por último, está la razón que me parece más importante de señalar, sobre todo porque hay quienes aún tienen tiempo de enmendar o de no cometer errores. Y sí, sé que me meto en un tema espinoso, pero debo hablar de la elección de pareja.

Hace algunos años, un primo me comentaba por qué pensaba casarse: «es la socia correcta para mi proyecto de vida«, decía. A mí, romántica empedernida sin remedio, aquello me parecía la frase más triste que había escuchado. Me tomó muchos años entender qué quería decir con «socia» y aún hoy, no soy capaz de llamarle así a lo que yo considero «el compañero de viaje».

¿Y qué tienen en común todos los casos que mencioné al inicio? Son al menos dos cosas que están presentes en sus respectivas parejas:

  1. Comprenden cuál es el punto con el software libre, cuál es la pasión que nos mueve a reunirnos, a dar charlas, a programar durante horas para resolver una falla o atender una necesidad, a organizar encuentros anuales, a crear manuales de uso de programas, a investigar, a atender a estudiantes, a mil y una cosas que hacemos voluntariamente y que para alguien que no nos conoce son incomprensibles.
  2. Tienen su propia pasión y reciben la misma comprensión y apoyo para sus actividades. Esto quiere decir que estas personas tienen sus sueños y proyectos particulares, y por lo tanto, ejercen su derecho a un espacio propio, a una carrera propia, a asistir ellas mismas a eventos en los que se reúnen con gente de su misma especie.

Esto aplica para cualquier pareja feliz y no tiene relación alguna con el software libre: el punto es que el compartir el viaje no solo pasa por tomar decisiones en común sabiendo que a veces implicará no elegir el hotel o la comida (incluso no tener wifi), sino también, implica abrazar las pasiones del otro, apoyarle e inspirarle siempre a seguir creciendo. Dicen que si eso se hace para ambas partes, se alcanza el equilibrio y se conocen muchos lugares hermosos, aunque siempre existan desencuentros.

Así que vaya este post para quienes empiezan apenas el camino, pero también para esas parejas de los amigos y de las amigas que no sólo son capaces de soportarnos y de entendernos, sino que a veces nos hospedan en su casa, nos acompañan a los viajes, nos regalan dragones de tres cabezas, nos enriquecen con su mirada fresca y hasta nos fabrican hermosos sombreros de pirata.

El regreso

Hace más de dos años no actualizo este blog. Hace tres años no asistía a un Encuentro Centroamericano de Software Libre. No voy a exponer las razones, porque me desviarían del tema de este post y porque lo que me importa ahora es el presente y el futuro.

Hace cinco minutos llegué a casa. La lavadora ya está trabajando en la primera carga de ropa sucia, repleta del sudor de los 33° de una Managua calladita, decorada con árboles de colores que sin embargo, solo en las fotos grises adquieren su verdadero sentido.

Y este post me urge, como hace mucho tiempo no me urgía escribir algo ni aquí ni en los otros ¿cuatro? blogs que llevan mi nombre.


– «Leandro, ¿cuántas mujeres tenemos en este encuentro?. Veo demasiadas, necesito saber.
– «Debemos andar por el 40%». Después resultó que era un 42.

La piel eriza por primera vez en el ECSL 2016. Hace 8 años, cuando empezó esta locura en Estelí (también en Nicaragua), éramos quizá un 2%. Realizamos en ese entonces una primera mesa de trabajo sobre mujeres en Software Libre, después de haber trabajado virtualmente con conocidas y desconocidas, en una especie de ponencia que nos permitiría argumentar que la inequidad debía visibilizarse y que los compañeros de las comunidades debían saber del tema.

De esa mesa, recuerdo especialmente a un amigo, quien con sus ¿19 años? mencionaba que nunca antes había notado que cuando un hombre moderaba una lista, los otros hombres obedecían, pero cuando una mujer tenía esa tarea, el flame no se detenía hasta que hablaba alguno de los hombres líderes de la comunidad.

Del trabajo que siguió después, otro día puedo contarles. El punto clave aquí es reconocer que llegar a un 42% de participación en un ECSL es un hito para celebrar, pero también implica un compromiso por asumir: contribuir para que esas mujeres jóvenes que hoy se acercaron, permanezcan y desarrollen todo su potencial junto a sus grupos locales de Software Libre y se conviertan ellas en las nuevas abanderadas que harán las charlas sobre género, serán mentoras de las más nuevas o celebrarán -una vez que se alcance el objetivo- que ya no sea necesario señalar la inequidad.

Entonces Leandro dice: «Caro, tenemos que hacer la charla sobre género. No está en agenda pero le hacemos espacio«. Siempre lista, le actualicé un par de fuentes, le agregué el tweet de Angela Byron y listo.

Screenshot_2016-06-17-11-15-33La charla es más o menos esta. No quedó grabada completa, pero me apunto a repetirla cuando quieran. Debo actualizarla para hablar más sobre esos otros estereotipos, sobre esas otras cargas simbólicas y mandatos que los hombres padecen en silencio. Mientras tanto, les recomiendo ver The Mask You Live In (trailer, completo en Netflix).

Y todo tuvo sentido. Al final de la charla, una de las «hermanas menores» se acerca a decirme: «Necesitaba demasiado escuchar eso. Pertenecer a la comunidad había perdido el sentido para mí, pero ahora tengo claro cuál es mi papel«. Y así ayudándole a ella, me ayudaba a mí. ¿Quién más se apunta?

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«¿Cómo escalar de 60.000 usuarios a 600 mil?»

Confieso que pensé en «nuestras» empresas. Ahora que trabajo apoyando la creación de startups y empresas en general, me da por investigar sobre cosas que a los emprendedores aún ni les preocupan. Pero la charla de Antonio Galindo tendría otros impactos.

Primero: el tipo de proyecto. La empresa social Enova gestiona  una red de telecentros en México, permitiendo que las personas que reciben sus servicios, cambien su realidad aprendiendo a utilizar las computadoras y la Internet. Habiendo hecho un trabajo similar durante varios años (pero en cibercafés centroamericanos que tenían Windows en idioma inglés o con las teclas borradas), comprenderán que en el minuto cinco yo ya me imaginaba de centro en centro ofreciendo talleres, mezclando temas de emprendimiento con los trabajos asignados para aprender ofimática, haciendo mil y una cosas con algunas de esos 600 mil personas usuarias.

Segundo: Scrum. Para algunos no será nuevo que mi descubrimiento de Scrum fue algo relevante en mi vida. Después de eso me he convertido en algo como evangelizadora, a pesar de que no he podido aplicarlo en mi trabajo cotidiano (y por lo tanto, apropiarme realmente de lo que sé en teoría). En Enova, empezaron utilizando Scrum para el desarrollo y Kanban para gestionar las emergencias de soporte, pero después implementaron Scrumban para mantener a todo el equipo integrado y feliz (sí, feliz).

Tercero: Los conocimientos tan absolutamente sorprendentes de Antonio y de su equipo. Piel eriza que me hizo escribir este tweet:

tweetQue me perdone Stallman por usar Twitter (meh) y que no se ofendan mis otros amigos geniales (esos sí). Sé que tengo la enorme suerte de conocer a personas increíblemente hábiles, con conocimientos sobre mil y una cosa, pero hace mucho tiempo no me impresionaba tanto un trabajo. Carlos Jenkins grabó la charla completa y espero que la comparta pronto, porque de esa complejidad podría comentarles poco. Mi punto está en que había olvidado la generosidad absoluta que sostiene todo este movimiento (así de grave andaba mi distanciamiento) y olvidando eso, es bastante fácil racionalizar la incongruencia propia.


La burocracia a la que a veces nos sometemos, las discusiones eternas en las listas, las moscas que puede haber en la sopa son capaces de hacernos a todos olvidar algo tan fundamental: que todo nuestro esfuerzo solo tiene sentido si compartimos GENUINAMENTE lo que hacemos, si le enseñamos a los demás lo que hicimos con el fin último de construir conocimiento, no con el fin de que nos admiren o nos coloquen en un pedestal con la etiqueta de «líder» o de «sabio». Porque aquí nadie es indispensable, si y sólo si ha transferido lo que sabe. Por eso no se vale (bueno, se vale pero no está tuanis) retirarse sin antes haber documentado el conocimiento tácito y explícito que con ayuda de los demás, hemos logrado. De nuevo: ¿Quiénes se apuntan?

En lo inmediato, espero orientar algunos esfuerzos a que en equipo, logremos que el próximo ECSL (que será en Costa Rica) siga la tradición de reunir a tantas personas maravillosas para compartir cómo cambian un pedacito de su mundo. Hay mucho trabajo por hacer, así que esperamos ver muchas manos levantadas.

Mis aportes para la promoción de las licencias CC

Cuando Renata me invitó a subirme a un bus que iría por Centroamérica compartiendo sobre licencias Creative Commons de inmediato pensé que sería una buena oportunidad para colaborar con ese proyecto y compartir mis opiniones sobre el tema. Iba entonces, invitada como una activista de Software Libre que podía aportar para la difusión de otras maneras de compartir las obras artísticas o académicas. Mi agenda oculta, era tratar de incidir hacia la conformación de una comunidad de abogados y abogadas, artistas, gestores culturales que estuvieran en centroamérica tratando de apoyar procesos de desalambrar el conocimiento. Sabía que esa comunidad no sería fácil de gestar, porque se tiende a pensar que las recomendaciones que damos a las personas nos ponen en el riesgo de asumir las consecuencias posibles. Hay una especie de incomodidad de parte de lxs profesionales, por compartir un poco de lo que saben aplicándolo de forma práctica, tal vez por temor a que alguien después reclame o parafrasee mal algo que se dijo en una conversación escrita. ¿Por qué lxs profesionales en informática no tienen miedo a eso? Ni idea. Pero se me ocurre que una salida posible es lo que hacemos en las comunidades de Software Libre: yo soy psicóloga y si están en una lista conmigo, me leerán opinando sobre licencias, códecs y no sé cuántas cosas más que antes del 2007 ni sabía que existían. No necesitamos posicionarnos como expertxs para compartir lo que sabemos y si aprendemos a equivocarnos frente a una multitud más o menos anónima y a que nos corrijan sin pena alguna en una lista, bien podemos conformar listas electrónicas de soporte para el uso de las licencias Creative Commons y contribuir para que más personas entiendan de qué se tratan y puedan defender a quienes las usamos.

¿Por qué estoy hablando de esto? Porque después, el CCBus se convirtió en LibreBus para ser un movimiento de cultura libre en grande… y entonces ya no iba yo como invitada, sino como una de las actoras del recorrido. Y resulta, que el tema me tenía un poco atragantada y no fue hasta el último momento cuando me atreví a ser algo crítica con la forma en la que se hace la difusión de las licencias CC. Dije que se llaman «Comunidades de Cultura Libre» con un nombre que les queda grande porque cultura libre es todo y más que lo que integramos en el LibreBus y de eso, el arte licenciado con una Creative Commons será apenas una pequeñísima parte.

Y con esto, no quiero restarle el enorme mérito que tiene el movimiento de libertad de copyright (que es como lo concibo, aunque el concepto no termine de cuajar porque la libertad de un derecho ¿cómo se come? y porque el copyright es el derecho a restringir); lo que quiero, es señalar los que considero errores importantes. Si lo hago, es porque me parece valioso hacerlo y porque creo que fortalecer y promover el uso de licencias para compartir es una de las vías para transformar el mundo.

¿Cuáles son los problemas que observo a las licencias CC?

1. Uno de los puntos ya lo toqué: cultura libre es mucho más que ponerle CC a una foto en Flickr.

2. El segundo punto, lo rodeé en la introducción: debe abandonarse la idea de que el conocimiento sobre las licencias y cómo usarlas, es cosa de personas expertas. Si no se cultivan comunidades de personas usuarias, activistas y vigilantes del cumplimiento de esas licencias, mal hacemos en seguirlas difundiendo. Lo único que logramos con eso es que lxs artistas sigan siendo despojadxs de su derecho moral e incluso patrimonial, sin que tengan posibilidades de demandar a quienes usan sus obras de forma no autorizada. Las licencias de Software Libre funcionan, porque millones de personas estamos vigilando y así debería ser con las licencias CC.

3. El tercer punto, se relaciona con el segundo. El proceso de adaptación de las licencias a la legislación nacional, actualmente requiere de una institución que se haga cargo oficialmente. Esto -asumo- se hace con el fin de formalizar el proceso y tener más apoyo institucional pero, como todo lo que se formaliza y se burocratiza, esto genera que en los países haya liderazgos que en algunos casos pasan lejos de la pasión por el tema del compartir. Es comprensible que haya personas a las que se les encargue el proceso legal como un trabajo. El problema, es cuando eso genera un liderazgo vertical que no permite que más personas se apropien y se sientan parte central de todo el proceso. Porque el éxito de la cultura libre en general, depende de la pasión y la motivación con la que hacemos las cosas y si esos ingredientes no están en la receta de los líderes, lo que vamos a obtener son empleados de 8 a 5 que no estarán comprometidos con la causa ni la vivirán como parte de su existencia, que es al fin y al cabo la única manera de transformar las cosas y poner en práctica lo que está en el discurso.

Tal vez no sea el mejor momento de anunciar esto y ni siquiera sé si la gente que trabaja CC en la región querrá acompañarme en una lista electrónica… pero le propuse a Andrés Guadamuz la idea de crear la lista CCentroamérica con el fin de compartir experiencias y apoyar a los países que están interesados en adaptar las licencias. Aún no sé dónde se hará (si en librebus, si pediremos apoyo a softwarelibre.ca o cómo, pero si a alguien le parece buena idea, puede dejar un comentario y hablamos).

Freedom Toaster Costa Rica

Desde hace algunos años, el TEC tiene una máquina duplicadora Freedom Toaster. Ahora tenemos dos. Les presento las fotos de la nueva versión, elaborada y diseñada por Carlos y Daniel Jenkins, de la comunidad de Software Libre del TEC.

La máquina duplicadora está pensada para varios quemadores que puedan copiar discos y dvds de materiales libres. Tiene pantalla táctil, 4 quemadores y un arduino que controla los leds. Más información sobre su fabricación, aquí http://www.cjenkins.net/freedomtoaster/

Flame of Knowledge
Daniel Jenkins con el Flame of Knowledge en el SFD 2010
Carlos Jenkins con el FT en el SFD 2010

La Sapa de SLCA y Tux dentro del FT
El arduino del FT
El corazón del FT

¿Cómo definir las comunidades de software libre?

Una comunidad en el sentido tradicional, se define por la geografía. Sería un conjunto de personas que habitan determinado pueblo o lugar. Sin embargo, a partir de las carencias de esas definición, la psicología social ha intentado definir mejor a qué le llamamos comunidad en términos de relaciones, interacciones y el compartir aspectos comunes.

Maritza Montero, psicóloga venezolana reconocida por sus trabajos en psicología comunitaria, define la comunidad como un grupo en constante transformación y evolución (es decir, que está en constante proceso de ser),que en su interrelación genera un sentido de pertenencia e identidad social...» (Montero, 2004: 207).

¿Es posible aplicar ese concepto a las comunidades de software libre?

No estoy tan segura. Casi me inclino a pensar que para algunos de los miembros de estos grupos, se trata de una comunidad en términos del sentimiento de compartir un espacio, intereses, necesidades, una historia y una identidad; mientras que para otros, se trata más de lo que se concibe como un grupo funcional que no implica un involucramiento necesariamente intenso y central.

Ahora… eso mismo sucede en las comunidades geográficas.

Para mí, ha sido bastante curioso comprobar cómo, en los momentos de organización de actividades o toma de decisiones, hay una gran similitud con lo que sucede en una junta de vecinos, por ejemplo. La dinámica es muy similar e incluye al vecino que siempre pregunta lo mismo o sigue estando en desacuerdo con algo que ya se discutió, pero insiste para probar si esta vez, el grupo ha cambiado de parecer. Lo mismo que el vecino que entorpece la toma de decisiones con las más variadas estrategias (tema del que hablaré cuando lleguemos al tema de los trolls). Eso quiere decir, que de todas maneras, hay distintos niveles de compromiso comunitario también en los espacios geográficos o presenciales.

Entonces ¿vale el concepto de comunidad? Partiremos de que sí. El que no vale, es el de comunidad virtual, porque considero que las características del espacio compartido no definen las características del grupo y que las comunidades de software libre comparten aspectos más profundos. Es decir, lo que amalgama a las personas que integran comunidades de software libre es una visión de mundo compartida, unos objetivos y necesidades comunes, una identidad e incluso una historia, la historia del movimiento como tal y el espacio de intercambio en el que eso ocurra, es una circunstancia y no un elemento definitorio según lo veo.

Pero es momento entonces de decir, que concibo que existen dos tipos de comunidades de software libre:

  • Comunidades de desarrollo (también llamados proyectos)
  • Comunidades de activistas

** Las comunidades de personas usuarias, desde mi punto de vista, son grupos funcionales, pero no comunidades. Usar una misma distribución de GNU/Linux y brindarse ayuda en una lista electrónica, no constituyen suficientes elementos para un sentimiento de comunidad, aunque algunas personas de estos grupos, puedan formar parte de comunidades de activistas.

Las comunidades de activistas, yo las denomino «las nuevas comunidades de software libre» para marcar un antes y un después que me parece fundamental. Hasta hace algunos años, ser parte de una comunidad de software libre era estar inscrito en una lista electrónica de un GUL (Grupo de Usuarios de «Linux» o Linux User Group) y brindar apoyo técnico. Algunas veces, se compartían conferencias y espacios donde unos le enseñaban a otros los trucos aprendidos. Encontrarse con alguien más que utilizara «linux», era casi un milagro, e implicaba que se compartía un nivel de conocimiento técnico relativamente elevado (o la potencialidad de tenerlo). Eso era suficiente para sentirse parte de un grupo y en esos espacios, las discusiones políticas, filosóficas o conceptuales, simplemente no tenían cabida.

Esas comunidades, en cierto sentido pueden agruparse con las comunidades de desarrollo actuales: lo que relaciona a sus integrantes, es un objetivo común suficientemente fuerte y operacionalizado, que permite realizar el trabajo propuesto de forma más o menos constante y enfocada. ¿Cómo se define la pertenencia? A partir de lo que llamamos «méritos». ¿Y cómo se sabe quién ha hecho méritos y quién no? A partir de lo que digan los registros de bugs reportados, paquetes mantenidos, líneas de código etcétera. Es decir, hay plataformas tecnológicas que permiten evidenciar quién constribuye y quién no, quién pertenece al proyecto y quién no, etcétera.

Las nuevas comunidades no la tienen tan fácil. No hay forma de cuantificar los aportes y por lo tanto, los méritos. La valoración generalmente es subjetiva y no se reconoce formalmente. Además, las comunidades de activistas están conformadas por personas de distintas disciplinas, de manera que ya no se pueden obviar los debates respecto a ¿cuál es el concepto de libertad? ¿qué es lo que queremos lograr con el software libre? ¿queremos más personas usando software libre o queremos que quien lo use comprenda y se comprometa con un cambio cultural más profundo? ¿estamos por cambiar el mundo, por sostenerlo, por regresar a como era?

Y para complicar aún más, la propuesta de libertad sirve tanto a las izquierdas como a las derechas, de manera que la complejidad de estos colectivos no pasa por cuál distribución se está usando (aunque eso brinde indicios de posiciones ideológicas) sino de a cuál movimiento se pertenece (OpenSource vs Software Libre), cuáles fines se persiguen y otros temas mucho más similares a los dilemas de las organizaciones sociales que a problemas de compilación del kernel.

Entonces, si tenemos dos tipos de comunidades muy distintas ¿cómo lograr puntos de encuentro entre ambas? Por otro lado, ¿cómo hacerle ver a quienes tienen más de 10 años de estar en la movida del software libre, que las «reglas de oro» no aplican a esta nueva modalidad? Tema para otra entrega.

Las comunidades, individualidades y mi experiencia

Hace un poco más de tres años, inicié mis pasos en las comunidades de software libre. Me parece increíble que sea tan poco tiempo y que el software libre se haya convertido tan fácilmente, en uno de los ejes transversales de mi vida.

En estos tres años, además de maravillas y satsfacciones, mucho conocimiento y mayor conciencia sobre la importancia de un cambio cultural profundo… he acumulado algún conocimiento sobre cómo funcionan las comunidades (las que conozco), cuáles son sus fortalezas, debilidades. Me he frustrado, enojado, decepcionado en igual proporción a cuánto me he emocionado y he recuperado la esperanza en que ese otro mundo es posible y existe en lugares que no son Chiapas.

Esta introducción, marca el inicio de una serie de escritos que espero compartir. Creo firmemente que hay que escribir más para y sobre las comunidades de software libre y la cultura libre en general. Creo también que desde mi perspectiva como psicóloga que algo ha profundizado en lo social y comunitario y habiendo participado en comunidades casi a tiempo completo, ése podría ser mi aporte al movimiento.

¿Por dónde comenzar?

Por mucho que me pican los dedos por iniciar definiendo ¿qué es un troll? habrá que comenzar por el principio: ¿qué es una comunidad de software libre? Y como no puedo ponerme excesivamente científica, voy a ir editando los posts conforme encuentre más datos. Es decir, en lugar de buscar todo lo que se ha escrito acerca del tema antes de escribir… voy a ir escribiendo poco a poco y mejorando el post conforme vaya encontrando información relevante. Si no lo hago así, jamás empezaré.

Feliz día del programador y la programadora

Esta mañana, se armó toda una polémica en el identi.ca porque se me ocurrió reivindicar mi derecho a decir programadora para referirme a las mujeres que programan.

Recibí un dent especialmente molesto… pero bah… de esos siempre hay (ya me lo decía mi intuición). El caso es que prometí sacar este post de donde estaba (en la base de datos del blog de Centroamericanas, que no hemos subido de nuevo aún) y como me da mucha pereza escribir uno nuevo y remozado… lo republico y listo.

Children = niños + niñas
2010-04-12

Estuve conversando con un amigo acerca de una propuesta que hice para que se tome en cuenta en el equipo de traducción que estamos conformando.  Mi propuesta es la siguiente:

«Pensemos con cierto enfoque de género, que no dificulte la lectura, pero fomente mayor inclusión de las mujeres en los temas tecnológicos.  Mis recomendaciones son:

  • Escribir «personas» + adjetivo cuando ésto sea posible, por ejemplo: personas usuarias en lugar de usuarios, personas desarrolladoras de software en lugar de desarrolladores.
  • En el caso de la palabra «children», cuando sea posible y no quede muy recargada la lectura, decir «niños y niñas». Esto no siempre suena bien, pero les agradecería que lo tomen en cuenta si es posible incorporarlo, al menos una vez en el texto.»

Mi amigo dice que no está de acuerdo, pues le parece que al decir «niños» se sobreentiende que se habla en genérico y no se excluye a las mujeres.

Después de mucho argumentar, llegué a un punto que me parece importante dejar claro. A mí también me estorba leer o escuchar textos donde connstantemente se dice «los y las estudiantes», «los niños y las niñas», «ellos y ellas» y en muchos contextos me parece que deberíamos dejarlo atrás. Pero en el caso de la tecnología, la ciencia y todos los campos en los cuales las mujeres siguen siendo invisibilizadas y excluidas, no podemos darnos ese lujo.

A  mí también me estorba, pero hasta que no lleguemos al día en que haya equilibrio, tengo que hacerlo. Un día, tampoco diremos software libre, porque el software privativo no existirá, pero ese día no ha llegado y sobre todo, nunca va a llegar si no evidenciamos que ahora las cosas no están bien

Terminé diciéndole que hay cosas que jamás entenderemos, porque no podemos verlas desde lo que no somos. La diferencia entre géneros existe, los hombres y las mujeres no somos iguales ni lo seremos. Una cosa es exigir que tengamos los mismos derechos y oportunidades y otra, querer ser iguales. Entonces, no debemos olvidar que hay cosas que no podemos vivir ni sentir en carne propia, porque no pasan por el entendimiento racional ni pasan por leer la teoría. Y si no podemos vivirlas, ¿no deberíamos preguntarnos desde dónde las concebimos? Las ideas fijas hay que remozarlas y cuestionarlas cada cierto tiempo, para que no se enquisten como una camisa de fuerza que no nos permite cambiar de parecer.

A desalambrar el software libre

defences

Imagen: Defences become fences N°2, de Enrique T

Para actualizar y ser justa: ya casi estamos terminando la traducción de la campaña http://windows7sins.org gracias a la ayuda de Gabriel Molina, un mexicano con el que he podido trabajar en conjunto superando la barrera del repositorio. Gabriel accedió a trabajar «a pie» y hemos revisado juntos todos los textos. Gracias Gabriel.

Constantemente digo en mis conferencias, que no hace falta ser experto para ser parte del desarrollo del software. Es decir, si no sabemos programar, los usuarios y usuarias podemos dejar de ser entes pasivos y convertirnos en gestores del software, colaborando en actividades de difusión y activismo, pero también traduciendo, documentando y reportando bugs. Son tareas menospreciadas, pero bien importantes.

Lo lamentable, es que eso es falso en la mayoría de los casos. Los proyectos de software libre siguen siendo espacios pensados por y para informáticos, quienes muchas veces piensan que es relativamente simple seguir su lógica. Les tengo una mala noticia: NO LO ES.

La primera y única vez que reporté un bug, lo hice a la gente de KDE por un problema con el Aamarok 2. Me respondieron más o menos, que si no sabía reportar un bug correctamente, mejor los dejara en paz. Nunca más reporté un bug en mi vida (al menos, directamente) y me quedé con el Amarok anterior. Yo quisiera, lo juro, poder reportar un bug de una manera tan hermosa como esta (vía magus) pero es imposible para mis capacidades. De manera que los bugs quedan descartados, bajo la premisa de «lo que no sirve, que no estorbe». Ok. Puedo vivir con eso.

Si no puedo reportar bugs, puedo traducir… ¿cierto?

Puedo traducir con enorme felicidad y satisfacción si lo hago para Drupal. El sistema que usan es en línea y es sencillo, maravillosamente sencillo colaborar. En los translation sprint que hemos organizado en la RCSL llevamos dos módulos completos traducidos al español, en un trabajo que ha sido divertido y enriquecedor. Jamás frustrante.

En otro vecindario, la traducción de la campaña Windows7sins de la Free Software Foundation, no me ha traído más que tristezas. Desde hace dos meses tenemos los textos traducidos y revisados por tres personas, pero se decidió usar subversion, pedir llave pública, entrar por ssh y de ahí, ya no sé qué sigue. El caso es que los textos los tradujimos al mejor estilo cavernícola (con openoffice.org) y ahora tocaría meter línea por línea dentro de los archivos html que hay en savannah. Si hubiéramos tenido archivos .po ya todo estaría listo… tampoco estoy pidiendo milagros… pero con este sistema ha sido imposible para Eva y para mí -las que más nos hemos comprometido con el asunto- de manera que la campaña sigue sin estar traducida al español, y así seguirá hasta que alguien pueda hacerlo y se publique otra traducción no revisada. ¿Nuestro trabajo qué? Bien gracias, guárdemoslo de recuerdo.

Entonces… ¿cuál es la verdadera posibilidad que tenemos los y las usuarias de software libre, de convertirnos en gestores y gestoras del cambio? ¿cuál es nuestro papel, más allá de dar conferencias, vender camisetas o escribir en un blog? Dar conferencias no debe subestimarse, porque implica conocer bien los temas, estar preparada para responder muchas preguntas diversas y saber exponer claramente conceptos complejos… pero eso no basta. Sobre todo, cuando interactuamos con proyectos de desarrollo donde lo que vale es el código y no cuántas personas escucharon una charla e instalaron software libre después.

Yo, de todas maneras aprecio mis contribuciones y creo que son bien importantes, pero definitivamente creo que tenemos que hacer un mejor trabajo si queremos realmente trabajar por la libertad de los usuarios y usuarias. Ni todos somos poetas, ni todos somos programadores. Tendríamos que generar espacios y niveles de acción, que permitan que más personas se acerquen y hagan tareas que son capaces de hacer. Muchas podemos traducir, pero por favor, quítennos los alambres de púas.

¡Pura vida, Centroamerica! (+ México + Austria + Alemania + EE.UU. + España + Uruguay + Colombia)

Poca gente podría entender, que algo que se supone frío (como computadoras, escribir líneas de código, instalar programas) permita que los seres humanos saquemos lo mejor que tenemos, para compartirlo con los demás. Pocos entenderán (si no estuvieron ahí o si no participan de una verdadera comunidad de Software Libre) que hemos pasado días maravillosos, aprendiendo a toda hora, en espacios formales e informales y encontrándonos.

El Encuentro Centroamericano de Software Libre, fue todo un éxito, pero sobre todo, fue un verdadero encuentro. He asistido a infinidad de pseudo-encuentros que terminan siendo abominables congresos donde en los pasillos suceden las mejores cosas, pero las agendas obligan a entrar a las aulas a escuchar aburridas conferencias. Aquí, las mejores cosas pasaron dentro y fuera de la agenda… como ni siquiera lo imaginábamos.

A toda la comunidad centroamericana, le mando un gran abrazo. A muchos, se los pude dar en presencia (soy un poco efusiva, los abrazos con letras se me quedan con ganas, así que aproveché) pero a otros no. Hoy, apenas regresando a las actividades «normales» me siento satisfecha, emocionada y esperanzada… y haré todo lo que esté a mi alcance por apoyar a los demás en lo que planeamos y soñamos.

A las centroamericanas, mi saludo especial. A l@s compas nicaragüenses, mis felicitaciones. A todos y todas… gracias por atreverse, por venir, por participar, por bailar, cantar, programas, ayudar, reír, enseñar, aprender, construir, discutir, opinar, firmar y querer cambiar el mundo.

————————— ACTUALIZACIÓN 24 JUNIO 2009

Los compas de Guate han hecho un buen trabajo reportando en sus blogs. Linkeo mis favoritos:

Tuxtor

Lfac (mejor conocido como el sabros del ritmo)

Por cierto, ya soy grande, ya estoy usando Debian y pude estrenar orgullosamente la camiseta que me regaló la Vix en el FLISOL de Nicaragua.

debian_team

Estamos a pocos días del Primer Encuentro Centroamericano de Software Libre

Hace bastante tiempo ya, algunos «locos» comenzaron a hablar de hacer un congreso centroamericano de Software Libre. Creo que la idea surgió después de un intercambio que se dio en el CGSOL del 2008 en  Xela, Guatemala (Quetzaltenango).

Encuentros, lo que se dice encuentros, hemos tenido muchos. Ya son casi legendarias las historias de «personajes» (no menciono por aquello del chisme) que visitaron Nicaragua, de otros «personajes» que visitaron Guatemala y también de las experiencias del Linux Tour a Honduras.  También, varios años antes, algunos compañeros viajaron a Costa Rica e incluso hubo quien se fue con su mochila al hombro para asistir a la charla que dio Richard Stallman en la UCR pero fue vencido por la inclemente carretera de dos carriles con la que los ticos hacemos resistencia al Plan Puebla-Panamá (nos deberían decir «el tapón de Guanacaste»). Pero no es lo mismo. Muchos nos hemos conocido ya y nos hemos dado los abrazos que con letras es imposible darse (por mucho que lo intentemos) pero ahora… ahora por fin, celebraremos el primer encuentro Oficial… el ECSL.

Ha sido arduo el trabajo de los amigos y amigas de GULNic y de todos los que hemos estado colaborando un poco. Más arduo será el trabajo de la próxima semana pero sabemos que vale la pena. La agenda está jugosa pero aún más jugosa está la lista de asistentes…Creo que muchos tenemos la total convicción de que este encuentro será el primero de muchos y que lo disfrutaremos enormemente. Pero también, sabemos que tenemos la misión de marcar un antes y un después en el desarrollo y difusión del Software Libre en nuestra región y más allá (porque contaremos con la presencia de amigos de México y hasta un español que se nos ha enamorado de estas tierras). El ECSL debería permitirnos generar mayor cohesión entre los grupos dentro de cada país y de la Comunidad de Software Libre de Centroamérica.

Y es importante mencionar, que dentro de este encuentro, se ha conformado un grupo pequeño de mujeres que trabajamos con Software Libre en la región. Hemos estado planificando una mesa de trabajo para conversar sobre nuestra experiencia trabajando con la tecnología, la incursión de las mujeres en áreas profesionales TIC y el reto que tenemos en las comunidades y redes de mujeres trabajando con Software Libre. Hay varios documentos interesantes aquí para descargar y cuando terminemos la mesa, pondremos el documento resultante a disposición también en el wiki.

A quienes vayan a ir, espero que podamos sentarnos a hablar en vivo y a todo color… a quienes no puedan asistir, esperamos tenerlos en el próximo encuentro y que en éste, estén presentes de alguna manera en las mesas donde tendremos transmisión e intercambio por IRC.