La motivación es el alimento del Software Libre

Como parte del proyecto que coordino para la Universidad Nacional en alianza con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Ministerio de Economía, el jueves 28 de abril celebramos por fin el evento EXPOSOL: Soluciones en Software Libre y Open Source, donde más de 15 empresas pudieron mostrar su catálogo de productos y servicios basados en software de código abierto. Esto se complementó con conferencias y experiencias, como la charla de Paul Frields de RedHat que dejó a más de uno preguntándose qué tienen que ver las comunidades con la innovación. Espero que pronto entiendan la relación (las presentaciones de las charlas se pueden descargar de aquí).

Nos ha tomado más de un año organizar el evento. En un principio, porque el manejo de los fondos y la tramitología que el proyecto exige no nos permite obtener los resultados de forma tan ágil como quisiéramos. Pero también, el proceso con las empresas no estaba lo suficientemente maduro. Ha sido pues, una buena casualidad, que hayamos retrasado EXPOSOL hasta este momento.

La idea original ya había surgido en una conversación previa a mi rol como coordinadora del proyecto. En aquel momento varias personas de empresas proveedoras de servicios basados en Software Libre y yo, habíamos imaginado un evento donde se pudiera evidenciar que en el país hay suficientes empresas capaces de responder a las necesidades del mercado y que esas empresas trabajan con seriedad. Existe en el imaginario colectivo la idea de que el Software Libre es cosa de locos idealistas hippies y que si contrato una empresa que administre mis servidores «linux» el día que fallen -bah, eso casi nunca pasa pero es la costumbre- los empleados de la empresa estarán en el Caribe tomándose unas piñas coladas… es la idea de que detrás de una corbata está el conocimiento y que detrás de un bigote está la experiencia que me da confianza…

Y bueno. Resulta que hay empresas en Costa Rica que basan su oferta de servicios en Software Libre y no son 10 ni 15, son más de 35. Algunas de ellas, son empresas de renombre con más de 15 años de experiencia que hasta ahora se atreven a admitirlo porque en estos tiempos, los clientes empiezan a pedir Software Libre y tener experiencia en aplicaciones de Open Source es una ventaja competitiva, no algo que se deba esconder como hacían antes. Otras, son empresas de jóvenes emprendedores que se han atrevido a crear opciones a partir de lo que mejor saben hacer. Pocas, pero muy valiosas, son las que tienen relación directa con las comunidades de software libre y varias de ellas estarán integrando un capítulo de Software Libre dentro de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (CAMTIC), órgano que agrupa a la mayoría de empresas de TI ene l país y que por largo tiempo se ha mirado como lejana al Software Libre.

Habría mucho para decir. Algunas empresas siguen usando corbatas, por ejemplo. Los clientes siguen esperando corbatas, lamentablemente. Otras, usan camiseta y pelo largo y eso no ha restado a su credibilidad. ¿Qué importa el tema de las corbatas? Pues no sé. A mi forma de ver, el rechazo al Software Libre tiene que ver también con que es gente joven la que casi siempre está implementando sus soluciones y nuestra sociedad sigue relacionando la juventud con la informalidad y la falta de compromiso (¡menudo error!). También tiene que ver con que el mercado sigue casado con la idea de que necesita una empresa enorme que le dé respaldo (¡en buena hora que existe RedHat también!). Entonces, lo bueno está en la variedad pero aún queda mucho trabajo por hacer. Las empresas que están vendiendo servicios aprovechando las soluciones que el Software Libre ofrece, deben comprender que la motivación no es un recurso inagotable y que el desarrollo de Software Libre depende de ese componente. Si no se nutre la tierra donde crece, si no se contribuye en retribución (que no siempre es económica) y si no se trabaja fortaleciendo los proyectos de desarrollo y difusión, el Software Libre se concibe como materia prima gratis y eso no es sustentable. Esa es la tarea que sigue, porque por cada batalla que ganamos, surge un nuevo reto. Y en eso estamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *