autoretrato de locura ordinaria









Lo que las fotos no captan es la esencia de una expresión. Pueden mostrar la tragedia más terrible, hacernos retorcer de dolor con sólo verlas pero nunca pueden decir qué pasa, a qué se debe. Tampoco el pie de foto lo logra.

La foto me muestra de espaldas. En la mano derecha una cuchara de madera le da vuelta a la pasta. Visto pantalón blanco de manta, sandalias y blusa verde. Me he puesto delantal –cosa extraña- para evitar que el tomate manche mi ropa. De fondo se escucha a Aznar, con una canción que ya casi está vacía, pero sigue siendo hermosa. También se escucha la lavadora.

La foto de frente mostraría mi cara, con una nube lágrima que baja. La imagen sería extraña, porque no hay más señales de tristeza que esa gota y en breves segundos, hasta esa marca desaparecerá.

En todo caso, el pie de foto aquí diría: mujer adulta se lamenta de serlo.

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