Y acabará la maldición

Ahora mismo
de tu boca están saliendo las piedras
como petardos que quiebran los espejos
traspasan las paredes
las teclas, la pantalla
y llegan hasta mí

a mi cuerpo de luna
de camiseta vieja
o calcetín roído
de demasiado
de ya no más
de por qué a mí

y no me escondo
ni me cobijo
ni las evado

mañana mismo
las llevaré en los pasos
clavándose en mis pies
para nunca olvidarte

porque sólo así
lograré reconocer
que disfrazado
de alguien nuevo
estarás vos
aguardando
repitiéndome

entonces
me sacaré las piedras
de los zapatos
te golpearé con ellas
y correré muy lejos,
finalmente

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