La libertad

Creo que todos buscamos lo mismo,
no sabemos muy bien qué es ni dónde está.
Oímos hablar de la hermana más hermosa,
que se busca y no se puede encontrar.
La conocen los que la perdieron,
los que la vieron de cerca irse muy lejos.
Y los que la volvieron a encontrar,
la conocen los presos, la libertad.

Algunos faloperos, algunos con problemas de dinero,
porque se despiertan soñándola.
Algunos que nacieron en el tiempo equivocado, la libertad.
Todos los marginales del fin del mundo,
esclavos de alguna necesidad.
Los que sueñan despiertos,
los que no pueden dormir, la libertad.

Algunos tristemente enamorados,
pagando todavía el precio del amor.
Algunos que no pueden esperar,
y no aguantan más la necesidad.
Algunos cautivos de eso,
que no saben dónde mirar.
Tengo algunos hermanos y una hermana muy hermosa; la libertad.
Igual que Norberto,
me pregunto muchas veces, dónde está.
Y no dejo de pensar,
será solamente una palabra,
la hermana hermosa; la libertad.

La Libertad, Andrés Calamaro

Creo que nunca se ha dicho, que el software traerá la libertad. Ni el software libre ni otro, porque la libertad no viene por añadidura con nada, la libertad es el resultado de las luchas cotidianas e interminables que algunas personas hacen (¿mos) a cada instante. Los niños y niñas que viven en los territorios zapatistas y que hoy tienen derecho a educación, salud, alimentación y vivienda saben que esos derechos se mantendrán en tanto la tierra sobre la que ponen sus pies sea libre del control del estado mexicano. ¿Por qué? Porque en el momento en el que cierren uno de los ojos al dormir y den por seguro lo que han conseguido, llegarán a arrebatarles todo.

Quienes vivimos afuera, en territorios no-liberados, no estamos en una situación tan distinta. Todos los días, a cada segundo, debemos luchar porque se nos respeten los derechos (que aún nos quedan) y porque la libertad siga siendo un valor fundamental para nuestras vidas y las de los demás. No vivimos en libertad quienes creemos ingenuamente que somos libres, vivimos en una jaula más ancha y más alta que nos deja volar más alto y abrir las alas más cómodamente. Eso es todo, aunque no es poco.

Y entonces, quienes vivimos en la jaula más amplia y defendemos la libertad, a veces nos confundimos. Celebramos pequeños triunfos, como si eso sirviera de algo por sí solo. Como si el hecho de que el uso de software libre aumente, aumentara la libertad de la que gozan las personas. Es falso. No sólo no se aumentan las posibilidades de ser libre de la humanidad como un todo, sino que en muchos casos tampoco se aumentan las libertades de quienes usan ese software.

Nadie será libre si desconoce que antes no lo era. La libertad es algo que se comprende en relación dialéctica con la opresión y la opresión se sustenta en los mecanismos que la reproducen en los actos cotidianos. Cada vez que vamos al banco y nos dicen que nuestro dinero no está disponible porque «se cayó el sistema» no sólo estamos mostrando la esclavitud respecto del dinero, sino la esclavitud respecto del software que usan las computadoras que manejan las operaciones bancarias. Y si las personas no se preguntan ¿qué es el sistema? ¿quién lo hizo? ¿por qué no funciona? ¿qué nadie es capaz de arreglar esos aparatos? ¿por qué el sistema del banco se daña justamente los días de quincena? no estamos haciendo nada.

Entonces, la gente puede usar gNewSense, Trisquel, Debian… lo que se quiera… y no por eso se avanzará hacia sociedades más libres. No se trata del software. Al menos no se trata NADA MÁS del software. Estamos bastante perdidos. El hecho de que Symbian sea liberado bajo una licencia Eclipse no es un triunfo. Pero digamos que no importa. Sumemos. Symbian es libre pero no tiene soporte para archivos en formato OGG. Eso no es un triunfo. ¿Cierto? Pero gracias a nuestras maravillosas comunidades, llegarán desarrolladores a colaborar para que las computadoras/teléfonos con Symbian en su versión reciente, puedan soportar OGG. Eso será un triunfo y un avance, aunque se basen en una licencia que podría prestarse para trampas. No hay pruebas y habrá que esperar que no sea así: Debemos estar muy alertas en estos días en los que todos coquetean con el código abierto.

Pero al triunfo pequeño de Symbian soportando OGG le sigue una enorme derrota y de nuevo, a manos de Canonical: Ubuntu One Music Store promoviendo que la gente compre música en formato mp3. Eso no sólo es absurdo, sino irresponsable y constituye un retroceso. Las políticas de Canonical siguen quedándole mal al movimiento de software libre y al parecer, eso no va a mejorar. Entonces dejemos de alegrarnos si más gente usa Ubuntu o software «libre» en general. Hace falta más coherencia y más análisis. Pronto, más temprano que tarde, todo el software será de código abierto (no necesariamente libre) y eso, por el camino en el que vamos, no hará que nuestras sociedades sean más libres. Estamos perdiendo de vista el objetivo.

My Body is a Cage, por Jane Rahman

2 respuestas a «La libertad»

  1. Completamente de acuerdo, no se necesitan más usuarios, se necesita más gente que este dispuesta a batallar por la libertad cedida durante épocas pasadas.

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